Stalin traicionó a su mejor agente de inteligencia

por Admin el 12 Noviembre, 2018

en Biografías

Por Boris Egorov – En otoño de 1941 el resultado de la guerra soviético-alemana estaba en juego: las tropas de Hitler estaban a las puertas de la capital soviética. Sin embargo, tras algunos combates brutales y agotadores, el ejército soviético emprendió la contraofensiva y expulsó al enemigo.

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La victoria se hizo posible debido a la llegada de nuevas divisiones soviéticas, redesplegadas a Moscú desde Siberia, donde habían estado esperando un ataque japonés.

Stalin nunca habría permitido un debilitamiento de las fuerzas soviéticas en el Lejano Oriente si el oficial de inteligencia soviético Richard Sorge no hubiera informado que Japón no pensaba atacar a la Unión Soviética en 1941. Así, un hombre salvó la capital de la Unión Soviética cuando todo parecía perdido.

Richard Sorge nació para ser un oficial de inteligencia. Brillante, atractivo y elegante, era bueno haciendo amistades útiles, que aprovechó perfectamente para conseguir información vital.

A la edad de 29 años, el joven comunista alemán Richard Sorge se trasladó a la Unión Soviética, donde pronto fue reclutado por el servicio de inteligencia soviético.

En 1933, Sorge fue enviado a Japón, donde se hizo pasar por un periodista alemán. Toda su vida futura estaba ligada a este país después de eso y fue allí donde encontró su fin.

Su manera inteligente y jovial le permitió a Sorge hacerse de amigos fácilmente. Unos de los más importantes entre ellos eran el embajador alemán ante Japón en Tokio, el coronel Eugen Ott, que tenía acceso a todos los secretos de Alemania.

Ott confiaba completamente en Sorge, y de hecho fue la fuente principal de toda la información importante para el oficial de inteligencia soviético. Ott a menudo compartía información y le pedía consejo a Sorge, ya que creía que Sorge trabajaba para el Servicio de Inteligencia alemán (Abwehr), sin tener ni idea de quiénes eran los verdaderos pagadores de Sorge…

Para Richard Sorge, otra fuente principal de información fue el periodista Japonés Hotsumi Ozaki, consejero del primer ministro Fumimaro Konoe, que fue un devoto comunista y agente de Sorge, que tuvo acceso a las más altas esferas del Japón Imperial.

Los recelos de Stalin

A pesar de la importante y útil información que Sorge envió a Moscú, el liderazgo soviético sospechaba mucho de su oficial de inteligencia en Japón. Siendo un alemán, apasionado por las mujeres y el alcohol, con amigos como el Ministro de Relaciones Exteriores alemán Joachim von Ribbentrop, Sorge era considerado por los soviéticos como un agente doble.

Sin embargo, crear una red de espionaje en un país tan cerrado como Japón no era una tarea fácil, y los líderes soviéticos no tuvieron más remedio que mantener a Sorge como su principal fuente de información en la Tierra del Sol Naciente.

Durante la serie de represiones en la URSS a finales de la década de 1930, conocidas como la Gran Purga, la inteligencia soviética fue literalmente decapitada, con todos sus líderes ejecutados, incluyendo los colegas cercanos y amigos de Sorge. Él mismo fue convocado a Moscú para "conversaciones".

Temiendo por su vida, Richard Sorge, se negó a ir, diciendo que tenía mucho trabajo que hacer en Japón. Esto enfureció a Stalin, que se volvió aún más receloso de "ese alemán.”

Estas sospechas se mantuvieron a pesar del hecho de que los informes de Sorge ayudaron significativamente a las tropas soviéticas a preparar y derrotar a los japoneses en las Batallas de Lake Khasan (1938) y Khalkhin Gol (1939).

A pesar de estar a miles de kilómetros de distancia de Europa, Richard Sorge tenía vínculos estrechos con altos funcionarios alemanes y japoneses y a veces estaba mejor informado sobre lo que estaba sucediendo allí que otros oficiales de inteligencia soviéticos en Europa.

Muchas veces Richard Sorge advirtió a sus jefes sobre los planes alemanes para atacar a la Unión Soviética a finales de junio de 1941. Sin embargo, esos informes fueron ignorados.

Cuando Sorge fue arrestado por los japoneses, dijo durante el interrogatorio: "hubo días en que envié 3-4 mensajes cifrados a Moscú, pero, al parecer, nadie me creyó.”

Salvando a Moscú

La actitud hacia Sorge cambió completamente después del lanzamiento de la Operación Barbarroja que confirmó sus palabras. Richard Sorge finalmente ganó la confianza de Stalin.

El 14 de septiembre de 1941, Sorge envió quizás el mensaje más importante de su vida. "Según mi fuente, la dirección japonesa ha decidido no iniciar hostilidades contra la Unión Soviética este año.”

Esta vez las palabras de Richard Sorge fueron tomadas en serio. Se cree que este mensaje finalmente convenció a Stalin para ordenar el redespliegue de más de una docena de Divisiones nuevas y bien entrenadas desde el Lejano Oriente en defensa de Moscú, donde se convirtieron en quienes cambiaron el juego.

El 5 de diciembre, las tropas soviéticas fortalecidas fueron a la contraofensiva y lanzaron a los alemanes de vuelta de la capital Soviética. La Wehrmacht sufrió su primera gran derrota en la guerra.

Arresto y olvido

En octubre de 1941, Richard Sorge y todo su grupo fueron arrestados por los japoneses. En primer lugar, los alemanes no creyeron que Richard Sorge, quien fue proclamado el mejor periodista alemán de ese año, fuera un espía Soviético. Todas sus peticiones para liberarlo fueron denegadas.

Después de que el trabajo de Sorge para la inteligencia Soviética fue confirmado, los japoneses contactaron dos veces a los soviéticos con respecto a su destino futuro. Ambas veces el lado soviético respondió lo mismo: "nosotros en la Unión Soviética no sabemos nada de ninguna persona llamada Richard Sorge.”

Aunque se desconoce la razón exacta por la que los soviéticos declinaron intercambiar a Sorge, se cree que Stalin no pudo perdonarlo por reconocer su trabajo para la URSS en el interrogatorio, algo que un oficial de inteligencia soviético nunca haría.  

Cuando Stalin negó a su mejor oficial de inteligencia, Sorge estuvo perdido. Como una burla para los rusos, los japoneses lo colgaron el 7 de noviembre de 1944, en el 27º aniversario de la Revolución Soviética.

Durante 20 años el nombre de Richard Sorge fue olvidado en la Unión Soviética. Pero en los Estados Unidos y en Europa, fue todo lo contrario, su actividad fue bien estudiada. En 1964, Nikita Khrushchev vio la película francesa ¿Quién Es Usted, Sr. Sorge? y se sorprendió por lo que vio.

Cuando Khrushchev descubrió que Richard Sorge era una persona real, ordenó que se restableciera el nombre y la fama del oficial de inteligencia soviético. Sorge fue premiado póstumamente como Héroe de la Unión Soviética.

Russia Beyond: How Stalin betrayed the intelligence officer who saved Moscow during WWII

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