Maginot: la defensa francesa que nunca fue utilizada

por Admin el 18 Junio, 2018

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Por Keith Austin – Pobres los alemanes si durante la Segunda Guerra Mundial se hubieran atrevido a acercarse a la fortaleza Four-à-Chaux en Lembach, Alsacia.

Junto a la entrada frontal de acero hay un par de casetas con pequeños agujeros a través de los cuales se les daría la bienvenida con lanza granadas. Más allá de la entrada, hay un estrecho pasillo recto que termina en una casamata con la rendija para alojar una ametralladora. Luego hay un corredor hacia la izquierda que al final también tiene una casamata para una ametralladora.

¿Más allá de eso? Otra puerta de acero empotrada en una pared de hormigón de un metro de espesor. Es un bien pensado corredor de muerte de 20 metros de largo que resultó completamente inútil. Bienvenido a la Línea Maginot, uno de los más grandes fracasos militares de todos los tiempos.

No es usual que uno recorra antiguos campos de batalla, sitios donde se desarrolló la guerra, pero difícil resistirse a la oportunidad de visitar un símbolo icónico de la paranoia europea de entre guerras. La alternativa es un recorrido a lo largo de la Alsacia, Route des Vins, parando en increíblemente hermosos pueblos y bebiendo vinos impecablemente finos.

Después del almuerzo, en Estrasburgo, en el Avalon Imagery II, salimos en un bus para sumergirnos por el borde oriental del Parc Naturel Régional des Vosges du Nord. Aquí, nos paseamos dentro y fuera de los bosques verdes moteados con sombra y luz, hasta que llegamos a un sendero de grava fuera de lo que parece ser la entrada a un aparcamiento subterráneo, de no ser por el tanque que está a la izquierda en las cercanías.

Aquí nos reunimos con Walter, un genial guía local que nos lleva hasta una lenta inclinación a la izquierda, pasando junto a varias armas de la Segunda Guerra Mundial y hasta la citada puerta de acero.

La Línea Maginot se extendía a lo largo de la vieja frontera franco-alemana desde la frontera con Suiza hasta el sur de Bélgica, en el norte. Tiene 720 kilómetros de largo y fue construida en la década de 1930, por orden del Ministro de la Guerra francés André Maginot como un baluarte contra una futura agresión alemana.

Se componía de fortificaciones de hormigón, obstáculos contra tanques, nidos de ametralladoras, piezas de artillería y otras defensas. Tenía 45 fortalezas principales, otras 97 pequeñas fortalezas y varios otros mortales obstáculos entre ellos.

Esta sección, al sur del pueblo de Lembach es una de las más grandes instalaciones. A sólo 10 kilómetros de la frontera alemana fue construida en una colina de piedra caliza y tripulada por 580 tropas. Hay cinco kilómetros de galerías subterráneas, algunas bajan hasta una profundidad de 30 metros, dispersas en más de 26 hectáreas.

Continuando nuestro camino más allá de nidos de ametralladoras y de lanza granadas entramos en la fortaleza a través de siniestros corredores que nunca presenciaron un disparo, ni donde nunca se derramó una sola gota de sangre (aparte de alguien que se haya cortado un dedo durante la construcción).

Mientras nos adentrábamos en la profundidad del interior de la colina, Walter explica que el Ejército alemán simplemente bordeó todo el complejo y toda su parafernalia (o simplemente voló sobre él) y entró en Francia a través de Bélgica. La blitzkrieg, como era conocida, puso  al ejército alemán en París, antes de que se dieran cuenta en la Línea Maginot y en los regimientos que la protegían. En buena forma los alemanes en vez de atacar la Línea Maginot, la rodearon, y eso les funcionó demasiado bien.

Visitamos los dormitorios con el "lujo" de una ducha para cada 100 hombres, las instalaciones de primeros auxilios, los ductos de escape, la planta de energía y vimos cómo funcionaba el sistema de ventilación (una consideración importante con 580 franceses comiendo queso, y bebiendo vino en ese encierro). Sí, el vino; había una bodega de vinos porque… franceses. Los hombres, dice Walter, están acostumbrados a beber medio litro diariamente.

Seguimos las largas galerías subterráneas que penetran en la tierra, cada una con los rieles para los pequeños trenes que circulaban para transportar hombres, municiones y pertrechos.

Y es la sección de las municiones lo que resulta ser lo más fascinante. Aquí, hay sistemas de poleas para permitir a los hombres transportar los grandes obuses de forma muy eficaz y llevarlos a la altura de los silos donde están las grandes piezas de artillería en la superficie.

En varios puntos por encima de la tierra hay lo que parecen ser grandes tapones de metal gris situados muy bien en el campo desde donde se obtienen vistas panorámicas de los alrededores. Estas son las más altas cúpulas de las casamatas y que, como Walter muestra, se levantaban y bajaban manualmente desde el fondo.

En total empleamos 90 minutos bajo tierra y emergimos tal como lo deben haber hecho esos soldados franceses, medio enceguecidos por la luz del sol y desesperados por beber vino.

Destinations: Alsace, France: Maginot, the greatest defensive line never used

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