Siete misiones que parecían impensables realizadas por comandos

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La Segunda Guerra Mundial fue un período de ideas innovadoras para los comandos y las fuerzas de operaciones especiales. Durante la guerra, los mandos militares de ambos bandos se distinguieron por la realización de misiones audaces.

El advenimiento de las operaciones aerotransportadas, realizadas por primera vez en el mundo por los alemanes, les dio un nuevo ángulo de enfoque, mientras la guerra en gran escala garantizó que tendrían muchas oportunidades de usar su ingenio y sus habilidades.

Pero incluso teniendo en cuenta esas posibilidades, los mandos militares de ambos lados de la guerra se distinguieron con misiones audaces y atrevidas que parecían impensables.

Aquí se presentan siete de las más descabelladas misiones en territorio enemigo:

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1. Una costosa incursión en canoas contra barcos alemanes

En la Operación Frankton  un grupo de Marines Reales británicos asignados a la tarea de ser lanzados desde un submarino y navegar en kayacs varias millas aguas arriba por el río Gironda para colocar minas magnéticas en los cascos de buques alemanes. La misión presentó problemas casi de inmediato, ya que los kayacs, llamados canoas por los británicos se perdieron a causa de los problemas causados por las mareas, las corrientes y los ríos.

Sólo dos de las cinco canoas originales llegaron a los muelles Bordeaux-Bassens. Los cuatro hombres que tripulaban las canoas colocaron minas en algunos barcos, que al estallar dañaron algunos buques de transporte. Si bien el daño material fue limitado, aumentó la moral británica y obligó a los alemanes a dedicar más recursos a la defensa de una manera similar a lo que se vieron obligados a hacer los japoneses por la Incursión de Doolittle sobre Tokio que no causó casi ningún daño material pero que sí tuvo un impacto psicológico.

2. El intento fallido de asesinar a Erwin Rommel

La Operación Flipper tenía el doble objetivo de paralizar un cuartel general italiano y una oficina de inteligencia en África, así como matar al Mariscal de Campo Erwin Rommel.

La misión fue perjudicada por el mal tiempo y porque la fuerza atacante que intentó penetrar en el cuartel general alemán resultó ser más pequeña que lo necesario.

Sin embargo, los comandos británicos irrumpieron en el edificio de la sede sólo para enterarse de que Rommel se había retrasado en Roma por problemas climáticos.

Sólo dos asaltantes sobrevivieron, pero incluso Rommel admitió que fue una “operación brillante”. Resultó que el oficial superior británico de la misión, el Teniente Coronel  Geoffrey Keyes, fue muerto y enterrado con todos los honores y las fotos de las exequias fueron enviadas a la familia.

Ver en Exordio: Operación Flipper – Misión asesinar a Rommel (18-11-1941)

3. La Resistencia noruega destruye dos veces la planta de Agua Pesada de Alemania en Noruega.

Un primer intento de atacar la Planta Hidroeléctrica de Norsk, donde se procesaba y almacenaba agua pesada radiactiva, fracasó, pero los sobrevivientes y sus refuerzos atacaron la planta nuevamente el 28 de febrero de 1943, a pesar de sufrir hambre y agotamiento. Fueron capaces de volar las instalaciones de almacenamiento, retrasando la investigación nuclear alemana por lo menos varios meses.

Meses más tarde, una nueva reserva de agua pesada alemana estaba siendo transportada en un ferry cuando la Resistencia noruega atacó una vez más, hundiendo el ferry y poniendo fin a la última mejor oportunidad de Alemania de desarrollar un reactor nuclear. Incluso un noruego, Knut Haukelid, participó en ambas incursiones.

Ver en Exordio: Telemark (28-2-1943)

4. Paracaidistas alemanes capturan la fortaleza considerada más impenetrable del mundo

En 1940, el Fuerte belga Eben-Emael era posiblemente el fuerte más poderosamente defendido del mundo.

Construido entre 1932 y 1935, estaba fuertemente armado y custodiado por más de 800 soldados. Pero Alemania tenía que destruirlo o capturarlo para que la blitzkrieg tuviera éxito al entrar a Bélgica.

Decidieron capturarlo y lo hicieron en una sola mañana, con 85 paracaidistas. Pero, los hombres no saltaron, sino que aterrizaron con planeadores sobre el fuerte y rápidamente se apoderaron de grandes secciones del mismo, destruyendo o capturando las armas que defendían los alrededores.

Tal fue la sorpresa, que dentro del fuerte ni se dieron cuenta lo que estaba sucediendo. Cuando el resto las fuerzas alemanas llegaron, los defensores belgas que quedaban dentro se rindieron.

Ver en Exordio: Asalto al Fuerte Eben Emael (10 -5-1940)

5. Benito Mussolini es rescatado de un retiro en la cima de una montaña por paracaidistas alemanes

En julio de 1943, las fuerzas italianas derrotadas y los partisanos comunistas se volvieron en contra de Benito Mussolini y fue capturado y recluido en una serie de lugares secretos.

Un comandante alemán fue capaz de rastrear al Duce hasta el Gran Sasso, una estación de esquí en la cima de la montaña de ese nombre, accesible sólo por teleférico o planeador. Ubicada a 6.300 pies de altura, el lugar era demasiado alto incluso para un asalto con paracaidistas.

El capitán alemán Otto Skorzeny lideró el asalto de los planeadores. Los paracaidistas llevaron a un general italiano con la esperanza de que evitara un tiroteo. Eso funcionó.

Los guardias italianos decidieron rendirse cuando los planeadores aterrizaron en las montañas y los paracaidistas saltaron dispuestos a capturar el lugar. Skorzeny y Mussolini partieron en un pequeño avión de gran altitud.

Ver en Exordio: Operación Greif (16-12-1944)

6. Comandos británicos roban una estación de radar alemana

El insano plan de la Operación Biting requería que cinco grupos de paracaidistas británicos aterrizaran en la Francia ocupada por los alemanes, capturaran una estación de radar alemana y luego se llevaran piezas clave de la tecnología alemana de radares.

Los hombres aterrizaron al amparo de la oscuridad y rápidamente ocuparon el edificio. Incluso lograron capturar a dos técnicos con un conocimiento muy amplio del avanzado radar alemán.

Los paracaidistas que perdieron su zona de lanzamiento llegaron tarde para destruir un fortín alemán, una situación que casi terminó con los comandos muertos al tratar de retirarse.

Afortunadamente, los hombres llegaron a tiempo para destruir el fortín mientras barrían con fuego de ametralladoras contra los otros comandos. Los británicos escaparon por mar con su valiosa captura.

Ver en Exordio: Operación Biting (27-02-1942)

7. Los británicos utilizan un destructor como un ariete bomba

Apodada la “Mayor de Todas las Incursiones”, la Incursión de St.Nazaire u Operación Chariot, apuntó al único dique seco alemán para barcos pesados en el Atlántico que era accesible sin tener que pasar las defensas alemanas. Pero el dique seco estaba fuertemente armado y lejos río arriba.

Los británicos enviaron una pequeña flotilla de barcos liderada por el convertido destructor HMS Campbeltown. Dieciséis pequeñas lanchas a motor, 12 de las cuales fueron destruidas sin llegar a la costa. Pero el Campbeltown logró embestir las compuertas del dique seco.

Los alemanes capturaron a 215 de los 600 atacantes y mataron a 169 más, pero los explosivos escondidos en el destructor Campbeltown explotaron a la mañana siguiente, paralizando las instalaciones.

Ver en Exordio: Operación Chariot (27-3-1942)

Business Insider: The Craziest Military Commando Missions of World War II

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