Fanta (y Coca-Cola) en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial

Es febrero de 1944, Berlín estaba tratando de recuperarse del bombardeo aéreo estadounidense. Pero la vida y la industria continuaban en las afueras de la ciudad. En las granjas, ruidos de botellas se escuchaban mientras una mezcla de ex convictos, trabajadores chinos, y de otras nacionalidades llenaban botellas de vidrio con un líquido turbio y amarronado. Esta fue una de las operaciones de embotellamiento improvisadas de Coca-Cola, pero estaban haciendo una bebida alemana. Incluso durante la guerra, los alemanes querían su Fanta.

El refresco Fanta fue inventado en Alemania por Coca-Cola GMBH, la filial alemana de la compañía estadounidense, durante de la Segunda Guerra Mundial. Desarrollada en el apogeo del Tercer Reich, el nuevo refresco aseguró la popularidad de la marca. Fanta se convirtió en un punto de orgullo nacionalista y fue consumido por el público alemán, desde la cocina de las señoras alemanas en casa hasta los más altos funcionarios del partido Nacionalsocialista.

La bebida técnicamente tenía sabor a fruta, pero luego los limitados recursos de guerra hicieron que esa característica no fuera del todo exacta. Sus ingredientes fueron menos apetitosos: restos de fibras y jugo de manzana y suero, un subproducto del queso. "[Fanta] fue hecha de las sobras de las sobras", dice Mark Pendergrast, quien, como autor del libro "Por Dios, el País y Coca-Cola", reveló este pasado oculto. "No creo que supiera muy bien.”

Para cuando Hitler y el Tercer Reich anexaron Austria, Coca-Cola había estado en Alemania durante casi una década. Coca Cola fue inventada en 1886 por el Dr. John Stith Pemberton, quien la vendió en una farmacia de Atlanta por cinco centavos el vaso. Pemberton era un veterano de la Guerra Civil que seguía sufriendo por las heridas de sable. Mientras se recuperaba, se hizo adicto a la morfina. La Coca-Cola fue hecha con la hoja de coca y la nuez de kola, de ahí el nombre -fue su intento de encontrar un analgésico alternativo.

La hoja de coca se utiliza para producir cocaína altamente adictiva, lo que puede ayudar a explicar la rápida expansión de la bebida. En 1895, el director ejecutivo de Coca-Cola se jactó de su presencia en todos los estados y sus territorios. En 1920, la primera planta embotelladora europea de la compañía se abrió en Francia, y en 1929, Coca-Cola estaba siendo embotellada y consumida en Alemania.

En 1933, justo cuando Hitler y el Partido Nacionalsocialista estaban asumiendo el poder, el alemán Max Keith se hizo cargo de la subsidiaria alemana de la compañía, Coca-Cola GmbH. Keith era una figura imponente: alto, intimidante, con un pequeño bigote de cepillo, (no como el de Hitler), encantador pero con temperamento de estratega, y totalmente dedicado a Coca-Cola. "[Keith] valoró su lealtad a la bebida y a la compañía más que su lealtad a su propio país", dice Pendergrast. Por esa razón, no vio ninguna disputa con el aumento de las ventas atando Coca-Cola a todos los aspectos de la vida alemana y, cada vez más, el gobierno Nacionalsocialista.

De vuelta en Estados Unidos, la compañía Coca-Cola-dirigida por Robert Woodruff – no lo desalentó. La compañía patrocinó los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, a los que asistió Woodruff, e hizo pancartas con el logotipo de Coca-Cola junto a la esvástica. Keith aprovechó la fiesta de 10º aniversario para que Coca-Cola GmbH ordenara un Sieg-Heil masivo (saludo Nacionalsocialista) en honor del 50º cumpleaños de Hitler. Declaró que eso era "para conmemorar nuestra más profunda admiración por nuestro Führer.”

Coca-Cola no fue la única que ignoró la creciente expansión de Hitler. Otras industrias estadounidenses, como Hollywood, pasaron por alto las acciones de Alemania y se esforzaron por retener los negocios alemanes.

La invasión de Hitler a Europa en 1939 tampoco perturbó a Keith o a Coca-Cola con sede en Atlanta: la compañía suministró continuamente a su filial alemana con jarabe y suministros. Además, Keith siguió a las tropas alemanas a los países conquistados —como Francia y Holanda— para hacerse cargo de sus respectivos negocios de Coca-Cola. En 1940, Coca-Cola era el indiscutible rey del refresco de Alemania. Según la leyenda, hay una foto en los archivos de Coca Cola del líder militar Hermann Göring tomando una botella de Coca-Cola. Se decía que Hitler disfrutaba de la bebida con cafeína mientras veía películas estadounidenses como "Lo que el Viento se llevó". Luego, el 7 de diciembre de 1941, Japón bombardeó Pearl Harbor.

