La Verdad Sobre el Pacto de No Agresión soviético-alemán del 23-8-1939 y su Protocolo Secreto

por Admin el 4 Junio, 2019

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En ninguna parte de su texto el protocolo secreto asigna territorio Polaco o Báltico a la URSS o a Alemania.

Russia Insider – El aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, como es ahora habitual, ha resucitado el tema del Pacto De No Agresión Molotov-Ribbentrop del 23 de agosto de 1939.

El tema se planteó incluso durante la conferencia de Prensa de Putin con Merkel el 10 de Mayo de 2015.  Esto es lo que dijo Putin:

    "En cuanto al pacto Molotov-Ribbentrop, permítanme llamar su atención sobre los acontecimientos históricos, cuando la Unión Soviética… ni siquiera es tan importante quién estaba a cargo de la diplomacia en ese momento. Stalin estaba a cargo, por supuesto, pero no era la única persona que pensaba en cómo garantizar la seguridad de la Unión Soviética. La Unión Soviética hizo enormes esfuerzos para establecer condiciones para la resistencia colectiva al nazismo en Alemania e hizo repetidos intentos de crear un bloque anti-Nazi en Europa.

    "Todos estos intentos fallaron. Es más, después de 1938, cuando el conocido acuerdo se firmó en Munich, concediendo algunas regiones de Checoslovaquia, algunos políticos pensaron que la guerra era inevitable. Churchill, por ejemplo, cuando su colega volvió a Londres con este trozo de papel y dijo que había traído la paz, dijo en respuesta, " Ahora la guerra es inevitable."

    "Cuando la Unión Soviética se dio cuenta de que se le dejaba a enfrentar a Alemania por su cuenta, actuó para tratar de evitar una confrontación directa, y esto dio lugar a la firma del pacto Molotov-Ribbentrop. En este sentido, estoy de acuerdo con la opinión de nuestro Ministro de Cultura de que ese pacto tenía sentido en términos de garantizar la seguridad de la Unión Soviética. Este es mi primer punto.

    "En segundo lugar, les recuerdo que después de la firma del acuerdo de Munich, Polonia misma tomó medidas para anexar parte del territorio checo. Al final, tras el pacto Molotov-Ribbentrop y la división de Polonia, fueron víctimas de la misma política que ellos intentaron seguir en Europa."

La relevancia de este pacto tanto para la celebración rusa de la victoria Soviética en la Segunda Guerra Mundial, como para la situación internacional actual, no es obvia, dado que la Rusia actual no es la URSS y Putin no es Stalin. 

Sin embargo, constantemente es traído a colación, especialmente por políticos de Europa del Este que, por hostilidad hacia Rusia, buscan repartir la culpa por igual entre Alemania y Rusia por el Inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Esa afirmación es falsa. Es la versión de Putin la correcta, como lo demuestra una simple declaración de los hechos. 

Los hechos son muy simples y claros y son bien conocidos, y los problemas de interpretación son (o deberían ser) pocos.

El punto de partida es que Stalin no tenía planes en la primavera o a principios del verano de 1939 para atacar a Polonia, y no tenía pretensiones territoriales contra Polonia.

Por el contrario, Hitler los tenía. De hecho, Hitler no sólo planeaba atacar Polonia, sino que estaba decidido a hacerlo. 

A finales de marzo de 1939 le dijo al General Brauchitsch, jefe del Ejército alemán, que atacaría Polonia si Polonia no le entregaba Danzig. 

El 3 de abril de 1939 dio una directiva formal a sus generales para preparar los planes para hacerlo. 

El 28 de abril de 1939 Hitler denunció el Pacto de no Agresión con Polonia y amenazó públicamente a Polonia en un discurso en el Reichstag, diciendo que dejaría de buscar un acuerdo Pacífico con Polonia si Polonia no le daba Danzig y no abandonaba su alianza con Gran Bretaña. 

El 23 de Mayo de 1939, en un discurso secreto dirigido a los máximos dirigentes alemanes en su oficina en la nueva Cancillería, puso el tema más allá de cualquier duda, haciendo que su decisión de atacar Polonia fuera absolutamente clara.

