Experimentos médicos convirtieron a presos en héroes

por Admin el 15 Enero, 2013

en Sueltos

Maurice N. Winslow pidió permiso de ausencia de su trabajo como Superintendente de la cárcel para servir en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial. Pero no fue el único hombre de Norfolk que contribuyó al esfuerzo de guerra.

La colección de documentos del señor Winslow incluye un folleto de 12 páginas titulado “They Did Their Share, 1942-1945” (Hicieron su parte, 1942-1945).  El informe, escrito por ocho reclusos del Comité de Esfuerzo de Guerra de Norfolk, da detalles olvidados de lo que hicieron los presos de la institución mientras el país estaba en guerra.

El informe señala que los reclusos trabajaban en talleres industriales que producían sombreros para la Marina, neumáticos, y otros suministros para la guerra. Donaron sangre, compraron bonos de guerra, plantaron Jardines para la Victoria. Ellos hicieron canastas y tableros de ajedrez para los soldados.

Al menos 60 reclusos se inscribieron para unirse a las fuerzas armadas o la marina mercante, y siete de ellos murieron en acción. Y aún más, se ofrecieron como  voluntarios para servir a su país y arriesgar sus vidas como conejillos de indias en experimentos médicos.

El informe de la Comisión, publicado a finales de la Segunda Guerra Mundial, se refiere a experimentos médicos secretos llevados a cabo en la prisión de Norfolk en septiembre de 1942. En ese tiempo, la Marina de Estados Unidos y los científicos de la Escuela Médica de Harvard estaban tratando desarrollar un sustituto de la sangre, que podría ser utilizado para el tratamiento de soldados heridos en el frente. Los investigadores querían probar una proteína de la sangre de ganado vacuno en seres humanos. Si el experimento resultaba exitoso, sería un gran avance para la medicina en el campo de batalla.

Los investigadores miraron hacia el sistema estatal de prisiones para encontrar a voluntarios. No prometían a los presos ninguna recompensa, aparte del reconocimiento que aportaría un "vital servicio patriótico" a su país. En Norfolk, más de 200 jóvenes dieron un paso al frente y firmaron renuncias de responsabilidad al participar. De ese grupo, 64 fueron inyectados con el suero experimental, según el informe de la Comisión.

El experimento no resultó tan bien como los científicos esperaban. El Boston Globe informó que Wilfred J. Malloy, de 29 años de edad condenado por robo a mano armada de South Boston, sufrió una reacción grave y tuvo que ser hospitalizado. Otros reclusos también enfermaron.

El experimento resultó fatal para uno de los prisioneros.

Arthur St. Germain tenía 27 años cuando murió en la cárcel en noviembre de 1942. Originario de Haverhill, había cumplido 18 meses de una condena de 5 a 7 años. Después de su muerte, fue conocido entre los internos como el "mártir de la prisión", según informes de The Globe.

En diciembre de 1942, a St Germain se le concedió el indulto póstumo. The Globe informó que Arthur T. Lyman, Comisionado del Departamento de Corrección del Estado, presentó una copia del perdón a la madre del fallecido, Beulah St. Germain.

Según el informe del Comité de Esfuerzo Guerra de Norfolk, los presos que estaban dispuestos a arriesgar sus vidas no cumplían largas condenas, el 90 por ciento de ellos eran elegibles para su liberación en los próximos dos años. Lo que es más asombroso, cuando los investigadores volvieron y les preguntaron una vez más si querían ser voluntarios, todos menos ocho estaban dispuestos a continuar con las pruebas, dice el informe.

En 1943, los reclusos de Norfolk participaron en una campaña de bonos de guerra organizada por el Gobierno Federal, en el que las instituciones penales compitieron por el derecho a darle el nombre a un nuevo bombardero.

Los reclusos de Norfolk gastaron $7.187 en bonos de guerra para ganar el concurso "Comprar un Bombardero", según el informe de la Comisión.

Habían bautizado su avión como "El espíritu de Saint Germain," en honor a su compañero fallecido y enviaron un bono de guerra de $100 a la madre de St Germain en Haverhill.

Cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, hubo un total de 14 presos que se ofrecieron como voluntarios para las pruebas del sustituto de sangre cuando estaban aún tras las rejas. El Comité de Esfuerzo de Guerra de Norfolk instó a los funcionarios a darles libertad adelantada.

En su informe, la Comisión escribió: "A medida que pase el tiempo, hay un sentimiento general de que los internos que participaron en el experimento voluntario de plasma sanguíneo serán olvidados… Instamos a que cierto reconocimiento oficial por parte de la Mancomunidad sea otorgado a todos esos hombres. Pero, a excepción de Arthur St. Germain, quien fue perdonado póstumamente, el resto nunca ha recibido ningún reconocimiento oficial de su patriotismo por parte de Massachusetts."

Boston.com: World War II medical experiments make heroes behind bars


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