Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

Los Ricos y Famosos (1)

Después de la Primera Guerra Mundial, en la década de los años 20, que fue conocida en Estados Unidos y los países anglosajones de Europa, como los "roaring twenties", o los "années folles" en Francia ("los años locos"), surgió una bonanza económica que parecía que beneficiaba a todos... o casi todos. En todos los aspectos de la vida cultural, tales como la música, la pintura, el teatro y en todas las expresiones del arte los "roaring twenties" estaban presentes. El desenfreno colmaba las salas de fiestas adonde no podían faltar las clases más acomodadas. En los hoteles, en los clubes nocturnos, las salas de fiesta, no sólo parecía, sino que todo valía. El derroche de dinero estaba presente en una competencia que  parecía no tener límites para nadie.. bueno, casi nadie, porque no para la gente pobre.

Los Roaring Twenties

El símbolo más familiar de los “Roaring Twenties” es probablemente la "chica liberal": una joven con el pelo y faldas cortas que bebía, fumaba, se expresaba diciendo cosas que antes se consideraron “impropias de una dama” y que practicaba además el “amor libre”. Pero, en realidad, la mayoría de las mujeres jóvenes en la década de 1920 no se comportaban así, al menos no completamente, aunque vestían y en cierto modo actuaban como "las chicas liberales" que estaban de moda durante "los locos años 20".

Por supuesto que quienes más provecho sacaron de esta época fueron los ricos y famosos de entonces. Los pobres y asalariados, día a día se hacían más pobres, mientras que los ricos se hacían más ricos. Entre esos ricos hubo los súper ricos y famosos para quienes nada parecía satisfacer y para ello contaban con la amistad "desinteresada" de los políticos y de los otros famosos, aunque menos ricos, las estrellas de Hollywood, que no perdían la oportunidad de acompañarlos en sus fiestas para luego aparecer en diarios y revistas llenando columnas dedicadas a la socialité.

Pero como toda época siempre llega a su fin, desde mediados del año 1929 la economía comenzó a colapsar. Los ricos y poderosos estaban enterados de la situación gracias a sus conexiones con los políticos, el gobierno, la banca y la bolsa. Tomaron "sus precauciones" comprando aquí y vendiendo allá, asegurando lo que sabían que iba a ocurrir. Aprovechando que sobraba el dinero, todos los que podían, querían invertir en la bolsa. Eso elevaba los valores, hasta que llegó un punto en que los poderosos comenzaron a vender y los valores comenzaron a bajar. En ese punto, los más ricos y poderosos comenzaron a comprar lo que sabían que tendría valor para el futuro, es decir las compras y ventas especulativas. Comenzaron a sacar su dinero e invertirlo en joyas como reserva para el futuro o en bienes que después de la crisis recuperarían su valor.

Al ver bajar los precios, los menos ricos comenzaron a vender tratando de recuperar sus inversiones hasta que el día 29 de octubre de 1929, la Bolsa de Nueva York se derrumbó, a eso le siguió una corrida bancaria de la gente que tenía sus ahorros en los bancos. Miles de personas se agolparon en las puertas de los bancos para retirar su dinero de las cuentas corrientes y de ahorros. El dinero se devaluó día a día, hora a hora. Los bancos se quedaron sin dinero y las empresas no tenían de dónde sacarlo para pagar a los empleados, obreros y acreedores. Comenzó entonces la Gran Depresión en Estados Unidos, que se extendió a todo el mundo.

La gran depresion

Los pobres, como los recolectores de peras en California, se quedaron sin trabajo, pues no había dinero para pagarles los sueldos. Esta mujer de 32 años, madre de siete niños, no tenía cómo mantener a su familia. Nipomo, California. Foto Dorothea Lange / Librería del Congreso.

Los que sufrieron el primer impacto fueron los más pobres. Todos los precios subían cada día porque los empresarios no tenían de dónde sacar el dinero para pagar a sus empleados y acreedores. Comenzaron los despidos en masa. Los pobres se quedaron sin empleo y por tanto sin ingresos para pagar sus deudas o los alquileres, la luz, el agua...

La gran depresion

Los débiles y desamparados, como los ancianos y los niños fueron quienes más sufrieron las consecuencias de la Gran Depresión. En la foto esta anciana que perdió su vivienda y todo lo que tenía, sólo le quedaba vivir en una calle de Londres junto con su bolsa llevando lo poco que podía cargar. 1932 - General Photographic Agency / Getty Images.

Pero, no fueron sólo los pobres. Los ricos tuvieron que cerrar sus negocios. Ellos también también sufrieron las consecuencias. Los menos ricos y menos influyentes, quebraron sumándose a las listas de desempleados.

Fred Bell

Muchos que fueron ricos lo perdieron todo, como el caso de Fred Bell, que fue millonario, se arruinó y para subsistir estuvo vendiendo manzanas en la esquina de una calle en San Francisco el 7 de marzo de 1931. Bell conocido como "Champagne Fred" en épocas pasadas, se quedó sin un centavo de su participación en la fortuna de Theresa Bell, como resultado del derrumbe de la bolsa en 1929.

Como dijo el Presidente Hoover, la Gran Depresión tuvo su origen en la Primera Guerra Mundial. Pero, la que llamaron "la Gran Guerra, que terminaría con todas las guerras", junto con "la Gran Depresión", no fue otra cosa que el embrión de una guerra mayor que abarcó a todo el mundo, después de apenas 21 años, en 1939.

Economistas e historiadores siguen debatiendo sobre el origen de la Gran Depresión. Teniendo en cuenta los efectos del colapso de la Bolsa de Valores en Nueva York en 1929 y las políticas del Sistema de la Reserva Federal de los Estados Unidos, no queda duda de que las raíces más profundas de la crisis estaban en el daño crónico que la Primera Guerra Mundial causó. La guerra causó un cruel e inhumano daño al mundo industrializado avanzado, incluyendo notablemente a Gran Bretaña y Francia, pero sobre todo a Alemania. La distorsión en el comercio, los flujos de capital y los tipos de cambio ocasionados por el inhumano Tratado de Versalles, como dijo el economista John Maynard Keynes en ese momento, lograron perpetuar en tiempos de paz las interrupciones económicas que habían causado tantas dificultades en tiempos de guerra. Además, el rencor por la amarga lucha de la guerra y la conclusión vengativa de los Aliados hicieron que la atmósfera internacional de posguerra quedara intoxicada. A esos abundantes males físicos e institucionales se agregan el patrón de oro. Todo esto se sumó a la enfermedad económica, la parálisis ideológica y la consiguiente incapacidad de los brujos de la política, porque que la Depresión envolvió a todo el mundo.

Ante este estado de cosas, surgieron los movimientos nacionalistas en Europa que tratando de enmendar los daños causados por Versalles desembocaron en la Segunda Guerra Mundial. Pero, aunque fue una tragedia para todo el mundo, no lo fue para algunos que supieron aprovechar (o provocaron) la trágica conflagración para convertirse en millonarios o para otros hacerse más ricos e influyentes que lo que fueron antes de la guerra.


Publicado: 21 diciembre/2019 - Actualizado: 15 setiembre/2020

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