No hay caso de Hitler comprometiéndose a atacar un país y luego no haciéndolo. Hitler habría atacado Polonia en agosto de 1939 aún si Alemania hubiera acordado un Pacto De No Agresión con la URSS o no. Tal vez lo único que pudo haberlo disuadido hubiera sido una alianza formal entre Polonia, la URSS y las potencias occidentales.

Sin embargo, eso no sucedió, y la historia de la diplomacia que precedió a la firma en Moscú el 23 de agosto de 1939 del Pacto De No Agresión demuestra por qué.

En el caso de un ataque alemán a Polonia, Gran Bretaña y Francia fueron comprometidos por las garantías que dieron a Polonia en marzo de 1939 para ir en su defensa.

La única cuestión resaltante en la diplomacia que condujo a la guerra fue, por lo tanto, si Gran Bretaña, Francia y Polonia serían capaces de aliarse con la URSS para derrotar o disuadir a Alemania.

La necesidad de tal alianza era obvia y fue explicada por Winston Churchill en la Cámara de los Comunes en un discurso que pronunció el 3 de abril de 1939.:

    "Detenerse aquí con una garantía a Polonia sería detenerse en tierra de nadie bajo el fuego de ambas trincheras y sin el refugio de ninguna de las dos…. Habiendo comenzado a crear una gran alianza contra la agresión, no podemos permitirnos fracasar.  Estaremos en peligro de muerte si fracasamos…. La peor locura, que nadie propone que nos comprometamos, sería enfriar y evitar cualquier cooperación natural que la Rusia Soviética, en sus propios intereses, considere necesario permitirse."

La historia de la diplomacia de 1939 es "enfriar y ahuyentar" la cooperación con la URSS, que es precisamente lo que hicieron las Potencias Occidentales.

Una alianza con la URSS contra Hitler debió haber sido un asunto sencillo dada la intensa hostilidad entre la URSS y Alemania y los esfuerzos soviéticos a lo largo de la década de 1930 para forjar una alianza contra Alemania. 

Sin embargo, las condiciones para forjar esa alianza nunca habían sido peores, que como lo fueron en la primavera de 1939.

Gran Bretaña y Francia habían rechazado una oferta Soviética de alianza en 1938 y habían sacrificado en la Conferencia de Munich (de la que se excluyó a la URSS) a la aliada Checoslovakia, de la URSS. 

El 28 de marzo de 1939 las tropas de Franco ocuparon Madrid, la capital de la única otra aliada europea de la URSS, la España Republicana. Gran Bretaña y Francia, cuya política había sido instrumental en sellar el destino de la España Republicana, realmente reconocieron al régimen de Franco como el gobierno legítimo de España el 27 de febrero de 1939 — antes de la caída de Madrid.

No es de extrañar, y como Putin dice correctamente, que en abril de 1939 Stalin se haya vuelto profundamente sospechoso para los británicos y franceses. Las debacles en Checoslovaquia y España le habrán enseñado que Gran Bretaña y Francia preferían un acuerdo con Hitler, si eso era humanamente posible, a una alianza con él. La posibilidad de que en una guerra con Hitler, los británicos y los franceses podrían abandonarlo y dejar a la URSS colgada, debe en la primavera de 1939 se algo muy real para él

En un discurso pronunciado en la Conferencia Del Partido Comunista en Moscú el 10 de marzo de 1939, Stalin dejó absolutamente claras sus sospechas y su desilusión con las potencias occidentales cuando dijo que "no dejaría que nuestro país fuera arrastrado al conflicto por los belicistas, cuya costumbre es dejar que otros les saquen sus castañas del fuego."

