La Trampa de Tucídides y la Superpotencia Mundial

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Por Kyle Mizokami – National Interest – El fin de la Segunda Guerra Mundial se considera a menudo el momento decisivo en que Estados Unidos se convirtió en una potencia mundial. Pero, de hecho, lo fue otra guerra cuarenta años antes, una guerra que terminó con Estados Unidos teniendo un Imperio propio que se extiende miles de kilómetros más allá de sus fronteras continentales. La Guerra Hispano-Estadounidense, que duró cinco meses, catapultó a los Estados Unidos del poder provincial al poder global.

La Guerra Hispano-Estadounidense fue un ejemplo clásico de la “Trampa de Tucídides”, en la que las tensiones entre una potencia en declive, España, y una potencia en ascenso, los Estados Unidos, dieron lugar a la guerra. A finales del siglo XIX, España estaba claramente en declive, y el dominio de Madrid sobre su Imperio era cada vez más débil. Cuba y las Filipinas experimentaron revueltas anti-españolas, y la dificultad de España para debelarlas simplemente mostró al resto del mundo lo frágil que era ese Imperio en realidad.

Mientras tanto, en Estados Unidos, la doctrina estadounidense del Destino Manifiesto había tomado su curso. La admisión del estado de Washington a la Unión en 1890 había consolidado el asentamiento de Estados Unidos en el continente. Los estadounidenses con un ojo hacia la expansión de los intereses comerciales de Estados Unidos e incluso la creación de un Imperio Estadounidense no podía dejar de notar las débiles posesiones coloniales europeas en el Nuevo Mundo y el Pacífico. La marcha hacia la guerra en Estados Unidos fue multifacética: incluso los estadounidenses de mentalidad liberal favorecieron la guerra para liberar a Cuba de una brutal ocupación militar.

El hundimiento del acorazado USS Maine el 15 de febrero fue la gota que colmó el vaso en una larga y cada vez más tensa serie de enfrentamientos entre Washington y Madrid. En el puerto de la Habana, a petición del embajador estadounidense, se informó que el Maine fue golpeado por una mina submarina, aunque parece mucho más probable en retrospectiva que el hundimiento fue el resultado de una explosión accidental a bordo. La destrucción del barco, así como la muerte de 266 marineros, hicieron que la guerra fuera inevitable incluso para aquellos, como el presidente William McKinley, que deseaban evitarla.

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El 19 de abril de 1898, la petición del presidente McKinley de intervenir en Cuba en apoyo a los rebeldes fue aprobada por el Congreso. La Armada estadounidense inició un bloqueo a Cuba dos días después y España respondió declarando la guerra el 23 de abril. Los Estados Unidos respondieron declarando la guerra el 25.

En el momento en que estalló la guerra, España mantuvo 150.000 fuerzas terrestres regulares y ochenta mil milicias locales en Cuba. Una fuerza impresionante sobre el papel, pero que en realidad estaba mal entrenada y abastecida y más bien era una fuerza de guarnición para proteger a los terratenientes de los insurgentes. No era un ejército capaz de librar una guerra convencional. España mantuvo débiles escuadrones navales tanto en Cuba como en Filipinas, pero la distancia la hizo incapaz de reforzar ninguno de los dos de una manera significativa.

Los Estados Unidos estaban igualmente mal preparados. Nunca antes los Estados Unidos habían intentado una guerra a una escala tan global. Todo el Ejército de los Estados Unidos constaba de sólo 28.747 oficiales y soldados diseminados por todo el país en formaciones del tamaño de compañías. Tras el final de la Guerra Civil, el Ejército se había optimizado para la guerra de insurgencia a pequeña escala contra las tribus nativas del oeste de América del Norte y se había distanciado de la guerra convencional a gran escala. Con la inminencia de la guerra, el Ejército y el Cuerpo de Marines comenzaron una rápida reorganización durante la cual las unidades fueron incrementadas con aventureros y veteranos reclutados de la Guerra Civil para recuperar la capacidad de actuar en operaciones convencionales a gran escala. La Marina de los Estados Unidos estaba en mejor forma, con suficientes barcos para asumir una misión de bloqueo y control marítimo alrededor de Cuba.

La primera acción de guerra ocurrió el 1 de Mayo en la Batalla de la Bahía de Manila, en la que el Comodoro George Dewey derrotó rápidamente a la flota local española y las defensas costeras. Esto aisló las líneas marítimas de comunicación de Madrid con las Filipinas, y por lo tanto su dominio en todo el archipiélago. Las fuerzas terrestres de Estados Unidos llegaron en julio, y después de un combate simbólico, el gobierno español en las Filipinas se rindió.

La verdadera guerra en y alrededor de Cuba fue breve. La campaña terrestre comenzó el 22 de junio, cuando el 5º Cuerpo del Ejército de los Estados Unidos hizo un desembarco sin oposición al este de Santiago. Otro desembarco fue por parte de la Marina estadounidense en la bahía de Guantánamo y otro en la isla de Puerto Rico. Trabajando con las tropas cubanas indígenas, el Ejército marchó sobre Santiago y forzó una serie de batallas que, aunque no del todo exitosas, demostraron que el dominio de España en la isla estaba roto definitivamente.

Mientras tanto, el Escuadrón Español del Caribe fue destruido el 2 de julio en la Batalla de Santiago de Cuba, y después de ser bombardeado por la Armada de los Estados Unidos, Santiago se rindió el 17. A pesar de la brevedad de la campaña hasta ese momento la derrota de España era claramente inminente. Las fuerzas estadounidenses sólo se fortalecieron y las fuerzas españolas sólo se debilitaron, y gracias al bloqueo, estas últimas no tuvieron perspectivas de reforzamiento. El 18 de julio, el gobierno español demandó la paz, y las negociaciones para poner fin a la guerra que cesó el 12 de agosto. Como resultado de la guerra los Estados Unidos se anexaron las Filipinas, Guam y Puerto Rico, y ocuparon Cuba hasta 1903. Aunque Washington concedió la independencia a Cuba, mantuvo el control de los asuntos cubanos.

La Guerra Hispano-Estadounidense hizo de Estados Unidos una potencia global. La derrota de una potencia continental Europea, España, fue un gran logro militar. La entrega de Guam y Filipinas tendría mayores repercusiones en el futuro, puesto que los Estados Unidos estaban en curso de colisión con otro país ascendente y expansionista: Japón. Como muchos conflictos convencionales entre Estados, la Guerra Hispano-Americana trastocó el viejo orden y preparó el escenario para uno nuevo.

(NT: La Segunda Guerra Mundial, sólo remarcó y engrandeció el control de Estados Unidos a nivel global, eliminando la preeminencia de Gran Bretaña del control económico mundial y despojando a las potencias remanentes de sus colonias alrededor del mundo. Durante 7 décadas el poder militar de Estados Unidos se incrementó actuando como la policía del mundo y dictando las políticas económicas. Hoy las cosas parece que nuevamente están cambiando… la Trampa de Tucídides puede repetirse.)

Yahoo: America Was a Superpower After this War

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