La lucha de una comunidad alemana por su historia

por Admin el 30 Noviembre, 2012

en Sueltos

Völklingen, una ciudad en el occidental estado alemán del Sarre, ha tenido, durante los últimos 56 años, un distrito cuyo nombre es el de un condenado por crímenes de guerra. Hoy, muchos residentes están luchando apasionadamente para asegurarse de que el nombre de su distrito no sea cambiado.

völklingen

La gente le ha quitado el saludo a Christoph Gottschalk en la calle, y su esposa es ignorada cuando ella está en el club deportivo local. Otro residente que comparte su manera de pensar es ignorado en algunos bares, y el club de jardinería se niega a alquilarle una astilladora de madera. Gottschalk, de 61 años, y sus compañeros de lucha se sienten extraños en su propio barrio, todo porque están intentando que sea cambiado el nombre de su distrito, el de un Nazi condenado como criminal guerra.

En 1956, Völklingen, una ciudad en el occidental estado alemán del Sarre, decidió dedicarle un monumento al industrial nacionalsocialista Hermann Röchling (1872-1955), y darle su nombre a un distrito. Hoy, unas 1.300 personas viven en las alturas Hermann Röchling, una idílica urbanización construida junto a un bosque. El barrio está alejado del bullicio de la ciudad, y allí todo estaría muy bien — si no fuera por Gottschalk y la minoría que lo sigue.

Persistentemente señalan que Hermann Röchling fue un Nazi condenado por crímenes contra la humanidad, que se acercó a Adolf Hitler en 1933 para pedirle que evitara que la región del Sarre, que para entonces todavía estaba siendo administrada por la Liga de Naciones, se convirtiera en un "área de conservación judía". Como empresario, explotó a miles de trabajadores forzados durante la II Guerra Mundial, y a los trabajadores insubordinados los envió a un campo de trabajo cerca de su planta.

Un problema recurrente

Ciudades y pueblos alemanes a menudo se enfrentan a la tarea de cambiar el nombre a calles y plazas. En la mayoría de los casos, originalmente fueron nombrados con nombres de personas cuyas actividades ahora se ven de manera muy crítica, ya sea por sus funciones durante la era Nazi o por sus opiniones antisemitas.

Un ejemplo es el Treitschkestrasse en Berlín, cuyo nombre fue derivado de Heinrich von Treitschke, un historiador alemán y político del siglo XIX, a quien se le atribuye la frase: "Los judíos son nuestra desgracia!"

Hindenburgplatz, una plaza en la ciudad septentrional de Münster, nombrada por el controvertido Presidente alemán Paul von Hindenburg, recientemente atrajo la atención del 60 por ciento de los ciudadanos locales que votaron en un referéndum para cambiar su nombre "Schlossplatz," nombre del Palacio de la ciudad.

La situación es diferente en Völklingen, pues la mayoría de la gente desea mantener el nombre del industrial Nazi. Es hora de que finalmente el pasado sea pasado, dice un panadero local. Un agente de bienes raíces teme que los precios de las propiedades pueda caer "porque las alturas de Hermann Röchling son, a pesar de todo, un nombre de marca.

Otro residente está preocupado por el club de fútbol local (SV Röchling VK 06), que tiene el mismo nombre y quiere saber quiénes van a pagar por sus nuevas camisetas. El alcalde Klaus Lorig, de 60 años, miembro de la Unión Cristiana Democrática (CDU) de centro-derecha y profesor de historia antigua, dice que borrar los nombres no es la manera de conciliarse con el pasado.

Gottschalk está familiarizado con estos argumentos. Hace tres años, él y algunos otros residentes de Völklingen lanzaron una campaña pública para cambiar el nombre del distrito. Pensó que estaba haciendo lo correcto, pero sólo logró obtener 200 firmas en apoyo a su petición.

Visto como un Benefactor

Muchos residentes de Völklingen ven a Röchling, que una vez fue un ardiente Nazi, principalmente como un gran benefactor. En el pasado, hasta 17.000 personas trabajaron en la fundición familiar Röchling. Hoy, la fundición es un sitio de Patrimonio Mundial de la UNESCO, que atrae hasta 400.000 visitantes al año.

