¿Ayuda a algunos países la experiencia en la Segunda Guerra Mundial para tener menos muertes por COVID-19?

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Por Sean Fleming – Una nueva investigación analiza cómo las grandes catástrofes pueden llevar a algunos países a construir una mayor resistencia en sus estructuras.

Las personas que experimentaron la Segunda Guerra Mundial son más propensas a mostrar mayor resistencia personal. Han ayudado, mejores hábitos alimenticios y ejercicio, además de mayores niveles de confianza.

Los países europeos con las tasas de mortalidad más altas en la Segunda Guerra Mundial tienden a tener tasas más bajas de mortalidad por la COVID-19.

Esa es la hipótesis planteada en “Scarred but Wiser: World War II’s COVID Legacy”, un documento de trabajo del Banco Mundial y del personal de la Oficina Nacional de Investigación Económica. La razón de esto podría ser que la exposición a un choque sistémico importante, como la guerra o la enfermedad, puede ayudar a generar respuestas más fuertes a tales choques en el futuro.

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Este tema es de particular relevancia a medida que el mundo se acerca a una era post-pandémica. Con los programas de vacunación en curso en muchas partes del mundo, existe un creciente llamamiento internacional para un crecimiento y un desarrollo más sostenibles, que en gran parte constituyen el telón de fondo de la Agenda de Davos, del 25 al 29 de enero de 2021.

Segunda Guerra Mundial: Mirando hacia el este

En su informe, los autores se propusieron determinar si existe una conexión entre los números de muertos de estas dos grandes calamidades. Los datos abundan para la Segunda Guerra Mundial, pero gran parte de ellos se basan en suposiciones y estimaciones, ya que la guerra proporciona una base deficiente para la fiabilidad estadística.

El país que sufrió el mayor número de víctimas fue la Unión Soviética, que ya no existe y es, en cambio, un total de 15 estados soberanos. Esto también complica las comparaciones precisas.

La Unión Soviética experimentó un número de muertos en la guerra de tal vez de hasta 27 millones de personas. Ese número se compone de 11,4 millones de muertes militares, hasta 10 millones de muertes de civiles debido a las operaciones militares y tal vez hasta 9 millones de muertes más causadas por enfermedades o hambre.

Las tres antiguas repúblicas soviéticas más grandes son Rusia, Ucrania y Uzbekistán. Aquí están sus cifras de población, junto con los casos confirmados y las muertes relacionadas con la COVID-19 (todos los datos de la COVID-19 a través de la Universidad Johns Hopkins de Medicina y son precisos hasta el 18 de enero de 2021).

Rusia
Casos confirmados: 3,56 millones
Muertes confirmadas: 65.059

Ucrania
Casos confirmados: 1,2 millones
Muertes confirmadas: 21.847

Uzbekistán
Casos confirmados: 78.036
Muertes confirmadas: 619

Aprendiendo del pasado

“La experiencia pasada con un gran shock enseña a las personas sobre las ventajas de invertir en adaptación y protección, lo que trae beneficios si se realiza un gran shock futuro”, escriben los autores del informe. “Por otro lado, con poca o ninguna experiencia directa en un gran shock, los beneficios esperados de tales inversiones serán menores.”

En palabras claras, invertir en el bienestar social y el bienestar personal, después de una catástrofe, tendrá claros beneficios para la sociedad. Es probable que esos beneficios incluyan la construcción de viviendas a un nivel más alto, proporcionar una mejor atención médica, etc. Sin embargo, no termina ahí.

Más allá de esos beneficios obvios y prácticos, existe una cohesión social que hace que los ciudadanos de ese país se comporten más de manera que minimicen el impacto de las perturbaciones futuras, según el informe.

Los autores analizaron los datos de la encuesta de 35 países de Europa y Asia Central y encontraron una correlación positiva entre las experiencias de la Segunda Guerra Mundial y la “participación contemporánea en acciones colectivas y grupos comunitarios”.

También determinaron que las personas que experimentaron la Segunda Guerra Mundial durante sus primeros años probablemente mostrarían una mayor “resistencia individual y optimismo sobre la vida, lo que llevaría a una mayor probabilidad de supervivencia”.

Una correlación globalAunque se preocupan principalmente por Europa, los autores del informe también examinaron datos comparables de otras regiones. En general, concluyeron que la exposición a la guerra probablemente mejoraría lo que definen como cooperación social. Esto fue confirmado por datos de Nepal, Sierra Leona, Tayikistán y Uganda, entre otros.

“Nuestro razonamiento es que los países con mayores pérdidas humanas anteriores de la Segunda Guerra Mundial habrán estado más inclinados a realizar inversiones que ayuden a facilitar una mayor disposición en la población a comportarse de manera que reduzcan el costo humano de la pandemia”, señala el informe. “El cumplimiento voluntario de varias intervenciones no farmacéuticas (una dieta saludable, buen sueño, ejercicio, etc.) depende de la confianza de las personas en los demás y de la fortaleza del tejido social en general.”

Estudio del Banco Mundial

World Economic Forum: Did World War II help some countries avoid high COVID-19 deaths?

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