Blog de Exordio

La Segunda Guerra Mundial 1939-1945


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Archivo de Enero, 2007

Afganistán en la Segunda Guerra Mundial

31 Enero 2007

La situación geográfica de Afganistán, a medio camino entre la India, Irán y Asia central fue siempre motivo de ambiciones entre los pueblos conquistadores. Pero lo que preservó siempre la integridad de su territorio fueron sus inhóspitas montañas que sirvieron de albergue a innumerables tribus de diversas etnias.

Cuando el Islam conquistó Afganistán en el siglo VII se fundaron varias dinastías que se diseminaron hacia el sur. El reino Durrani dio el nombre a Afganistán por lo que es frecuente escucharlo entre los afganos. Pero el reino de los Durrani terminó a comienzos del siglo XIX cuando emergió Dost Muhammad como emir en 1826. Para entonces Rusia y Gran Bretaña se disputaban los derechos sobre la región y en el centro estaba Afganistán cual codiciada presa.

Los británicos querían reemplazar al emir con alguien subordinado a las decisiones de Londres y eso dio como consecuencia la Primera Guerra Afgano-Británica. Dost Muhammad fue depuesto por una revuelta concertada por los británicos, pero una nueva rebelión lo restauró en el poder. Pese a ello Dost Muhammad firmó una alianza con los británicos.

Después los rusos ocuparon territorios en el norte de Afganistán y los británicos protestaron ante el nuevo emir Sher Ali, hijo del depuesto Dost Muhammad. Comenzó así la Segunda Guerra Afgano-Británica. Sher Alí murió en 1879 y fue sucedido por Yakub Khan que cedió ante las presiones británicas. Sin embargo, al ser asesinado el enviado especial de Su Graciosa Majestad, los británicos ocuparon Kabul, destronaron al emir y pusieron en el trono a Abd ar-Rahman Khan. Como si eso no fuera suficiente y sin consultar con los interesados, los rusos y los británicos llegaron a un acuerdo para fijar las fronteras de Afganistán, acordando que la política exterior de ese país sería controlada desde Londres a cambio del reconocimiento de los nuevos límites con Rusia. Pero tampoco eso fue suficiente, los británicos escindieron la región de los Pathans del territorio afgano cediéndolo al Virreinato de la India. El emir Abd ar-Rahman Khan murió en 1907 y lo sucedió su hijo Habibullah.

Durante la Primera Guerra Mundial Habibullah se mantuvo neutral pese a las presiones de los británicos, pero en extrañas circunstancias fue asesinado en 1919. Lo sucedió Amanullah que se puso firme ante las pretensiones británicas y comenzó la Tercera Guerra Afgano-Británica. Los afganos lograron que los ingleses se vieran obligados a aceptar la paz y reconocer la independencia de Afganistán en las decisiones relacionadas con su política exterior. El acuerdo fue sellado mediante el Tratado de Rawalpindi.

Pero a finales del los años 20, nuevas presiones se hicieron presentes en la región, por un lado la nueva Unión Soviética se enfrentaba con sus pretensiones al colonialismo británico y en el centro una vez más los afganos luchaban por su soberanía y reclamaban sus territorios cedidos a la India.

En 1933 la subida de Hitler al poder, puso a un nuevo jugador en el tablero. Los afganos se acercaron a los alemanes para protegerse de rusos y británicos, esperando que con la ayuda de Berlín pudieran recuperar su total independencia y los territorios unilateralmente cedidos a la India. Todo dependía de las decisiones que tomara Hitler…

Afganistán en la Segunda Guerra Mundial

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“HF-Drahtfunk” (Radio por cable en Alemania 1938-1945)

30 Enero 2007

Aunque en la actualidad no causa asombro el acceso a Internet mediante la línea telefónica, tal invento no tiene nada de nuevo. Desde los albores de la Radio a fines del siglo 19 los científicos pensaron en la posibilidad de transmitir las frecuencias de radio por medio de cables. En varios países se hicieron experimentos, pero que no pasaron de ser simples pruebas con pocas posibilidades de éxito comercial.

Llegado el Siglo 20, en especial después de la primera Guerra Mundial, el tema recobró vigencia cuando la Radiodifusión se hizo factible después que varios industriales europeos comenzaron a producir equipos de Broadcasting. Inicialmente la Radio era sólo una curiosidad de unos pocos experimentadores que construyen aparatos rudimentarios para transmitir y recibir mensajes. Pero poco a poco una nueva industria se comenzó a gestar y estaba dando sus frutos.