Los residentes mayores describen a Röchling como un jefe que mantenía una rígida disciplina en la fundición, pero que recorría la ciudad después del trabajo para indagar la salud de sus trabajadores. También mantuvo una llamada cocina de leche, donde las madres y los niños podían comer y construyó un hospital para la fundición.

"¿Y de repente todo eso no debería ser cierto ya?" pregunta Gabriel Theisen, de 56 años. Él y otros residentes de Völklingen han establecido una asociación llamada "El futuro de las alturas Hermann Röchling". Ha escuchado los rumores sobre los trabajadores forzados y que Röchling los envió a campos de trabajo. Pero, agrega, "Röchling no iba personalmente a los campos de trabajo a maltratarlos. Según Theisen, Röchling simplemente cumplía con lo que mandaba el sistema existente en ese momento.

El distrito perdería su identidad si recibiera un nuevo nombre, advierte Torsten Krieg, de 41 años de edad, portavoz de prensa de la asociación. "Los jóvenes hoy en día incluso la llama Hermi," dice Krieg. "Yo creo que eso es muy dulce."

Me sentí como si estuviera en un evento de Nazi

En junio, el Consejo de la ciudad de Völklingen iba a votar una moción por Partido de Izquierda para cambiar el nombre del distrito. Se presentaron unos 150 residentes enojados, llevando pancartas que decían: "Mantengamos el nombre de las alturas Hermann Röchling." Los oponentes del antiguo nombre fueron abucheados. Los miembros del Partido Democrático Nacional (NPD) de extrema derecha fueron aplaudidos cuando sostuvieron que no es correcto que "porque haya algunos proponentes del cambio, se tomen decisiones sin tener en cuenta la opinión de los demás ciudadanos."

Fred Engel-Pollak, de 79 años, un miembro del grupo a favor de cambiar el nombre del distrito, dice que él "no pudo dormir" dos noches después de la reunión. "Sentí que estaba en un evento Nazi", dijo.

Engel-Pollak, nacido en Völklingen en 1933, tuvo una madre judía, y sus parientes lo escondieron de los Nazis. Pensó que era indignante, en primer lugar, cuando una parte de la ciudad es llamada Röchling, pero lo que le parece increíble es que, en 2012, la mayoría de los residentes de Völklingen están luchando para mantener el nombre del distrito como si ellos estuvieran defendiendo un pedazo del alma de la ciudad.

El partido de izquierda ha puesto el asunto en la agenda del Consejo de la ciudad una vez más, esta vez para mediados de diciembre. Para evitar que se las acuse de promover "la dictadura de una minoría", quieren ahora que la cuestión sea dirimida en un referéndum.

Un referéndum sería una victoria para los defensores de las alturas Hermann Röchling, porque la mayoría de los residentes de Völklingen no se espera que voten a favor de cambiar el nombre del distrito. En otras palabras, como siempre será sólo cuestión de negocios.

Sarah Mühlberger

Der Spiegel: One German Town’s Struggle with History

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La Fundición Völklingen fue establecida en 1883 y se convirtió en una de las principales industrias del hierro y del acero en Alemania y Europa.  El concepto singular de la fundición la hizo única en el mundo y estuvo operando por más de 100 años.  En 1881 el lugar, una planta inoperativa, fue adquirida por el industrial Carl Röchling quien la convirtió en la más eficiente productora de hierro y acero.  Durante la Segunda Guerra Mundial, bajo la dirección de Hermann Röchling (séptimo hijo de Carl) tuvo un papel preponderante en la construcción de la maquinaria de guerra alemana.

En 1986 la fundición fue cerrada y declarada monumento histórico.  En 1994 la UNESCO la elevó a Patrimonio Cultural de la Humanidad.  Actualmente la Fundición Völklingen es la única fundición sobreviviente de la era industrial, gran atractivo turístico para la región, que se mantiene en su forma original desde los albores de la época industrial del hierro y el acero.


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