El reparto de Alemania. Lecciones para Ucrania

por Admin el 15 Diciembre, 2014

en Sueltos

Las naciones occidentales han explicado su apoyo al nuevo régimen ucraniano luego del golpe de Estado en Kiev afirmando que intentan impedir que Rusia destruya a Ucrania como un estado único e integrado. Sin embargo, es cada vez más evidente que en realidad son Bonn, Bruselas, Washington y Varsovia quienes están preparando el escenario para el desmembramiento de Ucrania.

alemania-1945

No hace mucho tiempo, el vocero del Parlamento polaco, Radek Sikorski, empezó a hacer circular un dudoso cuento sobre una conversación de 2008 entre el ex primer ministro de Polonia, Donald Tusk, y Vladimir Putin, en el que Putin supuestamente proponía que Tusk diera algunas ideas para el desmembramiento de Ucrania. Después que Tusk cuidadosamente comenzó a distanciarse de este inquietante supuesto, Sikorski dio marcha atrás, afirmando que había sido malinterpretado. Pero los polacos necesitaron esta maniobra para hacerse una idea de cómo los políticos supuestamente bien informados querían que Varsovia viera a Ucrania en el futuro.

Sería útil para los patriotas ucranianos tener en cuenta que occidente tiene una amplia experiencia en desarticular un Estado adquirido después de la Segunda Guerra Mundial – un Estado que fue mucho más poderosos y bien establecido, aunque había experimentado una derrota militar. Ese Estado fue Alemania. Como actualmente Alemania actúa como comparsa de la postura de Estados Unidos sobre la cuestión ucraniana, podría ser muy instructivo echar un vistazo a las experiencias de Berlín durante ese período. Podría ser el papel de Alemania en la planificación de la partición de Ucrania quizás una venganza por la derrota de 1945, aunque en menor escala.

Cuando primero se planteó la cuestión del futuro de Alemania en la Conferencia de Teherán en noviembre y diciembre de 1943, Joseph Stalin, el jefe de la delegación soviética, habló a favor de la preservación de la integridad del estado alemán, incluso después de su derrota.

Cuando en la Conferencia de Yalta en febrero de 1945 los líderes de la URSS, Estados Unidos y el Reino Unido maquinaron el futuro de Alemania en la posguerra, reconocieron la necesidad de la «completa desmilitarización, el desarme y el desmembramiento de Alemania, lo que [los aliados] consideraron requisito para la paz futura y la seguridad». Sin embargo, incluso en la Conferencia de Potsdam (julio-agosto de 1945), el desmembramiento definitivo de Alemania no era todavía una conclusión inevitable. Los aliados acordaron un sistema de ocupación cuatripartita de Alemania, con el objetivo de lograr la desmilitarización y democratización; también se decidió que «durante el período de la ocupación de Alemania fuera considerada como una sola unidad económica». Fue planeado que durante la ocupación, los jefes de las fuerzas armadas de la URSS, USA, UK y Francia ejercerían la autoridad suprema en su propia zona de ocupación. Y en los asuntos que afectaran a Alemania como un todo, tendrían que trabajar juntos como miembros del Consejo de Control.

Centrémonos en este último punto: se estableció un Consejo de Control – un cuerpo unificado, de supervisión compuesto por las potencias aliadas – y si sus miembros trabajaban juntos, ese cuerpo podría mantener fácilmente la integridad territorial, económica y política de Alemania de la posguerra. La autoridad del Consejo de Control era esencialmente ilimitada – dentro del país ocupado el Consejo emitió leyes, órdenes, directivas y otros instrumentos jurídicos que rigieron el trabajo de las autoridades administrativas en zonas de ocupación de los aliados y regularon la vida pública.

Sin embargo, todo eso fue posible sólo si todos y cada uno de los aliados demostraban verdadera buena voluntad  y una visión compartida sobre el futuro de ese país que había sufrido una derrota militar, pero que tenía la esperanza de un futuro prometedor. El mecanismo de toma de decisiones negociado en Potsdam, que requirió el apoyo unánime de todos los cuatro representantes de las potencias ocupantes, fue pensado para ayudar a lograr eso.

Varias de las decisiones clave del Consejo de Control determinaron que la trayectoria de desarrollo de Alemania después de la guerra había finalizado a finales de 1945. Por ejemplo, se promulgaron leyes para garantizar la desnazificación y democratización de los procesos judiciales y la administración de justicia, así como abolir las viejas leyes nazis. La legislación también fue puesta en su lugar para, entre otras cosas, desmilitarizar a Alemania y castigar a aquellos individuos que habían cometido crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad y la paz. Aunque hubo enfrentamientos, estas decisiones fueron negociadas con éxito, lo que permitió un poco de fe en el futuro de ese sistema de gestión conjunta para Alemania, pero el trabajo del Consejo de Control y otros entes administrativos, legales y organismos económicos parecían estar fuera de control.

