Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Pavel Sudoplatov (espía)

Pavel Sudoplatov

Pavel Anatolyevich Sudoplatov nació el 7 de julio de 1907 en Melitopol, Gobernación de Tavrida, Imperio Ruso (en lo que hoy en día es el oblast de Zaporizhia en Ucrania). Fue hijo de madre ucraniana y padre ruso y por tanto eran cristianos ortodoxos rusos y como tal fue bautizado. En 1919, a la edad de 12 años, en momentos en que la Revolución Bolchevique estaba consolidándose haciendo cambios políticos sustanciales, Pavel se marchó de casa y se enlistó en un regimiento del Ejército Rojo con base en Melitopol. Después de ser asignado a la compañía de banderas prestó servicio en combate contra el Ejército Blanco* y el Movimiento Nacionalista Ucraniano.

En el año 1921, finalizada la Guerra Civil, cuando Sudoplatov tenía apenas cumplidos los catorce años, fue reclutado por la Cheka (primera Organización de Policía Secreta de la URSS) llegando a trabajar como operador de teléfonos y operador de cifrado de mensajes. En 1927, a la edad de 20 años, fue promovido al Departamento de la Policía Secreta de la Dirección de Política del Estado de Ucrania (OGPU).

Tenía 21 años cuando se casó con Emma Kaganova quien trabajaba también en la Checka ucraniana.

En el año 1936, luego de una meteórica carrera política en OGPU de Ucrania, ya con 26 años de edad, fue transferido a la OGPU en Moscú y poco después se convirtió en un agente que operaba encubierto realizando misiones en varios países europeos.

La mayoría de sus biógrafos lo han adjetivado con apelativos tales como "Perro de Caza de Stalin", "El Terminator de Stalin" y "El Genio del Terror". Pero, aparte de las leyendas urbanas que se han tejido alrededor de él, siendo la cabeza de la administración de Tareas Especiales de la Policía Secreta del Estado, estaba encargado de ejecutar las brutales represiones de Stalin, pero Sudoplatov sólo admitió que el actuó por patriotismo y "por sus ideales comunistas".

Pavel Sudoplatov fue nombrado jefe de Operaciones Especiales en la Cuarta Dirección, organización encargada de eliminar opositores y enemigos del régimen fuera de la URSS, en reemplazo de su hasta entonces jefe, Yakov Serebryansky, quien luego de ser llamado a Moscú en noviembre de 1938 fue detenido y sometido a severos interrogatorios. Serebryansky se declaró culpable de espionaje a favor de Francia e Inglaterra y fue condenado a muerte y su esposa, por no haber delatado a su esposo, a 10 años de trabajos comunitarios. Pero un mes después Serebryansky fue perdonado y regresó a la NKVD.

En su nuevo cargo al servicio de Stalin el experimentado agente Sudoplatov llegó a alcanzar el rango de Teniente General y años después escribió su autobiografía en la que describió con lujo de detalles la política interna soviética y de la inteligencia que él lideró.

Sudoplatov realizó varias misiones ordenadas por Stalin que lo llevaron a cometer crímenes de personajes destacados en la historia de la URSS, pero aparte de esas misiones también realizó exitosas operaciones contra los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Asesinato de Yevhen Konovalets

Antes de realizar esta misión, durante un período de cuatro años, Sudoplatov realizó una operación encubierta infiltrado en un grupo de nacionalistas ucranianos. Por eso, la primera misión que Stalin le encargó a su agente predilecto fue eliminar a Yevhen Konovalets, líder del grupo nacionalista, quien se había puesto en contacto con Hitler y estaba planeando una insurrección armada en Ucrania. Sudoplatov relató en su autobiografía que "el plan era entregarle a Konovalets un regalo conteniendo un artefacto explosivo".

Pavel Sudoplatov se infiltró en Finlandia en julio de 1935 usando el alias 'Pavel Gridgdenko'. Sudoplatov contó en su autobiografía que Stalin le había dicho que la operación que le encargaba no era un acto de venganza por el asesinato de un diplomático soviético, sino porque Konovalets era un agente del fascismo alemán.

Procedente de Finlandia, para no despertar sospechas, Sudoplatov se trasladó a Rotterdam haciéndose amigo de Konovalets y su entorno cercano. El 23 de mayo de 1938, concertó una reunión con Konovalets, quien lo tenía como un fiel amigo y leal nacionalista, y el agente le obsequió una caja de chocolates ucranianos. Luego se despidió y minutos después, la caja que contenía un explosivo con un temporizador de 30 segundos estalló matando a Konovalets. Ese fue el primero de los muchos asesinatos exitosos de Sudoplatov.

