Las bombas terremoto de la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 5 Junio, 2018

en Sueltos

La Segunda Guerra Mundial vio la creación, el despliegue y el uso de algunas de las armas más poderosas hasta entonces fabricadas. Desde enormes acorazados armados con cañones que nunca podrán ser iguales en poder al de la bomba atómica, pero ciertamente estas armas fueron construidas para causar conmoción y pavor causando una destrucción como antes nunca había sido vista. Las legendarias "bombas terremoto" o "bombas sísmicas" británicas, fueron algunas de esas invenciones.

Barnes Wallis fue un graduado en ingeniería de la Universidad de Londres y tenía una mente increíblemente creativa. Bien conocido por su famosa bomba "Dambuster" de rebote, Wallis fue una parte integral de los programas de la maquinaria de guerra británica y aliada, produciendo mejoras en los aviones y en el diseño de municiones. Él saltó a la fama al diseñar el concepto de la bomba terremoto en los primeros años de la Guerra.

Estas bombas surgieron de la necesidad de golpear objetivos "endurecidos" — estructuras reforzadas diseñadas para soportar los más intensos bombardeos — y complejos subterráneos. Antes de la implementación de la bomba terremoto, estos objetivos eran, en teoría, impenetrables.

Wallis asumió esa inexpugnabilidad como un desafío personal.

En aquel momento, el bombardeo de área fue el método predominante empleado por las fuerzas Aliadas para golpear los objetivos alemanes en el espacio del Teatro de Guerra Europeo. Grandes oleadas de bombarderos dejaban caer cientos, si no miles, de bombas, con la esperanza de que al menos un par de ellas llegara al blanco y lo destruyera. Esto fue muy poco para destruir o incluso causar daño a objetivos muy reforzados.

En su lugar, la hipótesis de Wallis fue que la forma ideal para destruir esas estructuras e instalaciones militares era precisamente, el ataque concentrado con un pequeño número de extremadamente potentes municiones.

La velocidad y el impulso sería el método de penetración de la nueva bomba. Muy pesada y construida con una carcasa blindada y aletas de guía, una vez que era lanzada desde su bombardero, la munición podría alcanzar cerca de velocidades supersónicas cuando se dirigía a gran velocidad hacia el suelo. Esta fuerza sería más que suficiente para perforar y atravesar las capas de hormigón utilizado por los ingenieros militares alemanes para proteger sus instalaciones.

Después de perforar a través del techo de su objetivo, la bomba sísmica penetraría tanto como el impulso le permitiera. Sólo entonces detonaría, dando a quien estaba dentro o en las cercanías, una visión de un verdadero infierno. Las tripulaciones de vuelo que lanzaron esas bombas informaron de que, al principio, parecía como si la bomba simplemente perforaba un agujero en el objetivo. Pero en cuestión de segundos, todo el objetivo parecía que se hundía como cayendo dentro de un sumidero.

Cuando la bomba sísmica detonaba en las profundidades de su destino, las ondas de choque de la gigantesca cabeza explosiva no sólo destruía todo el blanco sino que desestabilizaba todas las estructuras cercanas, agitando y moviendo la tierra debajo de ellas, con la consecuente destrucción y el colapso de sus cimientos. Pronto, surgió un nuevo término para llamar a estas armas — "la destructora de bunkers."

La Real Fuerza Aérea envió dos tipos de bombas sísmicas durante el curso de la Segunda Guerra Mundial — la "Tallboy" y la "Grand Slam". Ambas fueron utilizadas contra las bases de submarinos, las fábricas, y los búnkeres subterráneos alemanes con gran efecto. La Aviación del Ejército de los EE.UU. la siguió, no mucho tiempo después, con similares bombas de su propio diseño. Las famosas "Tallboys" fueron utilizadas para deshabilitar y hundir al Tirpitz, hermano del legendario acorazado alemán Bismarck en 1944.

We Are The Mighty: These were the UK’s massive "earthquake bombs"

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