‘Japón 1941’: Enormes errores de apreciación condujeron a la guerra

por Admin el 4 Noviembre, 2013

en Sueltos

En el libro “Japan 1941: Countdown to Infamy”, la historiadora japonesa Eri Hotta analiza los errores de apreciación y malentendidos que llevaron a funcionarios del gobierno japonés a pensar que Estados Unidos podría ser fácil y rápidamente derrotado en cualquier conflicto.

¿Por qué Japón atacó Pearl Harbor el 07 de diciembre de 1941? Japón había estado tratando de conquistar China durante cuatro años. ¿Por qué se pelear con los Estados Unidos?

En "Japan 1941", la historiadora japonesa Eri Hotta se centra en los líderes: el Ministro de Relaciones Exteriores Yosuke Matsuoka, "tan hiperactivo que algunos pensaban que era adicto a la cocaína"; el "notoriamente evasivo" príncipe Fumimaro Konoe, primer ministro hasta octubre de 1941 y su sucesor, el General Hideki Tojo, de limpia trayectoria, honorable, poco imaginativo y obsesionado con no deshonrar a los muertos del ejército.

La fortaleza de Hotta es esbozar estos personajes. Escribe, "Matsuoka fue un actor de Kabuki, que exageraba cada uno de sus movimientos y estaba presto a emocionar al público, mientras Konoe era un actor de Noh, moviéndose muy poco y sin ocultar sus intenciones detrás de una máscara inexpresiva y  silenciosa…"

Matsuoka, quien había negociado la alianza con Hitler y Mussolini, conocía Estados Unidos. Era evasivo: había ganado un título en leyes en la Universidad de Oregon. Incluso se había convertido al Metodismo. Pero tenía muy mal juicio sobre su anterior país anfitrión.

Estados Unidos no estaba dormido. Para mediados de 1941 el gobierno estadounidense retóricamente era un enemigo de las potencias del eje y suministraba armas a los aliados. Cuando Japón ocupó Indochina (Vietnam), el presidente Franklin Roosevelt congeló los activos japoneses y cortó los envíos de petróleo. Estados Unidos exigió que Japón se retire de Indochina y China.

Otros escritores han cuestionado la belicosidad de la diplomacia estadounidense. Hotta se centra en las acciones orgullosas y engañosas de Japón.

Sus líderes fueron informados de las probabilidades. En agosto de 1941, en la escuela superior de guerra de Japón, a jóvenes oficiales les presentan los resultados de juegos de guerra que simularon una guerra de tres años. Su conclusión: Japón podría quedarse sin recursos y perder.

Pero la diplomacia no le daba a los líderes de Japón lo que querían. Su respuesta fue establecer un límite de tiempo en las conversaciones, con la guerra como la alternativa automática. Imaginaron una guerra corta, un rápido golpe a la mandíbula que haría que los estadounidenses fueran más tolerantes con las ambiciones imperiales de Japón en Asia.

Un número de militares japoneses de alto nivel pensó que eso no tenía sentido. El general que dirigió el ejército japonés en China advirtió la inconveniencia de una segunda guerra. El que propuso el ataque a Pearl Harbor, el almirante Isoroku Yamamoto, conocía Estados Unidos. Él estudió en Harvard. Era un admirador de Abraham Lincoln. Yamamoto pensaba que atacar a Estados Unidos era una mala idea, pero "si tuviera que ser combatido," escribe Hotta, "no podía haber nadie mejor que él para hacerlo."

La cultura de consenso del Japón hizo difícil para los realistas desafiar a los soñadores. A principios de octubre de 1941, el Primer Ministro Konoe había decidido a regañadientes que Japón tendría que ceder a las demandas estadounidenses y retirarse de China — pero guardaba sus pensamientos para sí mismo, escribe Hotta, "en la esperanza de que las cosas se arreglen de una manera menos polémica, más subrepticia…"

Fue reemplazado por Tojo. Para el general, la idea de retirarse de China era odiosa porque significaba que soldados japoneses habían muerto en vano.

Japón entró en guerra, escribe Hotta, sabiendo que las probabilidades eran pocas, pero sitiendo que "la suerte del jugador" estaba de su lado. Su relato es una advertencia a cualquier país que quiera enfrascarse en una absurda guerra.

Por Bruce Ramsey
Especial para The Seattle Times

The Seattle Times: ‘Japan 1941’: massive misjudgments led to war


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