La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial significaba que las empresas estadounidenses tenían que detener inmediatamente todas las actividades comerciales con el enemigo. Además, el gobierno alemán amenazaba con nacionalizar las empresas "propiedad del enemigo". General Motors se retiró de Alemania (aunque, Opel, una filial de propiedad completa de GM, todavía operaba allí). Las operaciones de IBM fueron tomadas por el Tercer Reich, aunque existe controversia sobre cuánto contribuyeron al esfuerzo de guerra alemán. La principal de Coca-Cola en Atlanta también cortó las comunicaciones con Keith en Alemania y detuvo la exportación de la fórmula saborizante secreta 7X de Coca-Cola (la largamente mitificada fórmula secreta para el jarabe de Coca-Cola).

Coca-Cola GmbH estaba a punto de desaparecer. Keith no podía hacer Coca, Y en cualquier momento, el gobierno alemán podría apoderarse de su amada compañía. Pero tenía una idea: necesitaba una bebida alternativa específicamente para el mercado alemán.

Trabajando con su químicos, Keith parcharon juntos una receta dentro de las limitaciones impuestas por la guerra de racionamiento. La hizo realizando a partir de los sobrantes de otras industrias de alimentos: virutas de frutas, fibras de manzana y pulpa, azúcar de remolacha y suero, el líquido restante después de que la leche se ha cuajado y colado durante la producción de queso. Para darle nombre a este brebaje, Keith le dijo a su equipo que usara su imaginación. Joe Knipp, un vendedor, lanzó "Fanta", abreviación de la palabra alemana "fantasie" (obviamente ‘fantasía’ en castellano). "El nombre pegó".

Fanta salvó a Coca-Cola GmbH. Las ventas aumentaron gradualmente durante la guerra, especialmente a medida que otras opciones se hicieron más difíciles de encontrar. Era simplemente una bebida. Fanta era popular como edulcorante para sopas debido al severo racionamiento del azúcar, ya que el renombre de la bebida le valió una exención del racionamiento después de 1941 (aunque Keith tuvo que usar azúcar de remolacha). Probablemente fue utilizado para una variedad de otras necesidades de cocción y horneado también.

"Era Fanta o nada", dice Tristan Donovan, autor del libro Fizz: "How Soda Shook Up the World" (‘Cómo la soda hizo vibrar al mundo’). "Tuvo bastante dominio del mercado durante la guerra." En 1943, las ventas habían alcanzado casi tres millones de cajas.

Para Pendergrast, no hay duda de que Keith trabajó con los alemanes, pero ve a Keith como un hombre corporativo en lugar de un ideólogo Nacionalsocialista. "Usted no podría hacer negocios dentro de la Alemania a menos que colaborara con ellos", dice Pendergrast. "No hay duda de que era un colaborador Nacionalsocialista. [Pero] no era miembro del Partido. Su lealtad era a Coca-Cola, no a Hitler.”

Uno no podría culpar a Keith por estar seguro de que esa extraña, carbonatada bebida de sabor a queso era su boleto a la ascensión en el mundo de la Coca-Cola. Dice Donovan, "tal vez en alguna parte de la mente [de Keith], tenía esta visión de que si Alemania ganaba, entonces [él] se convertiría en la cabeza de Coca-Cola Internacional." Pero, Alemania no ganó la guerra. Mientras las tropas ocupantes estadounidenses irrumpían en Alemania en el verano de 1945, según la leyenda, encontraron a Keith en una planta medio bombardeada que todavía embotellaba a Fanta. La producción de Fanta cesó antes de fin de año.

A pesar de estar en el lado equivocado de la historia, Keith consiguió su deseo parcialmente. Fue aclamado como un héroe por los estadounidenses en Atlanta, por mantener la compañía viva en Alemania. El vicepresidente de ventas de la compañía, Harrison Roy, elogió a Keith llamándolo un "gran hombre" por operar en circunstancias extremas. Se le dio el mando de Coca-Cola Europa.

En abril de 1955, Coca-Cola reintrodujo Fanta con una nueva receta, esta vez como una bebida con sabor a naranja. Debutó en Italia, antes de llegar a los Estados Unidos en 1958. Según Pendergrast, revivieron el nombre en gran parte porque era conveniente. Después de todo, Coca-Cola ya tenía los derechos de autor. "No creo que a nadie [de Coca-Cola] le importara que [Fanta] tuviera raíces dentro de Alemania", dice Pendergrast, "creo que pensaron que nadie prestaría atención.”

Getpocket: How Fanta Was Created for Nazi Germany

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