Muy pocos escritores occidentales han estado preparados para reconocer la influencia en la política Soviética de la política occidental durante la crisis Checa de 1938, y durante el curso de la Guerra Civil Española. Los occidentales, que son tan sensibles a las acciones rusas, reales o imaginadas, están invariablemente ciegos al efecto que sus acciones tienen sobre Rusia. Esto ha sido así también en los últimos años, como muestra la mala interpretación de Occidente de la reacción de Rusia a la expansión de la OTAN y a la política occidental en Ucrania y Georgia. Fue igualmente cierto en 1939.

A pesar de sus sospechas, Stalin hizo, no obstante, una oferta de alianza entre las potencias occidentales el 17 de abril de 1939. Tan tarde como el 15 de agosto de 1939 él continuó haciéndolo, aunque a esas alturas está claro que ya había perdido la esperanza en ella.

La razón por la que la alianza no se realizó es porque Polonia la rechazó y Gran Bretaña y Francia no estaban preparadas para presionar a Polonia a aceptarlo. 

Los Polacos dejaron clara su posición durante la visita de Beck, el Ministro de Exteriores Polaco a Londres a principios de abril de 1939. 

En discusiones privadas, Beck dijo a los británicos: "hubo dos cosas que era imposible que Polonia lo hiciera, a saber, hacer que su política dependiera de Berlín o de Moscú. Cualquier pacto de asistencia mutua entre Polonia y la Rusia Soviética traería una reacción hostil inmediata de Berlín y probablemente aceleraría el estallido de un conflicto."Mientras que los británicos podían negociar con la Rusia Soviética si hubieran querido — e incluso contraer obligaciones hacia ella, estas obligaciones no ampliarían en modo alguno las obligaciones asumidas por Polonia."

Los Polacos mantuvieron firmemente esta posición durante toda la crisis, rechazando categóricamente las propuestas para una alianza con la URSS o para que las tropas soviéticas entraran en Polonia para luchar contra los alemanes a su lado.

Fue esta negativa polaca a aceptar la oferta de una alianza Soviética y de ayuda Soviética, y el fracaso de las potencias occidentales para evitarla, lo que finalmente causó el fracaso de las negociaciones para una alianza con la URSS. 

Que esto fue un fracaso catastrófico de la política occidental, que privó a las potencias occidentales de los medios para defender a Polonia — que estaban comprometidos a defender — fue ampliamente entendido en ese momento y fue dicho en un discurso en la Cámara de los Comunes por el ex primer ministro británico David Lloyd George:

    "Si vamos a entrar sin la ayuda de Rusia, estamos cayendo en una trampa. Es el único país cuyas armas pueden llegar allí…. Si Rusia no ha sido arrastrada a este asunto debido a ciertos sentimientos de los polacos que no quieren a los rusos ahí, nos corresponde a nosotros imponer las condiciones, y a menos que los polacos estén dispuestos a aceptar las únicas condiciones con las que podemos ayudarles con éxito, la responsabilidad debe ser de ellos."

Los británicos y los franceses no estaban preparados para "declarar las condiciones" y los Polacos se negaron a cambiar su postura. 

A mediados de agosto de 1939, esto había quedado claro para Stalin, momento en el que, dada la certeza de un ataque alemán a Polonia, los atractivos para Stalin del Pacto de No Agresión que Hitler ofrecía se habían vuelto abrumadores. Dadas las profundas sospechas de Stalin tanto sobre los alemanes como sobre los occidentales, y el fracaso de Occidente en aceptar su oferta de alianza, un acuerdo de paz con Alemania que minimizara el riesgo para la URSS de una Alemania hostil en su frontera occidental, tenía un sentido obvio. 

Todo el asunto ha sido embrollado por la tergiversación constante del Protocolo Secreto del Pacto de No Agresión, que invariablemente se tergiversa como un acuerdo de Stalin y Hitler para un cínico reparto de Europa Oriental.

El lenguaje del Protocolo Secreto, junto con el del Pacto de No Agresión y de los protocolos subsiguientes que lo modificaron) no lo descartan. 

En ninguna parte de su texto el Protocolo Secreto asigna territorio Polaco o Báltico a la URSS o a Alemania. 