Marconi funda la Marconi Wireless Telegraph Company en Inglaterra y hace grandes negocios instalando el telégrafo inalámbrico en prácticamente todos los países del mundo. Pero Marconi no sólo hace negocios con los gobiernos sino que también hace sociedades con empresarios locales y se convierte en socio aportando los equipos de Radiodifusión. Hacia 1925 muchos países del mundo tienes sus estaciones de radio y nuevas sociedades surgen con empresarios alemanes, franceses y estadounidenses que proveen los aparatos. En Alemania se instala el “NF-Drahtfunk”, que es la distribución de la señal de Radiodifusión por medio de las líneas telefónicas. Sin embargo no tiene mucho éxito, la situación económica de Alemania no es propicia para generar nuevos negocios y la red telefónica no es adecuada.

En los años 30 en Alemania la economía mejora y la Radio busca nuevos horizontes. Así el “NF-Drahtfunk” que apenas tuvo éxito parcial por las limitaciones que tenía, da paso a una nueva tecnología llamada “HF-Drahtfunk” que en esa oportunidad emplea la modernísima red de teléfonos de Alemania. El Nacionalsocialismo esta convencido del poder de la Radio como método de propaganda y dedica sus mejores esfuerzos para que tenga éxito. La moderna red de telefonía brinda el medio para la instalación de la Radio por Teléfono, que esta vez sí cumplirá perfectamente sus funciones tanto en la paz como lo previsto para la guerra.

“HF-Drahtfunk” (Radio por cable en Alemania 1938-1945)

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La Radiodifusión de Ondas Cortas en Alemania

30 Enero 2007

Al convertirse Hitler en Canciller de Alemania el 30 de enero de 1933 y después erigirse en Führer del Tercer Reich, su primera prioridad y también del Partido Nacionalsocialista era hacer llegar a la población las palabras del Führer y de los altos dirigentes y crear fuentes de trabajo para sacar a Alemania de la terrible situación económica que atravesaba. Una de las fuentes de trabajo fueron las fábricas de receptores de Radio y la instalación de los mismos, en todos los hogares alemanes. Por supuesto que los industriales estaban dispuestos a cooperar pero parecía imposible fabricar un radio económico que estuviera al alcance del más modesto trabajador que en promedio en 1937 ganaba 150 marcos.

Luego de grandes esfuerzos, los ingenieros alemanes lograron diseñar un receptor económico, pero era necesario reconstruir y ampliar la red de Radiodifusión para lograr el objetivo principal, que era hacer llegar la ideología nacionalsocialista a todos los rincones del país y luego cruzar las fronteras para cubrir con las ondas de radio a los países vecinos. Pero, para llegar más allá de las fronteras era necesario ampliar el número de estaciones de Ondas Cortas, pues las existentes no eran suficientes. Con este plan de comunicaciones se crearon miles de puestos de trabajo y se preparaba Alemania para lo que en 1938 ya se veía como inevitable, es decir la guerra.

Radiodifusión de Ondas Cortas en Alemania

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Las radios de Galena en el frente

23 Enero 2007

Hace muchos, pero muchos años atrás, mi abuelo me contó cómo en compañía de condiscípulos hacían receptores para escuchar las emisiones de radio allá por fines de los años 20 en la Universidad de Ginebra en Suiza, donde él estudiaba. Obviamente la radio no estaba tan desarrollada como ahora y no todo el mundo podía tener un receptor. Pero muchos construían receptores con galena, limaduras de hierro o metales oxidados a modo de detector de las ondas que viajaban por el Éter. Años después, alrededor de 1937, mi abuelo compró en Alemania dos modernos radios Volksempfänger DKE38 por 35 marcos cada uno, los cuales más tarde llevó consigo de Berlín a Stuttgart y después a Londres. Los radios de Galena pasaron a la historia. Finalmente, en 1958, mi abuelo me obsequió uno de esos dos receptores, que por cierto era “el que no funcionaba”. Pero, esa es otra historia, lo que nos interesa ahora son los radios de galena o de “hojillas de afeitar” y su aplicación durante la guerra.

