La historia del descubrimiento de la cortisona

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En 1941, con la Segunda Guerra Mundial en marcha, los Aliados capturaron un submarino alemán que regresaba de Argentina con una carga poco usual: una masa carnosa que se asemejaba a las glándulas suprarrenales, que son los dos órganos del tamaño de una uva que se sientan en la parte superior de los riñones y que producen las hormonas adrenalina y cortisol (hidrocortisona), entre otras.

El rumor fue adquiriendo fuerza y se extendió rápidamente por los círculos militares estadounidenses de que los alemanes estaban inyectándole a sus pilotos un extracto suprarrenal para hacerlos resistentes al estrés y capaces de desplazarse a altitudes superiores a 40,000 pies, sin verse afectados por los bajos niveles de oxígeno.

En octubre, el rumor era tan fuerte que los militares estadounidenses solicitaron una conferencia con líderes científicos para discutir el desarrollo potencial de hormonas similares de la corteza suprarrenal para usarlo en los pilotos estadounidenses. Uno de esos científicos, el químico Edward Kendall, recordó más tarde en su discurso al recibir el Premio Nobel de 1950 que este fue el momento en que las perspectivas para la investigación sobre el extracto suprarrenal “cambiaron de repente y por completo.” El gobierno estadounidense la convirtió en su tercera prioridad de investigación médica, después de la penicilina y los antimaláricos. Aunque la misteriosa carne a bordo del submarino alemán más tarde se demostró que se trataba sólo de hígado, la carrera para producir medicamentos milagrosos a partir de las glándulas suprarrenales estaba en marcha.

El anatomista Bartolomeo Eustachius describió por primera vez la función de las glándulas suprarenales pero la Iglesia Católica ocultó su trabajo en lo más profundo de su biblioteca por 150 años. Recién en el siglo 19 se volvió a investigar el tema para la cura de la que hoy se conoce como la enfermedad de Addison.

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En los años 30 varios extractos de las glándulas suprarenales fueron la cura milagrosa para varios males como la fatiga mental, la resistencia al frío y el tratamiento de la artritis reumatoidea. Hacia 1935 se aislaron cinco compuestos de glándulas suprarenales de bovinos tales como el cortisol y la cortisona, aunque después se conoció que esta última era un metabolito del cortisol.

Los esfuerzos hechos durante la guerra dieron algunos resultados en 1944 con más complejos químicos sintetizados, pero las investigaciones se paralizaron por los altísimos costos involucrados.

Las décadas pasaron y pese a los efectos secundarios y en especial para los pacientes con ciertas dolencias, hoy la cortisona es uno de los compuestos más usados en los medicamentos para ciertas dolencias.

Health Wellness Journal: The Anxious History of Understanding Cortisol

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