El propósito del Protocolo Secreto queda claro tanto por su texto como por su contexto -un inminente ataque alemán a Polonia. Fue para evitar que el Ejército Alemán, después de derrotar a Polonia, marchara hacia regiones (Polonia Oriental, los Estados Bálticos y Besarabia), que la URSS consideraba vitales para su propia seguridad.  En conversaciones privadas (aludidas en el texto del Protocolo Secreto) Stalin y Molotov le aclararon a Ribbentrop que eso sería inaceptable y que si sucediera el Pacto de No Agresión estaría muerto. Como dice su texto, el Protocolo Secreto tenía la intención de poner por escrito la sustancia de estas conversaciones.

Usando el lenguaje de hoy, el Protocolo Secreto estableció las líneas rojas de Stalin, cuyo cruce por Alemania no sería tolerado, y que conduciría a la guerra. En el contexto de un inminente ataque alemán a Polonia, tenían todo el sentido. Lejos de convertir el Pacto de No Agresión en una especie de alianza secreta, insistir en ellos fue una precaución básica, que hizo posible el Pacto de No Agresión limitando la expansión alemana, que para Stalin y Molotov era su objetivo. 

De hecho, cuando Alemania cruzó las líneas el 22 de junio de 1941, el Pacto de No Agresión estaba muerto, y siguió la guerra.

La cuestión se ha visto empañada debido a ciertos pasos que la URSS dio entre la firma del Pacto de No Agresión el 23 de agosto de 1939 y el ataque alemán a la URSS el 22 de junio de 1941. 

Tras el ataque alemán a Polonia, en octubre de 1939, en un acto que, comprensiblemente, sigue causando gran amargura en Polonia, la URSS anexionó Polonia Oriental, que estaba predominantemente pero no exclusivamente poblada por ucranianos y bielorrusos. 

Durante el invierno de 1939-1940, la URSS libró una breve pero encarnizada guerra con Finlandia, que dio lugar a la anexión soviética de Carelia. 

En junio de 1940, tras la derrota de Francia por Alemania, la URSS anexionó los tres Estados Bálticos, que en octubre de 1940 había presionado previamente para acordar acuerdos de defensa mutua. 

Por último, en julio de 1940 la URSS anexionó Besarabia (actual Moldovia), que adquirió de Rumania.

Estas acciones no fueron autorizadas por el Protocolo Secreto ni por ninguno de los otros Protocolos que la URSS firmó con Alemania.  No hay nada en el texto del Protocolo Secreto del 23 de agosto de 1939 que autorice tales anexiones. La anexión Soviética de los Estados Bálticos y de Besarabia tuvo lugar casi un año después de la firma del Protocolo Secreto, por lo que la relevancia del Protocolo Secreto para estas anexiones es dudosa, por decir lo menos. 

En ese momento, todas esas acciones fueron interpretadas tanto por los alemanes como por Occidente como lo que eran: acciones anti alemanas destinadas a fortalecer la posición de la URSS a la luz del creciente poder de Alemania en Europa. Hitler no lo previó, no porque estuviera de acuerdo con ellos, sino porque como estaba totalmente ocupado en Occidente cuando sucedieron, carecía de los medios para prevenirlos. 

Sin embargo, Hitler finalmente atacó a la URSS el 22 de junio de 1941, y en su discurso declarando la guerra a la URSS (que aludía directamente al Protocolo Secreto) se quejó amargamente de estas acciones soviéticas, que dejó claro que veía como dirigidas contra Alemania.

En relación con Finlandia y los Estados Bálticos dijo lo siguiente::

    “Los primeros resultados fueron evidentes en otoño de 1939 y primavera de 1940. Rusia justificó sus intentos de someter no sólo a Finlandia, sino también a los Estados Bálticos, con la súbita afirmación falsa y absurda de que los estaba protegiendo de una amenaza extranjera, o de que estaba actuando para impedir esa amenaza. Sólo podría haber significado que aludía a Alemania. Ningún otro poder podría entrar en el mar Báltico, o librar una guerra allí. Todavía tenía que permanecer en silencio. Los gobernantes del Kremlin continuaron.

