Confesiones de mujeres obligadas a tener sexo con las tropas soviéticas en 1945

por Andreas el 7 Agosto, 2018

en Biografías

GIFU – Harue Sato se enfrentó a una dura decisión cuando tenía 20 años y vivía en China en las caóticas secuelas de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial.

A Harue y otras chicas menores de edad, les dijeron que se sometieran a tener relaciones sexuales con tropas las soviéticas para proteger las vidas de su comunidad japonesa, de lo contrario todos morirían.

"Nos dijeron, ‘no podemos pedir esto a las esposas de soldados enviados al campo de batalla y les rogamos a las jóvenes mujeres que hagan este sacrificio para mantenernos a todos a salvo’ ", dijo Sato.

Muchas de las mujeres, traumatizadas por sus experiencias, pasaron décadas negándose a hablar de lo sucedido. Pero ahora comparten sus historias para "aclarar las cosas".”

Estaban entre los cientos de colonos japoneses de Kurokawa, parte de la actual Prefectura de Shirakawa adonde emigraron en la zona del noreste de China, entonces conocida como Manchuria.

El gobierno japonés movilizó alrededor de 270.000 civiles, en su mayoría agricultores, para establecerse en Manchuria y Mongolia interior después del incidente de Manchuria En 1931, que fue el pretexto para la invasión de China.

Según la historia oficial de la ciudad de Shirakawa y otros datos, al menos 600 residentes de Kurokawa y comunidades vecinas, llamados el grupo Kurokawa, se establecieron en Taolaizhao, en la provincia China de Jilin, a partir de 1941.

Cuando las tropas soviéticas invadieron Manchuria poco antes de la rendición de Japón el 15 de agosto de 1945, el Ejército japonés de Kwantung se retiró, abandonando a los colonos.

Con un sentimiento antijaponés muy fuerte, los asentamientos y los colonos se convirtieron en blanco de ataques de chinos y saqueadores.

Muchos grupos de colonos, incluido el cercano a la comunidad de Kurokawa, optaron por cometer suicidio en masa en lugar de soportar la violencia. En total, perecieron unos 80.000 colonos.

En ese momento, a los ancianos de Kurokawa se les ocurrió la idea de ofrecer mujeres jóvenes a las tropas soviéticas para "entretenerlas" para asegurar la supervivencia del grupo.

Los jefes del grupo Kurokawa visitaron una unidad de tropas soviéticas cercana para pedirle que patrullara su asentamiento y lo mantuviera protegido a cambio de favores sexuales de las mujeres, según un individuo que tiene un buen conocimiento de la situación ocurrida en ese momento.

Unas quince mujeres de entre 17 y 21 años fueron obligadas a proporcionar sexo a los soldados soviéticos de septiembre a noviembre de 1945. Las mujeres también tuvieron que servir a los soldados chinos por un tiempo.

Una víctima de 90 años que ahora vive en Tokio recordó que ella, entonces con 17 años de edad, y las otras elegidas inicialmente pensaron que "entretener" a las tropas soviéticas significaba servirles licor.

Cuando intentó huir, el soldado con el que estaba la golpeó con el palo de una pala.

Las mujeres fueron violadas y violentadas en una gran habitación llena de colchones, y sin tabiques.

Un cuaderno que ella guarda afirma que "las vidas de cientos de personas serán protegidas ofreciendo niñas vírgenes" y "el espíritu japonés inculcado en nosotras en la escuela que nos preparaba para el matrimonio fue destruido.”

La mujer dijo que visitó el pueblo de Kurokawa sólo dos veces después de su regreso a Japón porque nunca perdonará a los adultos por "desampararlas."

Yoshiko Yasue, que murió en 2016 a la edad de 91 años, compartió sus experiencias en una conferencia que dio en el Manmo Kaitaku Heiwa Kinenkan (Museo Memorial de la Paz de los colonos de Manchuria y Mongolia Interior) en Achi, Prefectura de Nagano.

En el video de su conferencia de 2013, ella contó que las mujeres estallaron en lágrimas cuando les expusieron la idea de tener que proporcionar sexo a los soldados fue abordada. Dijo que algunos de los ancianos de la comunidad sugirieron que todos ellos se suicidaran en masa por desesperación ante el futuro de Japón.

Pero el jefe adjunto del grupo Kurokawa finalmente convenció a las mujeres a sacrificar su dignidad por el bien de todo el grupo.

"Tienes poder para decidir nuestro destino", recordó Yasue que él dijo, "O prteges al grupo, o nos arruinas a todos.”

Yasue, la mayor de las jóvenes entregada a los soldados, dijo a los demás antes de consentir: "si nadie quiere casarse con nosotras (después de esto), vivamos juntas y abramos una tienda para vender muñecas.”

El grupo preparó una sala de primeros auxilios para las mujeres, para ser tratadas con solución antiséptica diluida después de sus encuentros para evitar que fueran infectadas con enfermedades de transmisión sexual o de quedar embarazadas.

La hermana menor de Yasue, Hisako Suzumura, que tenía 16 años en ese momento, ayudó en la sección de primeros auxilios.

Suzumura, ahora 89 y residente de Nakatsugawa, Prefectura de Gifu, se enfrentó ante la perspectiva de ser obligadas a participar en el grupo de las mujeres, pero se salvó después de que su hermana insistió en protegerla.

Unos 400 individuos del grupo de Kurokawa regresaron a Japón en septiembre de 1946.

"Pude regresar a Japón gracias a mi hermana", dijo Suzumura. Por gratitud, dejó que su hermana adoptara a uno de sus hijos porque ella no tenía ninguno.

De las víctimas, cuatro murieron en China debido a enfermedades venéreas o tifus epidémico, según declaraciones de los sobrevivientes. Otras tenían estancias hospitalarias prolongadas en Japón debido a otras enfermedades.

Después de la guerra, se corrió la voz de las experiencias de las mujeres, matando sus posibilidades de encontrar un marido a nivel local. La mayoría de las mujeres que permanecieron solteras dejaron la aldea de Kurokawa para siempre.

(Este artículo fue escrito por Nen Satomi y el redactor Tomoaki Ito.)

The Asahi Shimbun: Confessions of women forced to provide sex to Soviet troops

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