Primer Ministro Abe fue abucheado en ceremonia por el 70º aniversario de la Batalla de Okinawa

por Admin el 23 Junio, 2015

en Sueltos

ITOMAN – El primer ministro Shinzo Abe fue abucheado el martes en una ceremonia para conmemorar el 70º aniversario del final de la batalla de Okinawa, el episodio más sangriento de la guerra del Pacífico, en protesta por la continua presencia militar de Estados Unidos.

A la una ceremonia muy cargada de tensión en Okinawa, también asistió la embajadora estadounidense Caroline Kennedy, Abe fue abiertamente abucheado por gente muy molesta por la enorme presencia de los Estados Unidos de las islas subtropicales.

Cuando el primer ministro subió al podio, se escucharon gritos de "Go home!". Resulta sintomático, porque es muy inusual que un primer ministro japonés reciba abucheos por parte del público.

Abe, quien apareció alterado, dijo a la audiencia que Japón había disfrutado durante décadas el dividendo de la paz tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Refiriéndose a la presencia estadounidense dijo: "La población de Okinawa durante mucho tiempo les ha pedido llevar una gran carga por nuestra seguridad. Continuaremos haciendo nuestro mejor esfuerzo para reducirla."

Takeshi Onaga gobernador de Okinawa fue aplaudido calurosamente por la multitud de unas 5.000 personas después de alzar la voz para denunciar "la pesada carga" de las bases estadounidenses en Okinawa, que albergan a más de la mitad de los 47.000 efectivos militares de Estados Unidos en servicio en Japón.

"Un 73,8% de las instalaciones militares estadounidenses en Japón todavía se concentran en esta Prefectura, que representa sólo el 0.6% del área terrestre del país," dijo.

La ceremonia tuvo lugar en Itoman, en el extremo sur de Okinawa, cerca del lugar donde los lugareños aterrorizados saltaron de los acantilados o fueron empujados a la muerte en junio de 1945 porque fueron enseñados a nunca rendirse.

Miles de visitantes, muchos de ellos sobrevivientes de la guerra, visitaron los monumentos de mármol negros donde están inscritos los nombres de los caídos, orando y dejando flores durante la mañana del martes, en medio fuertes medidas de seguridad.

Más de 100.000 okinawenses y 80.000 soldados japoneses murieron en la batalla de 82 días por la cadena de islas estratégicamente ubicadas.

Más de 12.000 soldados estadounidenses también murieron en lo que muchos habían temido fue un anticipo de lo que sería la lucha que debían librar en el continente japonés.

Esa invasión nunca llegó, en parte debido a los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, que forzaron a la rendición de Japón en agosto de 1945. Okinawa fue la única parte de Japón en la que se libraron batallas.

Familias enteras fueron aniquiladas, y casi todos en la isla subtropical perdieron al menos a un pariente en los combates.

Así como aquellos que se suicidaron lanzándose de acantilados en lugar de rendirse, los estadounidenses encontraron miles de lugareños más muertos en las cuevas donde se habían escondido para escapar del furioso bombardeo de Estados Unidos, que llegó por tierra, mar y aire.

Yoshiko Shimabukuro, de 87 años de edad, una de las más de 200 alumnas movilizados como una unidad de enfermería en el campo de batalla en marzo de 1945, dijo que sentía remordimiento por haber sobrevivido la guerra, mientras que muchos de sus amigos murieron.

"Especialmente en junio, todo tipo de recuerdos me agobian nuevamente," dijo ella a la AFP. "Recuerdos, tristeza, miedo, terror, incluso después de 70 años. No puedo expresar con palabras la tristeza y el terror que nuevamente me embarga.

"Uno aceptaba que podía morir en cualquier momento. Tratando de recordar, no sé como sobreviví."

El aniversario de la guerra llega con fuertes sentimientos en Okinawa, un reino que fue independiente pero anexado por Japón en el siglo XIX.

Un controvertido plan, para mudar la base aérea Futenma de los Estados Unidos de una zona urbana muy concurrida en el paraje rural de Henoko, hacia la costa, es totalmente impopular, exigiendo que sean trasladadas a otro sitio fuera de Okinawa.

El Gobernador Onaga dijo: "Una vez más, exigimos enérgicamente que el Gobierno cancele la construcción en Henoko y revise sus políticas para reducir la carga de las bases en Okinawa".

Sin embargo, tanto Tokio como Washington han insistido en que el plan de mudanza, concebido hace dos décadas — es la única opción viable para cerrar la base aérea Futenma.

La férrea oposición local a la propuesta y una serie de furiosas protestas han coincidido con un empuje del gobierno nacionalista de Abe de dotar a los militares de Japón con los recursos necesarios, aunque fuertemente restringidos, dándoles márgenes de maniobra para actuar internacionalmente.

Los críticos dicen que la medida es contraria a la Constitución pacifista del país, que fue impuesta por los ocupantes de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, pero ha sido adoptada como un artículo de fe por grandes sectores de votantes.

Japan Today: Abe heckled at ceremony in Okinawa on 70th anniversary of battle


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