    "Consistente con el llamado tratado de amistad, Alemania retiró sus tropas lejos de su frontera Oriental en la primavera de 1940. Las fuerzas rusas ya estaban entrando, y en números que sólo podían ser vistos como una clara amenaza para Alemania.

    "Según una declaración de Molotov, ya había 22 Divisiones rusas en los Estados Bálticos en la primavera de 1940.

    "Aunque el gobierno ruso siempre afirmó que las tropas estaban allí a petición de la gente que vivía allí, su propósito sólo podía ser visto como una manifestación dirigida a Alemania."

En relación con la anexión Soviética de Besarabia dijo lo siguiente, dejando claro cómo a regañadientes lo aceptó:

    "La amenaza de ataque de Rusia contra Rumania no sólo tenía la intención de apoderarse de un elemento importante en la vida económica no sólo de Alemania, sino de Europa en su conjunto, o al menos destruirla.

    "Con infinita paciencia, el Reich alemán intentó después de 1933 ganar a los Estados del sudeste de Europa como socios comerciales. Por lo tanto, teníamos el mayor interés posible en su estabilidad y orden internos.

    "La entrada de Rusia en Rumania y los lazos de Grecia con Inglaterra amenazaron con transformar rápidamente esta área en un campo de batalla general.

    "A pesar de nuestros principios y costumbres, y a pesar del hecho de que el gobierno Rumano había provocado estos problemas, les aconsejé urgentemente, por el bien de la paz, que se inclinaran ante la extorsión soviética y cedieran Besarabia."

Incluso en relación con Polonia, Hitler se quejó amargamente de que la victoria sobre Polonia había sido "ganada exclusivamente por las tropas alemanas", haciendo evidente su enojo ante la anexión de Polonia Oriental por parte de la URSS.

Dado que el discurso de Hitler del 22 de junio de 1941 no descarta las afirmaciones de un cínico montaje germano soviético del este de Europa en agosto de 1939, es muy raramente citado en el oeste, aunque es uno de los discursos más importantes de la carrera de Hitler.

Por supuesto, lo que Hitler dijo que por sí mismo aspiraba a poco. En este caso, sin embargo, sus palabras son plenamente confirmadas tanto por el registro histórico como por el texto del Pacto de No Agresión y del Protocolo Secreto.

Esto ha sido conocido durante décadas, permitiendo al historiador británico A. J. P. Taylor decir del Pacto de No agresión ya en 1961.:

    "Sin embargo uno gira la bola de cristal y trata de mirar hacia el futuro desde el punto de vista del 23 de agosto de 1939, es difícil ver qué otro curso podría haber seguido la Unión Soviética.  Las aprehensiones soviéticas de una alianza Europea contra Rusia eran exageradas, aunque no infundadas.  Pero, aparte de esto -dado el rechazo polaco de la ayuda Soviética, dado también la política británica de sacar las negociaciones a Moscú sin esforzarse seriamente por una conclusión -la neutralidad, con o sin un pacto formal, fue lo más que la diplomacia soviética pudo lograr; y la limitación de las ganancias alemanas en Polonia y el Báltico fue el incentivo que hizo atractivo un pacto formal."

    (A. J. P. Taylor: The Origins of the Second World War, Hamish Hamilton, 1961)

Nada en la vasta ola de literatura que se ha escrito sobre este tema desde que esas palabras fueron escritas ha desafiado su verdad.  A pesar de la constante obnubilación que sigue habiendo en torno a este tema, siguen siendo los mejores – – – y deben ser las últimas — palabras sobre el tema.

Las palabras de Putin durante su conferencia de Prensa con Merkel el 10 de Mayo de 2015 muestran que en este tema la verdad histórica se conoce en Rusia, aunque por razones políticas se está negando en otros lugares.

Russia Insider: The Truth About the Soviet German Non-Aggression Pact of August 23rd 1939 and Its Secret Protocol.

Exordio: Pacto de No Agresión entre Alemania y la URSS y Protocolo Secreto.

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