Los esfuerzos para limpiar el Mar Báltico de explosivos de la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 23 Marzo, 2019

en Operaciones

El fondo del mar Báltico está lleno de más de 40.000 toneladas de armas químicas y medio millón de toneladas de armas convencionales, un mortal recuerdo de la Segunda Guerra Mundial.

Según la Fundación Mare, otro 60 por ciento de la basura que se encuentra en el mar es de plástico, mientras que la fauna y flora Marina es continuamente destruida por alrededor de 850.000 toneladas de residuos agrícolas e industriales que desembocan en el mar desde los ríos y filtrándose a través del suelo.

Científicos polacos del Instituto de Oceanología de la Academia de Ciencias de Polonia esperan encontrar soluciones para al menos uno de esos problemas -las fugas tóxicas de armas hundidas, barcos y aviones.

El profesor Jacek Bełdowski, que dirige el proyecto Daimon (Decision Aid for Marine Munitions), señala que el problema es más evidente en el Mar Báltico, pero afecta también al Adriático, al Mar de Irlanda y a la costa belga con los restos de armas químicas que datan de la Primera Guerra Mundial.

Dijo: "por ejemplo, los estadounidenses han hundido enormes cantidades de armas en el Pacífico cerca de Hawaii, incluyendo productos químicos. Sin embargo, es un océano, en el agua es muy profunda, por lo que este problema es menor.”

El proyecto Daimon, financiado por la UE, tiene como objetivo encontrar respuestas sobre "cómo proceder con los artefactos de guerra identificados y mapeados. Remediarlo o la no intervención son objeto de acaloradas controversias entre los órganos decisorios. Dado que no puede haber una respuesta general a esta pregunta, DAIMON desarrollará herramientas para apoyar a los gobiernos y a las empresas de la región del Mar Báltico en la toma de decisiones caso por caso.”

En la práctica, científicos de programas asociados en Polonia, Alemania, Suecia, Finlandia, Noruega, Lituania y Rusia, que están monitoreando las áreas con armas hundidas conocidas, especialmente las químicas, estiman la amenaza planteada y asesoran sobre las posibles reacciones.

"Será una serie de acciones, por ejemplo el monitoreo, en caso de que un objeto se convierta en una amenaza en el futuro, limitando la actividad humana en una región determinada, o incluso extrayendo y destruyendo el arma", explicó Bełdowski.

Los pescadores o incluso los turistas en los años 50 y 60, a menudo encontraron bombas varadas en la playa, algunas de las cuales contenían el gas mostaza.

La conciencia limitada de lo peligroso que eran las bombas y todavía lo son, se ven trágicamente con resultado de extensas quemaduras e incluso la pérdida de la vista.

Pero no basta con conocer el peligro que representan las armas de la Segunda Guerra Mundial.

En octubre pasado, los historiadores asombrados descubrieron un caza Messerschmitt Me-109G preservado por el agua salada durante 73 años.

El petrolero alemán Franken, situado en el fondo marino del Golfo de Gdansk, es una bomba de tiempo, con 1,5 millones de litros de combustible que puede empezar a filtrarse al mar en cualquier momento.

"No se puede recoger todo lo que hay en el fondo del Mar Báltico, pero creemos que sólo una parte de las armas son peligrosas ahora o serán peligrosas en el futuro. El proyecto Daimon identifica qué arma es peligrosa y necesita ser observada", explicó Bełdowski.

En diferentes países se pueden encontrar ejemplos positivos de cómo abordar este problema.

En lo que respecta al mundo, ha habido casos de extracción de armas químicas de los mares y océanos y de su destrucción. Japón es un ejemplo de esto, donde se implementó un enorme programa para limpiar las aguas de los puertos de las municiones químicas.

Actualmente, el programa se lleva a cabo en China, donde los japoneses financian la extracción y destrucción de armas químicas que lanzaron allí durante la Segunda Guerra Mundial.

Michał Czub, un científico que trabaja en el proyecto Daimon, llevó a cabo un análisis de costos, buscando las formas en que las armas hundidas impactan en todas las formas de vida dentro y alrededor del mar.

Concluyó que: "los resultados sugieren que el valor de la recuperación costera y marina en el Mar Báltico podría aumentar en 1-2 mil millones de euros anuales, si las condiciones ambientales mejoran.

"El bienestar de los ciudadanos aumentaría entre 1,8 y 2,6 millones de euros anuales si mejorase el estado de la vegetación permanente y las poblaciones de peces.”

The First News: Where there’s a will there’s a wave: Efforts to clean up the Baltic Sea are slowly making progress

Artículo anterior: