Miles de perros sirvieron en el frente durante la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 25 Diciembre, 2012

en Sueltos

En Nuevo Mexico, Peter May envió su perro, una mezcla de pastor inglés con labrador; Rudy Martínez y David T. Ferguson prestaron sus collies; B.A. Webb cedió su Airedale. Así, docenas de otros residentes de Nuevo México enviaron pastores alemanes, Doberman y otros perros de sus familias para prestar servicio militar.

Era finales de octubre de 1943, y Estados Unidos estaba en medio de la Segunda Guerra Mundial. Tomando la idea de los alemanes en la Primera Guerra Mundial, el ejército estadounidense lanzó un programa pidiendo a sus connacionales prestar sus perros como cooperación para el esfuerzo de guerra. El programa, llamado "Perros para la Defensa", solicitó 250.000 canes para ser entrenados como guardianes o mensajeros y para ayudar a los médicos en los campos de batalla.

Los militares no garantizaban que todos los perros volverían sanos y salvos, sólo podían asegurar que estarían bien cuidados. Algunos de los perros sobrevivieron a la guerra. Otros no.

Según la historia de Susan Orleans contada este mes sobre los perros para defensa en el programa radial "This American Life", algunos de los perros se utilizaron en ataques suicidas contra bunkers. Algunos de los que regresaron tuvieron problemas psicológicos o físicos y tuvieron que ser readaptados para volver a sus familias con seguridad.

En Santa Fe, Amelia Elizabeth White se convirtió en la directora regional del programa "Perros para la Defensa", y en ese programa los animales tenían formación inicial en la perrera de su propiedad antes de ser enviados a las instalaciones de entrenamiento militar de K-9. Ella y su hermana Martha entrenaron sabuesos irlandeses y perros afganos en la finca que tenían cerca al antiguo camino de Santa Fe. Amelia White más tarde fundó el primer refugio de animales de Santa Fe, según relata el libro "El Delirio: The Santa Fe World of Elizabeth", por E. Catherine Rayne y Gregor Stark,, publicado por SAR Press.

Rayne relata en el libro haber conocido a un joven teniente, que en una carta a White le escribe, "en el ejército es el líder del cuerpo canino en el sector italiano, pero ahora está listo para regresar a los Estados Unidos. Él dijo "estoy seguro que los perros hicieron un excelente trabajo, varios fueron heridos pero sólo uno se perdió y fue debido a nuestro propio fuego de morteros".

No es fácil de encontrar personas que recuerdan a los perros de Nuevo México que sirvieron en el Ejército, o que tienen información sobre los animales. El Museo Histórico Hoard en Fort Atkinson tiene el testimonio de uno, un perro de raza Retriever de Chesapeake Bay llamado "Coronel". Al parecer "Coronel" fue alistado en el ejército por su familia de nuevo México. "El perro fue entrenado para avanzar bajo el fuego de ametralladora, para cazar las trincheras y nidos de ametralladora. Fue descrito como grande, fuerte, inteligente y absolutamente sin miedo al fuego de ametralladora", según la página web del museo.perros-marina

En marzo de 1944, mientras servía en Italia, "Coronel" herido ayudando a desalojar un nido alemán de ametralladora. Más tarde murió debido a las heridas. Fue honrado por el ejército como "un perro noble que hizo muy bien su trabajo".

Los anuncios solicitando los perros para el programa de defensa fueron publicados en el diario "The Santa Fe New Mexican". En la medida que el programa se desarrollaba los militares fueron averiguando qué razas funcionaban mejor, los anuncios daban detalles sobre las cualidades y razas que se necesitaban.

Según un anuncio de mayo de 1943, el ejército solicitaba perros con hombros de 50 cm y edades de entre 1 y 5 años y "con buen temperamento con los extraños," . La guardia costera quería sólo jóvenes perros pastores, con hombros de no menos de 60cm.

El anuncio describía cómo los perros eran imprescindibles para el esfuerzo de guerra. "En las Islas Salomón serán entrenados en una base y acompañarán a las tropas para limpiar nidos de ametralladoras y francotiradores enemigos, para lo cual los perros han sido bien entrenados".

En África, los perros fueron enviados a frente con los médicos, según el anuncio. "Su excepcional sentido les permite detectar señales de vida en medio de la explosión de granadas y ellos están entrenados para ayudar y proteger a los heridos… ”

El anuncio de Nuevo México invitaba a los dueños de perros a promoverlos para la causa, "comprando" un rango para su can donado, con las ganancias se ayudaba al Cuerpo Canino K-9. Un dólar adquiría el rango de "soldado raso" o "marinero" para Fido. Por $100, un perro recibía el rango de "general" o "almirante".

Una historia que el periódico publicó señalaba que el ejército necesitaba 200 perros de 1 a 2 años, preferiblemente grises o marrones. "Estos perros son de necesidad vital para salvar la vida de muchos soldados estadounidenses," dice la historia. Arthur Park de Ghost Ranch dijo que donó un pastor alemán, que William B. Keleher de Albuquerque donó un Samoyedo y Mary Ewing de Hobbs había cedido su Airedale.

En la hemeroteca no hay información sobre si alguno de los perros de nuevo México volvió a casa sano y salvo.

Santa Fe New Mexican: Dozens of New Mexico dogs served on World War II front lines during World War II


Artículo anterior:

Siguiente artículo: