Trabajadores forzados surcoreanos ahora demandan, no a Tokio, sino a Seúl

por Admin el 21 Diciembre, 2018

en Sueltos

Por Gordon Watts – En el último giro de la saga diplomático-legal que ha provocado una guerra de palabras entre Seúl y Tokio, más de 1,000 surcoreanos presentaron una demanda el jueves exigiendo compensación financiera por su trabajo forzado en la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, el objetivo de sus demandas no era Tokio – era su propio gobierno en Seúl.

La demanda presentada el jueves se añade a tres demandas anteriores presentadas sobre la misma cuestión. En total, esto significa que 1.386 ex trabajadores surcoreanos y algunos familiares le están pidiendo ahora a Seúl 100 millones de won ($88,500) para cada uno en compensación.

Mientras que los trabajadores afirman que fueron obligados a trabajar para empresas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial en un momento en que la península era una colonia japonesa y cuando no existía formalmente un estado coreano, sus demandas de pago del gobierno de Seúl parecen tener bases sólidas. Esos motivos están arraigados en la reciente historia diplomática.

En 1965, el entonces gobierno de Corea del Sur recibió de Tokio cerca de 800 millones de dólares en compensación, como parte de un paquete de normalización diplomática. Sin embargo, Seúl no le pagó a las víctimas, sino que utilizó los fondos para el desarrollo económico del país.

La demanda presentada el jueves surge después de una decisión de la Corte Suprema de Corea del Sur emitida en octubre de que Nippon Steel y Sumitomo Metal Corp deberían pagar a tres demandantes coreanos por su trabajo forzado durante la guerra.

La decisión judicial coreana encendió la furia en Japón, donde los funcionarios del gobierno, incluyendo el Ministro de Relaciones Exteriores Taro Kono y el Primer Ministro Shinzo Abe, insistieron en que el asunto había sido resuelto, de gobierno a gobierno, en 1965. Sin embargo, el presidente surcoreano Moon Jae-in ha apoyado la decisión de la corte.

A principios de este mes, los abogados de los demandantes coreanos dijeron a los periodistas extranjeros en Tokio que si las empresas japonesas no pagan, entonces los activos de propiedad de esas empresas en Corea podrían ser incautados.

Según informes de Prensa coreanos del viernes, funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de ambos gobiernos se reunirán el lunes en Seúl para tratar de resolver el impasse.

Cuestiones judiciales y políticas complicadas

Mientras tanto, la última situación coloca a los tribunales coreanos en una posición delicada.

Si deciden que Seúl, de hecho, debe una compensación a los antiguos trabajadores, Tokio parecería estar absuelto de las responsabilidades financieras en el asunto. Esa decisión también podría suscitar críticas sobre la reciente decisión de la Corte Suprema.

Por otro lado, si se encuentran con que Seúl no tiene responsabilidad, y en su lugar se coloca la carga de la compensación sobre Japón, la actual crisis diplomática se profundizará.

Aunque hay una separación de jure de poderes entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial en Corea, el gobierno bien puede ejercer influencia sobre los órganos judiciales y los de aplicación de la ley.

En las últimas semanas, varios grupos pro Corea del Norte se han reunido en Seúl – movimientos que se inscriben en el marco de la severa Ley de Seguridad Nacional Anticomunista. Aunque estos grupos no eran visibles bajo las anteriores administraciones conservadoras, bajo la administración liberal de Moon, que busca un compromiso profundo con Pyongyang, han surgido abiertamente sin ninguna sanción aparente.

"Las consideraciones políticas no son lo que debería preocupar al Tribunal, aunque pueden tener en cuenta a la opinión pública", dijo Michael Breen, autor del libro  "The New Koreans".

"Este es una situación muy interesante, ya que creo que va a requerir liderazgo en este tema, lo que no hemos visto desde que Corea se volvió Democrática, diciendo: ‘este es un país democrático que ha pedido disculpas y pagado compensaciones, para detener todos estos ataques que por algo tienen 70 años."Se necesita un gran liderazgo capaz de hacer esto.”

No está claro si la administración Moon, que afirma estar guiada por la opinión pública – la que es a menudo emotivamente anti-japonesa – estaría dispuesta a tomar ese rumbo. Aún así, eso sería una válvula de escape.

La administración de Seúl, que firmó el tratado de 1965 y utilizó los fondos japoneses era dirigida por el ex General Park Chung-hee. Park fue el padre del encarcelado ex presidente Park Geun-hye, cuya destitución en 2016 allanó el camino para que la administración Moon tomara el poder.

Muchos miembros del gobierno actual desprecian al difunto y autoritario Sr. Park y es posible que le echen la culpa de la actual situación a sus políticas.

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