El grupo de amigos construían los radios de Galena “como mandaba la técnica”: sobre una base de madera, con una bobina hecha en un tubo de “bakelita” (el plástico de la época) o cartón enrollado y unas 100 vueltas de alambre esmaltado de un viejo transformador. Entre todos los estudiantes que participaban en el “Proyecto” compraban un trozo de galena en la tienda de Telefunken y para mejorar el receptor, más tarde un “condensador variable”. No era raro, que alguno de los compañeros de clase apareciera un día con una bobina “comercial” con cursor para variar la inductancia. Pero todo el proyecto no podía comenzar mientras alguien no apareciera primero con un auricular de teléfono. Erigir la antena era todo un proceso que comenzaba con la solicitud del permiso correspondiente, que obviamente era denegado con absoluto dogmatismo suizo, “porque no se podía permitir cambiar la ornamentación de la Universidad con alambres colgando como tendederos de ropa”, a pesar que la residencia estudiantil estaba en un local anexo. El ingenio superó la barrera, descolgando el alambre desde el segundo piso con un peso debajo durante las noches, asunto sin mayor importancia porque la emisiones eran nocturnas, generalmente a las 9PM. Ah! y la conexión de tierra fue disimulada convenientemente, desde un tubo de agua que pasaba por el jardín, subiendo conspicuamente por la pared hasta las habitaciones, trabajo hecho con la “colaboración” del jardinero que aceptó una “pequeña contribución” después de muchos ruegos.

Radios de Galena en el Frente (1)
Radios de Galena en el Frente (2)


LIBRO: Blast from the Past: A Pictorial History of Radio’s First 75 Years por B. Eric Rhoads. 
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“Charlie and his Orchestra” (Lutz Templin)

13 Enero 2007

Al asumir Hitler al poder, primero como Canciller y luego como Führer del Tercer Reich, nombró Ministro de Propaganda a Joseph Goebbels. Este conocido personaje de manera visionaria le dio a la Radio tan grande importancia que ordenó la remodelación de todas las estaciones transmisoras de Alemania dotándolas de modernos y potentes equipos.

Para recibir las emisiones de radio, lógicamente se requerían receptores que la mayoría de la población no podía adquirir, porque la economía alemana estaba quebrada, por tanto convocó a los fabricantes a desarrollar receptores de mesa de muy bajo costo que pudieran trabajar ya fuera con energía eléctrica en las ciudades o con baterías en el campo.

Radio

Así surgió el famoso Volksempfänger DKE38 que se vendía a 35 marcos y al que le siguieron otros modelos más caros para quienes pudieran pagarlos. A mediados de los años 30, cuando la economía fue estabilizada y comenzó un sostenido crecimiento, en Alemania no había familia que cuando menos no tuviera un DKE38 que, valga recordar, tenía un nombre muy peculiar en castellano: “Matador”, nombre usado probablemente cuando la División Cóndor llevó esos aparatos a España durante la Guerra Civil.

Pero, las modernas y poderosas estaciones de radio alemanas no servían sólo para cubrir el territorio del Tercer Reich sino también para los demás países europeos y el resto del mundo en ondas cortas. La programación obviamente estaba cargada con una fuerte dosis de propaganda hasta que comenzó la guerra en 1939. A partir de ese momento comenzó la guerra radial, que Alemania ganó largamente, al menos hasta mediados de 1943, cuando los Aliados copiaron los métodos de Goebbels para devolverle su propia medicina.

Una de las armas psicológicas usadas por el Ministro de Propaganda, fue la música, pero no música alemana sino Jazz y Swing, dos expresiones netamente estadounidenses ampliamente difundidas en los países anglosajones y también en el resto del mundo, pero que en Alemania el Partido Nacionalsocialista lo prohibió por considerarlo “arte decadente judío-negroide contaminante para la raza aria”.

Uno de los inventos de Goebbels fue “Charlie and his Orchestra”, así en inglés. Contrató al saxofonista y director de orquesta Lutz Templin, excelente interprete del Swing y a Karl Schwedler un barítono, ambos con un dominio perfecto del idioma inglés. Lo que tenían que hacer Templin y Schwedler era seleccionar las canciones de moda en Estados Unidos y Gran Bretaña, cambiarles los versos y lanzarlas al aire durante las emisiones dirigidas a Norte América y Gran Bretaña, obviamente con unos versos insultantes que no publico en su integridad, para no herir susceptibilidades, pero que estaban dirigidos a los políticos y las clases dominantes en los países Aliados.

Debido al éxito de las emisiones, en poco tiempo comenzaron a grabar discos que inundaron los países europeos y se las arreglaron para que cruzaran el Atlántico. Al finalizar la guerra se encontraron millones de esos discos en toda Europa, los cuales fueron requisados y destruidos bajo pena de muerte a quienes los ocultaran.

