Los japoneses y sus discrepancias sobre el rearme militar

por Admin el 28 Mayo, 2016

en Sueltos

Los jefes de estado de los países del G7 están congregados en Ise-Shima, Japón, para su cumbre anual. Ellos fueron precedidos por sus ministros de relaciones exteriores, cuya reunión en Hiroshima en abril produjo una declaración enérgica sobre "la intimidantes" y "provocativas" maniobras militares en mares del este y sur de China.

Japan

La tensión en Asia Oriental será una pesada carga en la Cumbre – y también lo será la respuesta del país anfitrión.

El comportamiento de China ha reavivado un feroz debate sobre el militarismo japonés, que ha retumbado desde el final de la Segunda Guerra Mundial. En marzo, entró en vigor la polémica nueva legislación militar aprobada por el gobierno de Shinzō Abe. Ella autoriza a las Fuerzas Japonesas de Auto Defensa a participar en "defensa colectiva" e ir en ayuda de cualquier aliado bajo ataque, lo que aumenta el alcance de las acciones militares japonesas hacia el extranjero.

Según sus defensores, la legislación pone a Japón en línea con la práctica estándar en el resto del mundo y permite al país cumplir con sus obligaciones internacionales, especialmente vis-á-vis con sus aliados. En cambio, los críticos de la legislación argumentan que directamente viola la Constitución de Japón de posguerra que dice en el artículo 9: "el pueblo japonés renuncia por siempre a la guerra como derecho soberano de la nación y a la amenaza o el uso de la fuerza como medio para resolver los conflictos internacionales."

En el contexto japonés, la obligación de participar en la "defensa colectiva" se entiende comúnmente para referirse específicamente a los Estados Unidos. Los críticos de la nueva legislación del gobierno de Abe se preocupan de que Japón pueda verse obligado a ir mucho más lejos que ir en ayuda de los militares de E.E.U.U., como incluir su participación en operaciones militares en el extranjero.

Las relaciones internacionales de Japón de posguerra han sido definidas en gran parte por su estrecha relación con los Estados Unidos. Durante la ocupación de Japón en 1945-52, los Estados Unidos se esforzaron en desarmar completamente a la nación derrotada, como se refleja en la llamada Constitución pacifista que ha sido un campo de batalla desde su promulgación en 1947. Pero pronto fue abandonada la desmilitarización total bajo una política conocida como el "cambio de rumbo", que pretendía reconstruir y fortalecer a Japón como un baluarte contra la propagación del comunismo en Asia Oriental.

Incluso luego del final de la ocupación, el Japón albergó a decenas de miles de tropas estadounidenses y se convirtió en una importante plataforma y base logística para las operaciones de Estados Unidos en las guerras de Corea y Vietnam. El valor estratégico de Japón en la Guerra Fría para los Estados Unidos fue descrito por el primer ministro japonés, Yasuhiro Nakasone, como similar a la de un "portaaviones insumergible".

Al mismo tiempo, el gobierno de los Estados Unidos, aliado con políticos conservadores japoneses impulsaron el rearme de Japón, inicialmente porque podría proporcionar su propia seguridad interna. Esto dio lugar a la creación de la Reserva Nacional de la Policía en 1950, precursora de las Fuerzas de Auto Defensa de Japón, fundada en 1954.

Ambas organizaciones estaban discutiblemente en contradicción con la Constitución. Pero fue hasta finales de los años 1950, cuando los Estados Unidos y los líderes conservadores impulsaron más acumulación de equipo militar -incluyendo armas nucleares- que impulsó a la resistencia popular a la re militarización a realizar manifestaciones masivas.

El momento crítico fue la extensión y ampliación del Tratado de Seguridad Estados Unidos-Japón en 1959-60. Degeneró en uno de los movimientos de protesta populares más grandes en la historia, hasta se informó que 20 millones de personas se unieron a las protestas en todo Japón contra la re militarización y la alianza con Estados Unidos.

Aunque no han cejado los movimientos conservadores hacia la re militarización, estas protestas continúan definiendo la compleja relación de los japoneses en las cuestiones militares. Tanto en Japón como en el extranjero, el fantasma del viejo militarismo imperial de Japón, todavía asoma con fuerza en las discusiones sobre las cuestiones militares de hoy.

«Restaurar y fortalecer»

Desde los primeros años de la posguerra, el argumento ha sido discutido por dos facciones. Por un lado la masiva antipatía popular por la  re militarización y el cambio constitucional; y por otra parte la alianza entre el gobierno de Estados Unidos y los políticos japoneses conservadores con agendas nacionalistas para "restaurar" y "fortalecer" el orgullo de la nación.

La nueva reglamentación militar de 2015-16, junto con otras medidas militaristas que siguieron a los ataques de 9/11, es un nuevo giro en este debate. Fueron impuestas contra los deseos de la mayoría de los japoneses por una minoría de poderosos políticos conservadores reunidos en torno a Abe.

Aunque la gran mayoría de los japoneses son demasiado jóvenes para tener recuerdos personales de la guerra y la ocupación, las encuestas revelan que la mayoría albergan fuertes sentimientos contra la guerra. Conscientes de la opinión popular, las Fuerzas de Auto Defensa han evitado las conexiones con la el pasado militarismo japonés y tienden a retratarse públicamente más como una organización de ayuda en desastres que como una fuerza militar.

La difícil relación con el periodo imperial se extiende también a la cultura popular. Un número de influyentes cómicos recientes, animaciones y películas, han adoptado una historia revisionista que relativiza las acciones japonesas y estereotipa a la Segunda Guerra Mundial como una guerra sólo interesada en la "liberación" de Asia del colonialismo europeo. Esto es muy popular entre la elocuente minoría de derecha bien financiada y que está especialmente activa en línea.

El choque entre una alianza de grupos de extrema derecha, juntos con políticos conservadores y Estados Unidos con sus intereses por un lado, y por otro lado la mayoría de los japoneses y otros asiáticos del este que recelan del militarismo, no muestra signos de querer disminuir.

Y con Corea del Norte que sigue experimentando con armas nucleares y China antagonizando con sus vecinos en el este y el Mar del Sur de China, el gobierno de Abe ve razones suficientes para proseguir con su agenda militar.

The Conversation: Japan’s ‘newfound’ militarism has been 70 years in the making


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