La eliminación masiva de mascotas durante la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 12 Octubre, 2013

en Sueltos

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, un panfleto del gobierno condujo al sacrificio masivo de animales británicos. Hasta 750.000 animales británicos fueron sacrificados en tan sólo una semana.  Ese momento de pánico poco discutido es explorado en un nuevo libro.

El sacrificio fue el resultado de una campaña de información pública que causó una extraordinaria reacción entre los angustiados británicos.

En el verano de 1939 justo antes del estallido de la guerra, se formó el Comité Nacional de Precauciones con los Animales en los Ataques Aéreos (NARPAC). Redactaron un aviso – Recomendación para los Propietarios de Animales.

El panfleto decía: "si es posible, enviar o llevar sus animales domésticos al campo antes de una emergencia". Terminaba diciendo: "Si usted no puede ponerlos al cuidado de un vecino, es mejor eliminarlos."

El Consejo fue impreso en casi todos los periódicos y se anunció por la BBC. "La decisión fue una tragedia nacional", dice Clare Campbell, autora del nuevo libro "Bonzo’s War: Animals Under Fire 1939-1945" (La Guerra de Bonzo: Los animales bajo el fuego, 1945-1939).

Campbell, recuerda la historia de su tío. "Poco después de la invasión de Polonia fue anunciado en la radio que podría haber una escasez de alimentos. Mi tío anunció que Paddy la mascota de la familia tendría que ser sacrificada al día siguiente".

Después que la guerra fue declarada el 03 de septiembre de 1939, Los dueños de mascotas se agolparon en las casas de cuidado de animales.

"Organizaciones de caridad animal, el PDSA, la RSPCA y veteranos estaban todos en contra de la matanza de animales domésticos y estaban muy preocupados también porque los dueños de animales simplemente los arrojaban a la calle al comienzo de la guerra", dice la historiadora Hilda Kean.

El Hogar de Perros y Gatos Battersea, abrió sus puertas en 1860 y sobrevivió a dos guerras. "Mucha gente nos contactó después del estallido de la guerra para pedirnos que realizáramos la eutanasia a sus mascotas – ya fuera porque ellos se iban a la guerra, porque serían bombardeados o porque ya no podían permitirse mantenerlos durante al racionamiento", dijo un portavoz.

"En realidad Battersea aconsejó no tomar medidas tan drásticas y nuestro gerente entonces Edward Healey-Tutt escribió a la gente pidiéndoles que no se precipiten.

Pero Campbell cita a un tal Arthur Banks de la RSPCA quien, "tenebrosamente anunció que la tarea primordial de todos era la destrucción de los animales".

En los primeros días de la guerra, los dispensarios y hospitales del PDSA fueron abrumados por propietarios que llevaban a sus mascotas para ser eliminadas. La fundadora de PDSA Maria Dickin anunció: "nuestros funcionarios técnicos obligados a cumplir con ese infeliz deber, nunca olvidarán la tragedia de esos días".

Los avisos "In Memoriam" comenzaron a aparecer en la prensa. "Recuerdos de Iola, dulce y fiel amiga, puesta a dormir el 04 de septiembre de 1939, para librarla del sufrimiento durante la guerra. Una corta pero feliz vida – 2 años, 12 semanas. Perdona pequeña amiga", dice un aviso en la revista Tail-Wagger (Mueve la Cola).

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El primer bombardeo de Londres en septiembre de 1940 movió a más dueños de mascotas a apresurarse en eliminar a sus mascotas.

Mucha gente entró en pánico, pero otros intentaron restablecer la calma. "Poner a dormir a sus mascotas es una decisión muy trágica. No tomen la decisión antes de que sea absolutamente necesario", recomendó Susan Day en el Daily Mirror.

Pero el panfleto del gobierno había sembrado la mala semilla.

"A la gente básicamente le ordenaron matar a sus mascotas y lo hicieron. Mataron a 750.000 de ellas en el lapso de una semana – fue una verdadera tragedia, un completo desastre", dice Christie Campbell, que ayudó a escribir "La Guerra de Bonzo".

La historiadora Hilda Kean dice que era otra manera que significaba que la guerra había comenzado. "Fue una de las cosas que la gente tenía que hacer cuando la noticia llegó – ‘evacuar a los niños, correr las cortinas, matar al gato’."

Fue la falta de comida, no las bombas, lo que representaba la mayor amenaza a los animales domésticos durante la guerra. No había ningún método de racionamiento de comida para perros y gatos.

Pero muchos propietarios fueron capaces de sobrellevarlo. Pauline Cotton tenía sólo cinco años en esa época y vivía en Dagenham. Recuerda "hacer cola con la familia en el Blacks Market en Barking, al este de Londres,  para comprar carne de caballo para alimentar el gato de la familia".

Y aunque en Battersea, el hogar (de animales), hubo sólo cuatro empleados,  se las arreglaron para alimentar y cuidar a 145.000 perros durante todo el curso de la guerra.

En medio del caos por el sacrificio de animales domésticos, algunas personas trataron desesperadamente de intervenir. Los Duques de Hamilton, ambos ricos y amantes de los gatos – corrieron de Escocia a Londres con su propia declaración para ser transmitida por la BBC. "Se requieren urgentemente casas en todo el país para todos aquellos perros y gatos que de lo contrario se les dejará morir o serán sacrificados".

"Siendo una duquesa tenía algo de dinero y estableció un santuario para animales", dice la historiadora Kean. El "Santuario" fue un aeródromo climatizado en Ferne. La duquesa enviada su equipo para rescatar a las mascotas del East End de Londres. Cientos y cientos de animales fueron llevados inicialmente a su casa en St John’s Wood. Se disculpó con los vecinos que se quejaron por los ladridos.

"La gente estaba preocupada por la escasez de alimentos y por los bombardeos y les pareció inapropiado darse el ‘lujo’ de tener una mascota durante la guerra," explica Pip Dodd, principal curador del Museo del Ejército Nacional.

"El cuerpo veterinario del Real Ejército y la RSPCA intentaron impedirlo, particularmente porque los perros eran necesarios en el esfuerzo de guerra."

En última instancia, teniendo en cuenta al inimaginable sufrimiento humano que hubo durante los seis años de la guerra, quizás haga comprensible que el sacrificio de animales no sea muy conocido.

Pero ese episodio añadió otra tristeza a la gente presa del pánico y del miedo por el comienzo de las hostilidades.

La historia no es muy ampliamente conocida porque es una historia difícil de contar, dijo Kean.

"No es bien sabido, que muchos animales domésticos fueron muertos, porque no es una historia que sea agradable recordar, no encaja con la idea de nosotros como una nación que es amante de los animales. La gente no quiere recordar que a la primera señal de guerra salimos a matar a los gatitos", dice la historiadora.

BBC: The little-told story of the massive WWII pet cull

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