En 1946, las cosas comenzaron a cambiar, Lutz Templin con su banda de swing, regresó a la Radio Sttutgart interpretando swing para entretenimiento de la población y de las fuerzas de ocupación. Curiosamente, durante los años siguientes, como diversión, muchos soldados estadounidenses y británicos cantaban los versos de propaganda que en las trincheras escucharon meses antes durante la guerra. El artículo contiene 8 clips con música original de Lutz Templin.

Charlie and his Orchestra

LIBRO: Hitler’s Airwaves: The Inside Story of Nazi Radio Broadcasting and Propaganda Swing. 
Este libro incluye dos CD con la música de Charlie y su Orquesta. 
Más de 40 canciones de 1933-1945.
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Inglaterra se prepara para la guerra

11 Enero 2007

Cuando las fuerzas alemanas invadieron Polonia, Gran Bretaña declaró la guerra inmediatamente puesto que recientemente tanto Inglaterra como Francia habían firmado un tratado de defensa mutua. La declaración de guerra fue prácticamente un acto simbólico porque ni Londres ni París estaban ni dispuestos, ni capacitados para enfrentarse a Alemania.

Durante los años 30 la población británica estuvo bombardeada por la propaganda del Ministerio de Propaganda de Alemania utilizando la radio como principal medio de difusión. Una de las estrategias ideadas por Goebbels era utilizar versiones inglesas y estadounidenses de música de la época, en especial el swing y el jazz o creaciones nuevas producidas e interpretadas por Charlie y su orquesta.

Una de esas canciones fue “I’m sending you the Sigfried Line” (Te estoy enviando la Línea Sigfrido) cuando la vieja Línea Sigfrido fue remodelada, más como un cebo, que como una forma efectiva de defensa estática pero obsoleta, que los alemanes habían descartado en favor de la Blitzkrieg, cuando fue creada la Wehrmacht.

Declarada la guerra, la prensa y la radio británicas lanzaron una serie de noticias falsas, tal vez con el propósito de mantener elevada la moral de la población, pero que resultaba absurda en caso que las cosas le salieran mal a los Aliados, como efectivamente ocurrió. Pero al comienzo, una enfervorizada población británica estaba segura que la guerra desatada por Alemania terminaría rápidamente o a la brevedad posible si los combates se estaban sucediendo como anunciaban los diarios más prestigiosos. La canción de la Línea Sigfrido fue devuelta a los alemanes con un pequeño cambio: “I’m sending you the Siegfried Line (to hang your washing on)” (Te estoy enviando la Línea Sigfrido (para que cuelgues tu ropa a secar)).

La verdad fue, que en semanas Polonia fue arrasada, ninguna de las supuestas victorias aliadas habían ocurrido y poco después las islas británicas se encontraban amenazadas por la indetenible maquinaria alemana que había ocupado toda Europa y las islas británicas del Canal de la Mancha, antes que la mayoría de la población inglesa ni si quiera hubiese pensado en esa posibilidad. En contraste la minoría de las clases medias y altas, por estar mejor informados estaban a punto de entrar en pánico, sólo de pensar que la amenaza de invasión era una posibilidad real. El fervor se convirtió en paranoia y el propio gobierno envió sus reservas en oro y papeles a Canadá para ponerlas a buen recaudo. Luego ordenó tomar las previsiones para afrontar la inminente invasión.

Mientras tanto, uniéndose al coro de los titulares de los diarios el Primer Ministro Chamberlain aseguraba que la victoria era cuestión de tiempo. Cuando los alemanes ocuparon Paris y luego las islas británicas en el Canal de la Mancha, Chamberlain no tenía argumentos para defenderse y fue echado del puesto por la mayoría parlamentaria. En esos momentos no había otro que tomara las riendas que Winston Churchill, puesto que el reemplazante Lord Halifax se sintió incompetente para asumir tamaña responsabilidad y declinó el cargo. Churchill, que andaba en el retiro rumiando todavía sus errores de la Primera Guerra Mundial, aceptó el reto. El viejo zorro político tenía las agallas suficientes para encontrar los medios para enfrentar a los alemanes, aunque para ello se sirviera de cuanta artimaña fuera necesaria para lograr sus propósitos, aún a costa de sus propios aliados.



Bibliografía

- LIBRO: The day peace broke out.  The VE-Day experience por Mike Brown.
Radio

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