La aventura secreta de Winston Churchill

por Admin el 26 Febrero, 2018

en Sueltos

Ayer la toda la prensa inglesa le ha dedicado espacios a un documental que será transmitido el día 4 de marzo por el Canal 4 en Gran Bretaña, titulado "Churchill’s Secret Affair" (El affair secreto de Churchill). La trascendencia de este documental es que está basado en investigaciones realizadas sobre documentos no publicados antes y que revelan que Churchill, no le fue tan fiel a su esposa Clementine, como la mayoría de los británicos piensa, pero que en aquellas épocas anteriores a la Segunda Guerra Mundial eran casi de dominio público, aunque no pasaban de ser catalogados como chismes de farándula y política. Por supuesto que los artículos publicados ayer dicen las cosas con matices de acuerdo con el color político del medio.

Lo que se afirma es que en 1942 Winston Churchill se encontraba en Washington para discutir con el presidente Roosevelt la crítica situación de Gran Bretaña en la guerra con Alemania.

En África, los alemanes habían capturado Tobruk y la angustia de Churchill por el futuro de la guerra le obligaba a suplicarle al público estadounidense y a Roosevelt mantener su apoyo, pese a que la mayor parte de la opinión pública estadounidense no estaba muy de acuerdo con la intervención de su país en el conflicto europeo.

Sin embargo, en aquellos momentos cruciales para el futuro de Gran Bretaña, el Primer Ministro tenía también preocupaciones de tipo sentimental y muy personales por cierto.

Aparte de dirigir la guerra en África y Europa contra Alemania e Italia y buscar que Estados Unidos se mantuviera en la lucha, Churchill estaba haciendo esfuerzos para lograr que una conocida suya, la hermosa y glamorosa diva, por no decir que era una prostituta de alto vuelo o siendo benevolente eterna cortesana de la sociedad británica de los años de 1930, Doris Browne, Vizcondesa de Castlerosse, para que ella pudiera regresar a Gran Bretaña.

Las últimas investigaciones han concluido que el interés de Churchill para que ella regresara al Reino Unido, no eran sólo de tipo sentimental, sino que el Primer Ministro quería evitar que el público estadounidense se enterara que ocho años antes, ambos habían sido amantes y que el corazoncito de Churchill olvidaba por entonces a su abnegada esposa Clementine, mientras se entretenía con Doris. Pero además el señor Churchill no quería que Lady Castlerosse revelara detalles de la aventura a la prensa, incluyendo el hecho que Churchill pintó sensuales retratos de ella, uno de las cuales seguía estando en su poder.

El descubrimiento en los Archivos de Churchill después de la investigación hecha por el Dr. Warren Dockter, profesor de política internacional en la Universidad de Aberystwyth, en cinta grabada por la secretaria privada de Churchill, Jock Colville, confirmó el mucho tiempo rumorado affair.

Un encuentro entre el Primer Ministro y Lady Castlerosse, que es tía abuela de la controvertida modelo y poco santa actriz Cara Delevingne, ocurrió durante unas vacaciones que pasaron ambos en 1934 y 1936 en el sur de Francia, invitados a la casa de una conocida actriz estadounidense acostumbrada a alojar a sus invitados y amigos, todos gente importante en Londres, como Churchill y su amigo el magnate de la prensa Lord Beaverbrook. Es ahí donde el incipiente artista Churchill hizo las pinturas de su amante.

El matrimonio de Churchill pasaba por momentos tortuosos y su carrera política estaba en ralentí. Todavía sufría los efectos del desastre de la Campaña de Gallipoli, por él propuesta, que terminó en mayúsculo desastre para las tropas aliadas en plena Primera Guerra Mundial. Al menos es lo que siempre le recordaron sus opositores políticos.

Cara Delevingne ha contado: "Ellos tenían un romance.  Mis padres lo sabían y hablaban de ello."

Una carta nunca antes vista, descubierta por el Profesor Richard Troye, de la Universidad de Exeter, muestra cuan sentimentalmente cercanos eran ambos.

En 1934 Churchill le escribió a Doris: "Qué bien la pasamos en lo de Maxine. Fue hermoso tenerte ahí. Tú fuiste una vez más una bendición manifiesta  y un rayo de sol en la piscina. Me pregunto si nos volveremos a ver el próximo verano."

Se refería al Chateau de l’Horizon, que construyó la actriz estadounidense Maxine Elliott -exitosa actriz, empresaria e inversora- cerca a Juan-les-Pins un resort en la Costa Azul, donde agasajaba a conocidos políticos y gente de sociedad.

Churchill y Doris, tuvieron otros encuentros, pero hacia 1937 la aventura, que al menos duró cinco años, cambió de rumbo. Churchill regresó a la política y se dedicó a advertir al país de la amenaza que Hitler significaba para Gran Bretaña.

Sus caminos se cruzaron nuevamente en 1942, pero entonces Lady Castlerosse vivía en Nueva York, aunque no tenía medios propios para mantenerse. A los 42 años de edad y con un prestigio disminuido, ya no le era fácil seducir a millonarios y personajes importantes. Estaba enferma y desesperada por volver a Gran Bretaña.