El agente regresó a Moscú y fue recibido como un héroe. Le asignaron un puesto de oficina por unos meses hasta que una mañana de noviembre de 1938 le ordenaron ir a entrevistarse con Beria en compañía de Merkulov. Beria, que seguía al mando de la NKVD, le informó que había sido nombrado director interino del Departamento de Extranjeros de la NKGB.

Asesinato de Leon Trotsky en México

Sudoplatov ocupó su nuevo cargo en la NKGB durante sólo tres meses antes de ser suspendido e investigado por "actividades trotskystas." Fue arrestado y encarcelado, pero finalmente fue liberado y colocado en un puesto de oficina hasta marzo de 1939. Fue llevado a la oficina de Beria con quien poco después abordó un automóvil y se dirigieron de Lubyanka al Kremlin, para una audiencia con Stalin. En presencia de Stalin le recordaron su exitosa operación para eliminar a Konovalets y le dieron el nuevo nombramiento de Jefe interino del Departamento de Inteligencia Extranjera de la NKGB. Seguidamente recibió su primera asignación que era nada menos que asesinar a Leon Trotsky. Debía reportarse solamente a Beria personalmente o por manuscrito, pero no por escritura a máquina.

Sin embargo, a su regreso a Moscú, aunque era un alto funcionario en las filas de la NKVD, Sudoplatov no se sentía cómodo, como le ocurría a muchos altos oficiales y políticos cercanos al gobierno. Al igual que muchos, Sudoplatov vivía en continua sozobra. La gran purga de Stalin estaba en su apogeo, y Sudoplatov presenció cómo sus colegas y jefes eran arrestados y ejecutados. "nosotros [los oficiales de inteligencia] temíamos por nuestras vidas, esperando que en cualquier momento nuestro propio sistema nos exterminara", contó en su biografía.

No obstante, Sudoplatov era un favorecido del régimen, protegido por Stalin y Lavrentiy Beria, el nuevo jefe de NKVD. Trotsky era un importante ex líder bolchevique que había perdido la lucha por el poder ante Stalin, y estaba viviendo en el exilio en México, criticando al stalinismo y, como dijo Stalin, "desafiando a la URSS al asumir el papel de líder del movimiento comunista internacional".

Sudoplatov planeó el asesinato de manera impecable en colaboración con sus colegas que trabajaron encubiertos durante la Guerra Civil de España desde 1936 hasta 1939. Uno de esos agentes, el teniente Ramón Mercader, se mudó a México, fingió ser un admirador de Trotsky y se ganó el acceso a su círculo íntimo. El 20 de agosto de 1940, Mercader le llevó unos documentos aTrotsky y cuando se inclinó a leerlos sobre la mesa le clavó un pica-hielo en la cabeza.

El golpe no fue mortal, ya sea porque Trotsky se movió o los nervios traicionaron a Mercader en el último momento. Sin embargo, la herida en la cabeza de Trotsky era de unos 7 centímetros de profundidad y logró vivir hasta el día siguiente. Los guardias redujeron a Mercader y lo entregaron a las autoridades mexicanas. En sus momentos de lucidez, Trotsky no dudó en asegurar que Stalin había ordenado su muerte.

En el juicio que siguió, Mercader fue condenado a 20 años en una prisión de México, donde permaneció hasta 1960. Una vez liberado, se trasladó a la URSS, vía Cuba, y las autoridades le concedieron la Medalla de Héroe de la Unión Soviética. Finalmente en 1978, Ramón Mercader murió de sarcoma y está enterrado en Moscú.

Operación Monastery

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Sudoplatov, junto con otros jefes de inteligencia no escatimaron esfuerzos para luchar contra Hitler, pero no en los campos de batalla, sino en el campo de las guerras secretas del espionaje.

Una vez que Alemania invadió la Unión Soviética, los hombres de Sudoplatov organizaron operaciones contra los alemanes. Él personalmente supervisó a los mejores espías extranjeros que operaban en favor de la URSS en aquella época: el grupo "Orquesta Roja", Richard Sorge, Kim Philby, Rudolf Abel, etc. Sudoplatov también organizó el trabajo de los partisanos y saboteadores que operaban en los territorios ocupados.