Sin embargo, ejemplos de acuerdos de sentido común  – aunque lejos del total consenso de opinión – se estaban volviendo cada vez más raros cuando surgieron las grandes preguntas de cómo establecer condiciones de vida decentes para la población alemana. Uno de los miembros del Consejo de Control de la URSS, el jefe de la administración militar soviética, Mariscal Georgy Zhukov recordó: «el personal administrativo estadounidense y británico del Consejo de Control, como si estuvieran de acuerdo, pronto se volvieron menos complaciente en todos los temas… Llegó a ser cada vez más difícil encontrar una manera de resolver los conflictos, especialmente cuando se trataba de grandes problemas. Estos incluyeron: erradicar el poder económico y militar del militarismo alemán, el desarme de las unidades militares y decididamente el desarraigo del fascismo y erradicar todo tipo de organización Nazi en las zonas de ocupación controladas por Inglaterra y los Estados Unidos».

El mariscal había puesto el dedo en la llaga: la Unión Soviética y los aliados occidentales sostuvieron posiciones diametralmente opuestas. Más que cualquier otro país, la Unión Soviética – un país que había experimentado el destructivo poder del Tercer Reich – como parte de la administración de su propia zona, de primera mano estaba tratando de alterar permanentemente el entorno local para evitar el resurgimiento del militarismo o el nazismo, al crear el ambiente adecuado, a través de la transformación democrática, para el pueblo alemán, construyendo un estado de paz, económicamente estable. Los países occidentales tuvieron objetivos totalmente diferentes. En primer lugar, esperaban que la derrota militar de Alemania podría eliminarlo como un competidor económico futuro. En segundo lugar, desde el principio Estados Unidos vio a este país como un mercado gigante maduro para la explotación por el gran capital estadounidense.

El Mariscal Zhukov observa un detalle en sus memorias: 5 millones de toneladas de acero fundido eran suficientes para satisfacer las necesidades de posguerra de Alemania, pero los aliados insistieron en duplicar esa cuota. Con cierta dificultad y tras días de negociaciones se acordaron un tope de 8 millones. «Pero para ellos la idea de esto no tiene nada que ver con las necesidades de la población alemana, sino preservar el potencial militar y económico de las regiones occidentales de Alemania,» escribe Zhukov. Esta política adquiere connotaciones particularmente cínicas cuando uno considera que a diferencia de la parte occidental del país donde la mayoría del acero fue fundido, las regiones orientales – la zona de ocupación Soviética – se encontraba en ruinas.

Los mismos objetivos – en concreto, empujando a ampliar el potencial económico y militar de las zonas de ocupación occidentales – pudo verse en los intentos de mantener instalaciones industriales fuera de los libros que no eran necesarias de conformidad con los acuerdos de Potsdam para satisfacer las necesidades paz de Alemania al nivel negociado por los aliados, y que por lo tanto debían haber sido destruidas o confiscadas como reparaciones por los antiguos aliados de la URSS. Para 1947 más de 450 plantas militares se mantuvieron fuera de los libros en las zonas británicas y estadounidenses.

Con miras a una futura confrontación con la URSS, las potencias occidentales vieron el enemigo derrotado recientemente como una fuerza política y militar que debía preservarse. Los aliados occidentales no descartaron utilizar el personal y equipos militares de varias unidades principales de la Wehrmacht para lograr sus objetivos.

El hecho histórico indiscutible sigue siendo, que fue el occidente – no la Unión Soviética – que lideró la desintegración de Alemania.

Las oficinas administrativas anglo-estadounidenses que se establecieron en septiembre de 1946 estaban actuando independientemente para administrar la economía, fuentes de alimentación y agricultura, transporte, finanzas y comunicaciones. A finales de ese año, los aliados occidentales se dedicaron primero a fusionar las zonas de ocupación estadounidense y británica en Bizone y para luego anexar la zona francesa, formando la Trizone. Se creó un Consejo Económico para esa economía unificada, como fue el Bank Deutscher Länder, que en junio de 1948 comenzó a emitir el nuevo marco alemán que circulaba entonces en las zonas occidentales. En abril de 1949 fueron abolidas las leyes del Consejo Aliado de Control que había prohibido los sectores industriales y el desmantelamiento de la producción militar.

La Crisis de Berlín de 1948, que rápidamente aumentó la confrontación entre los antiguos aliados, se convirtió en la Guerra Fría, que fue el golpe mortal para cualquier esperanza de preservar un Estado alemán unificado. En mayo de 1949, se anunció el establecimiento de la República Federal de Alemania.

Así de claro, las potencias occidentales están bien experimentadas en desmantelar la entidad de un estado para separar y crear otro a partir de los fragmentos resultantes. Esto es interesante – ¿Está Kiev verdaderamente ajeno a la posibilidad de que Occidente planea utilizar los recursos de Ucrania para construir nuevas entidades estatales o es que sólo se están haciendo de la vista gorda ante estos planes?

Por Yuriy Rubtsov (Profesor de la Universidad Militar del Ministerio de Defensa Ruso.)

Voltaire Net: How Germany Was Partitioned. Lessons for Ukraine


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