En esos tiempos, con todos los buques disponibles dedicados al transporte de tropas y suministros hacia los frentes de guerra, el regreso a Europa era casi imposible para cualquier civil.

Durante su visita a Washington, Churchill encontró la forma de agenciar una cena privada con su ex amante.

En la cena, según, Valentine, ex esposo de Doris Castlerosse (casados en 1928 y divorciados en 1938), Churchill le expresó su preocupación porque el retrato que él pintó pudiera caer en manos de la prensa y afectar su reputación, en un momento en que la alianza Gran Bretaña-Estados Unidos debía mantenerse incólume.

El Dr Dockter dice en el documental a transmitirse en el Canal 4: "Él era vulnerable a ser chantajeado y debe haber pensado ‘sólo tengo que resolver esto y regresarla a Gran Bretaña tan pronto como sea posible’."

En el verano de 1942 Lady  Castlerosse le escribió al Presidente Roosevelt agradeciéndole por sus esfuerzos en nombre de Churchill  por ayudarla a obtener un pasaje seguro de regreso a casa. Poco después ella logra obtener un espacio en un hidroavión para el vuelo de regreso a Londres – llevando el retrato en su equipaje.

Churchill y y Lady Castlerosse nunca tuvieron una nueva oportunidad de reunirse. El 9 de diciembre de 1942, ella murió de una sobredosis de somníferos con alcohol en el lujoso Hotel Dorchester en Park Lane, adyacente a Hyde Park en Londres.

No hay ningún registro de la reacción de Churchill ante la noticia, pero poco después Lord Beaverbrook, el entrañable amigo y aliado de Churchill, se reunió con el hermano de Lady Castlerosse y tomó posesión de la pintura, la cual sólo regresó a la familia al final de la guerra.

El Dr. Dockter añade sobre las revelaciones acerca del affair de Churchill con Lady Castlerosse y el retrato: "Cuando él estaba liderando a su país en una guerra mundial y bajo una enorme presión, llegó a tener miedo de que la gente pudiera enterarse de la aventura que había tenido con Lady Castlerosse."

La trama de “Mystress of Mayfair” podría haber sido inspirada por "Cuerpos Viles" (Vile Bodies) de Evelyn Waugh, pero a diferencia de la novela de Waugh—que parodia la era de la "Dolce Vita"—esta es una historia de escándalo de la vida real, la codicia, la corrupción, y la promiscuidad en el corazón de la década de 1920 y 30 de la alta sociedad, centrándose en la astuta, voluntariosa "socialite" Doris Delevingne y su funesta relación con el columnista de chismes Valentine Browne, Vizconde de Castlerosse. Al casarse con él en la búsqueda de un mejor futuro y título nobiliario, la desacertada unión fue tormentosa desde el inicio, matizada con aventuras sexuales y bisexuales (con una serie de figuras de la sociedad, Cecil Beaton, Diana Mitford, y Winston Churchill, entre otros), y degeneró en uno de los divorcios más sonados de Londres. En este interesante libro, Lyndsy Spence sigue el ascenso y la caída de su relación, la exploración de las vidas de una decadente sociedad revelada en detalle y ofreciendo una nueva visión de algunas de las figuras más prominentes y determinantes de mediados del siglo 20.

Algo que podía también trascender a la opinión pública con catastróficos resultados para el Primer Ministro fue que en la larga lista de amantes e imbéciles que obtuvieron favores sexuales de Lady Castlerosse a cambio de costosos regalos y grandes sumas de dinero, se encontraba también al joven de 21 años, Randolph Churchill, hijo del Primer Ministro y en aquel entonces también miembro del Parlamento, pese a que ella dijo que el joven olía a aceite de castor.

En contraparte, en artículo publicado en The Spectator firmado por Andrew Roberts, el autor defiende la honorabilidad de Winston Churchill con varios argumentos que pueden ser válidos, alegando que efectivamente Doris Delevingne tuvo un affair con Randolph Churchill, hijo del Primer Ministro y que su padre simplemente pintó un retrato de ella como lo hizo con muchas otras mujeres.

Basado entre otros artículos, en los siguientes:

The Mitford Society: Doris Delevingne: The Constant Courtesan

The Telegraph: Revealed: Churchill’s secret affair and the painting that could have damaged his reputation

The Times: Winston Churchill’s secret love Doris Castlerosse a blackmail risk

The Guardian: Revealed: secret affair with a socialite that nearly wrecked Churchill’s career

The History Press: Doris Delevingne: The Mistress of Mayfair

The Daily Mail: Cara’s VERY naughty aunty! Miss Delevingne may try to shock but she’ll never match her great-aunt who slept her way through high-society

The Spectator: Churchill did not have an affair – so don’t fall for Channel 4’s spin

The Sun: How Cara Delevingne’s great aunt scandalised high society with her affairs with Winston Churchill AND his son, lesbian flings and taking cash for sex

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