Una de las operaciones más importantes de Sudoplatov tuvo el nombre en código, Monastery. Como parte de esa operación, un agente que pretendía ser un noble ruso anti-soviético, se infiltró en la inteligencia alemana recibiendo el nombre "Max" y por cuatro años alimentó a la Abwehr con desinformación de alto nivel. El agente se llamaba Alexander Demyanov, quien era realmente de origen noble, pero simpatizante del comunismo.

Demyanov jugó a veces un papel crucial, por ejemplo en 1942, cuando "los alemanes esperaron la ofensiva soviética que se concentraría en Rzhev y la rechazaron, pero el ataque verdadero del Ejército Rojo fue contra Stalingrado que estaba a punto de caer en manos alemanas. La victoria soviética condujo a la gran derrota del 6º Ejército alemán, que cambió el curso de la guerra.

Operación Berezino

En 1944, Sudoplatov y sus hombres planearon la operación Berezino, que los alemanes llamaron Scherhorn. Con la ayuda de fuentes falsas, la inteligencia soviética convenció a los alemanes, que en esos momentos estaban en franca retirada en el este de Europa, que una unidad del Heeres (Ejército de Tierra) de alrededor de 2.000 hombres habían quedado rezagados detrás de las líneas soviéticas en Bielorrusia y que bajo el mando de un teniente coronel tenían el firme propósito de constituirse en una fortaleza, que a la sazón era un método propuesto por Hitler para cumplir con la premisa de que el soldado alemán, "jamás da un paso atrás".

El Alto Mando alemán le proporcionó a los "heroicos soldados rezagados" el armamento y los equipos de radio que solicitaban y que una vez lanzados en paracaídas, eran capturados inmediatamente por los soviéticos. El jefe de la falsa unidad era el Teniente Coronel Heinrich Scherhorn, de hecho un prisionero de guerra, capturado en junio de 1944, a quien no le quedó otra alternativa que aceptar fungir como jefe de la supuesta unidad. Alemania continuó gastando recursos, personal y tiempo para ayudar a la inexistente "fortaleza" hasta el final de la guerra en mayo de 1945.

Aparte de todas las fantasías que se crearon alrededor de la vida de Sudoplatov, él mismo fomento las propias. Por ejemplo, en Tareas Especiales afirmó ser el jefe de un departamento especial encargado de obtener información sobre el programa nuclear de Estados Unidos. Sin embargo, como Sergei Leskov corresponsal de ciencia de Izvestia escribió en un boletín, "según los archivos, el Departamento (que Leskov dirigió) no tenía ningún contacto directo con la red del agente," y en las memorias de Sudoplatov no aparecen los nombres de mucha gente que comprobadamente sí fue responsable de robar información de los Estados Unidos

Después de la muerte de Stalin en 1953, Lavrentiy Beria, el jefe directo de Sudoplatov, fue arrestado y ejecutado junto con sus allegados y protegidos, pero Sudoplatov no compartió ese destino. El 21 de agosto de 1953, fue acusado de planear un golpe (cosa era improbable que fuera cierta), y de que trabajaba en un laboratorio secreto probando venenos mortales en personas (sus colegas creyeron que esto era verdad). Sudoplatov fingió demencia y fue recluido en el Hospital Psiquiátrico Especial de Leningrado.

Pero, Sudoplatov no tuvo una protección de por vida y no se libró de una seria investigación que marcó el epílogo de su existencia. Después de la muerte de sus comandantes él fue encarcelado y pasó 15 años en la Prisión Vladimir. Durante ese tiempo -de 1953 a 1968- Sudoplatov sufrió los estragos de la cárcel, de hecho sobrevivió a tres infartos y perdió la vista en un ojo. Había pasado la época en que se encontró entre las personas con mucho poder en la URSS.

Liberado se dedicó a escribir tres libros bajo el pseudónimo Anatoly Andreev. Sólo 24 años después de dejar la prisión, en el ocaso de su vida, en 1992, Rusia rehabilitó a Pavel Sudoplatov, por haber sido uno de sus espías más destacados.

Pavel Anatolyevich Sudoplatov murió el 26 de setiembres de 1996 a los 89 años de edad y fue enterrado al lado de la tumba de su esposa, quie murió en 1988, en el Nuevo Cementerio Donskoy en Moscú. Le sobrevivió un hijo.

*El Ejército Blanco eran las fuerzas que defendían, la monarquía y el capitalismo, ayudados por las potencias occidentales, particularmente las Monarquías, para derrotar a la Revolución Bolchevique (Ejército Rojo) liderados por Lenin que querían imponer el Socialismo, más tarde el Comunismo.


Publicado: 22 julio/2018