Exordio
La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

El sonido y la música

Lo que nadie quería escuchar

La Radiodifusión fue el medio de transmisión de ideas y noticias más importante, antes y durante la Segunda Guerra Mundial.  Los avances tecnológicos hacían posible las comunicaciones alrededor del mundo, aunque el acceso dependía de las condiciones de propagación de las ondas de radio o de la cercanía y potencia de la emisora.

En el campo del entretenimiento, la radio, el cine, el teatro y la música jugaron un papel muy importante.  Los gobiernos utilizaron la radio y el cine como medios de propaganda.  Muchas películas se basaban en temas bélicos o espionaje y otras en asuntos que en el fondo eran una sutil propaganda, aunque no con las técnicas subliminales usadas en la actualidad.  Pero, en todo caso, los programas radiales eran la forma más rápida de mantener informada a la población y de distribuir la propaganda del gobierno.

La música, en cambio, fue la válvula de escape, tanto para el ciudadano común como para el soldado en el frente.  Se puede pensar que durante la guerra toda la música era de corte militar, pero no fue así.  Más bien, en su mayoría, las letras de las canciones de la época, hablaban del amor, de la vida en el hogar y en sus países en tiempos de paz.  Los familiares en la patria escuchaban y cantaban canciones que les recordaban a sus hijos, esposos, novios y amigos, que se encontraban en las trincheras y que posiblemente no volverían a ver jamás.  En el frente los soldados escuchaban con nostalgia las canciones que les recordaban a sus madres, esposas, hijos, hermanos, novias y amigos.  Un dato curioso, es que los soldados en el frente adoptaban también las canciones del enemigo, y en Rusia por ejemplo, hasta los comisarios se veían obligados a hacer oídos sordos ante las preferencias de los soldados por canciones no muy del gusto del Partido Comunista.  El Ministerio de propaganda alemán tampoco aprobaba la música del enemigo, pero igualmente terminaban tolerándola de manera disimulada.

Un veterano italiano me contaba una vez, que estando en Rusia con 17 años recién cumplidos, metido en una trinchera con 30 grados bajo cero, escuchaba Zemlyanka sin entender la letra y lloraba recordando a su mamá, claro que lo ocultaba, pero cuando llegaba el rancho todos en la trinchera comían en silencio y tenían los ojos rojos.

Para los civiles en casa, la música fue una terapia colectiva que ayudó a sobrellevar la guerra, a sufrirla paciente y dolorosamente, con la esperanza que el reencuentro con los seres queridos se hiciera pronto realidad.  Si algo no pudieron hacer los gobiernos beligerantes, fue manipular la música como vehículo de propaganda interna, aunque externamente sí se manipularon los versos de las canciones particularmente para ridiculizar a los políticos enemigos.

El caso de las marchas militares fue diferente, porque se circunscribían al ámbito castrense.  En especial, la música marcial tuvo gran importancia en Alemania, Italia y Rusia.  Un caso curioso se dio también entre los soldados, especialmente los veteranos de 1918 que estaban todavía en servicio, que adoptaban, escuchaban y cantaban, canciones e himnos militares del enemigo, muchos de los cuales fueron populares durante la Primera Guerra Mundial.

Durante los últimos años de la guerra, en el Frente del Este y del Oeste, Aliados y alemanes se "bombardeaban" con sátiras musicales seleccionado canciones populares en los países enemigos y a las que les cambiaban la letra para burlarse de sus líderes políticos.


Publicado: 5 noviembre/2000 - Actualizado: 25 julio/2014

El sonido y la música 1939-1945 (orden alfabético)