Violaciones: El lado oscuro de la liberación de Francia

por Andreas el 21 Mayo, 2013

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Los soldados que desembarcaron en Normandía el Dïa-D fueron recibidos como Libertadores, pero cuando los soldados estadounidenses regresaron a su país a finales de 1945, ya muchos ciudadanos franceses los veían de manera muy diferente.

En la ciudad y puerto de Le Havre, el alcalde 2fue bombardeado con cartas de enojados residentes quejándose de las borracheras, los accidentes de jeeps, las agresiones sexuales — "un régimen de terror", como dijo alguien, "impuesto por bandidos en uniforme."

Esa no es la "gran generación" que fue como se la llamó en los cuentos populares. Pero en el libro “What Soldiers Do: Sex and the American G.I. in World War II France,” ["Lo que hacen los soldados: Sexo y los soldados estadounidenses en Francia durante la Segunda Guerra Mundial"], la historiadora Mary Louise Roberts se basa en archivos franceses, registros militares estadounidenses, propaganda de guerra y otras fuentes para adelantar un argumento provocador: La campaña de la liberación de Francia fue "vendida" a los soldados estadounidenses no como una batalla por la libertad, sino como una aventura erótica con francesas ninfómanas, agitando un "tsunami de lujuria masculina" que una población maltratada y desconfiada, a menudo lo vio como un segundo asalto a su soberanía y dignidad.

"No podía creer lo que estaba leyendo," dijo la Sra. Roberts, profesora de historia francesa en la Universidad de Wisconsin, Madison, recordando el momento en que se encontró con las quejas de los ciudadanos en un tenebroso archivo en Le Havre. "Llevé mi camarita y empecé a fotografiar las páginas. No fui al baño durante ocho horas."

El libro "Lo que hacen los soldados", que será publicado oficialmente el mes próximo por la Imprenta de la Universidad de Chicago, llega en un momento en que la mala conducta sexual dentro de las fuerzas armadas es una prioridad en la agenda nacional, gracias a un reciente informe del Pentágono que estima que unos 26.000 miembros en servicio han sido asaltados sexualmente en 2012, un aumento de más de un tercio desde el 2010.

La Sra. Roberts, cuyos padres se conocieron en 1944, cuando su padre estaba entrenando como oficial naval, enfatiza que el heroísmo y sacrificio de los soldados estadounidenses fue muy real e inspiró genuina gratitud. Pero fuentes francesas, también argumenta ella, revelan la profunda ambivalencia por parte de los liberados.

"El debate entre funcionarios estadounidenses y franceses sobre el sexo", escribe, "reavivó la cuestión no resuelta sobre exactamente quién fue responsable."

El sexo estaba sin duda en las mentes de los Libertadores. El libro cita propaganda militar y los informes de prensa que representa a Francia como "un enorme burdel habitado por 40 millones de hedonistas", como la revista Life lo puso. (Entre los ejemplos de frases en una guía publicada en el periódico "Stars and Stripes" del Ejército de Estados Unidos aparecen: "Eres muy bonita" y "¿Están tus padres en casa?")

Sobre el terreno, sin embargo, los besos de agradecimiento capturados por fotógrafos corresponsales de guerra dieron paso a algo menos pintoresco. En los archivos nacionales en College Park, Maryland, la Sra. Roberts encontró evidencia — incluyendo una borrosa, y arrugada instantánea — que sustenta las coloridas anécdotas que circularon profusamente sobre el "Blue and Gray Corral", un burdel establecido cerca de la aldea de Saint Renan, en septiembre de 1944, protagonizadas por el mayor general Charles H. Gerhardt, comandante de la división de infantería que desembarcó en la playa de Omaha, en parte para contrarrestar la ola de acusaciones contra soldados de Estados Unidos por cometer violaciones. (El local fue clausurado en sólo cinco horas.)

En Francia, la Sra. Roberts también encontró una carta desesperada del alcalde de Le Havre, de agosto de 1945, instando a los comandantes estadounidenses a establecer burdeles fuera de la ciudad, para detener las "escenas contrarias a la decencia" que invadían las calles día y noche. Se negaron, en parte, sostiene la Sra. Roberts, porque, como un soldado indicó, aprobar la prostitución sería mal visto por "las madres y las novias estadounidenses".

Mantener ocultas ante las familias las actividades sexuales de los soldados, escribe ella, aseguró que sería expuesta públicamente en Francia: una "actitud de dos caras", dice, que se refleja en la crisis causada por los abusos sexuales de los militares.

La Sra. Roberts no es la primera entre los académicos que exponen el lado sexual de la Segunda Guerra Mundial de forma clara. La década de 1990, trajo una oleada de investigaciones sobre violaciones masivas del ejército soviético en el frente oriental, alimentada en parte por la campaña internacional sobre que las violaciones han sido reconocidas como un crimen de guerra después del conflicto en la ex Yugoslavia. Al mismo tiempo, los historiadores de ese género comenzaron a dar un vistazo a la "fraternización" realizada por los soldados estadounidenses, con especial atención a lo que pensaban las mujeres que obtendrían a cambio, en el regateo.

Los trabajos que analizaron las agresiones sexuales hechas por los soldados estadounidenses, incluso a pequeña escala, seguía siendo controversial. El libro “Taken by Force,” (Tomada a la fuerza), de J. Robert Lilly es un estudio pionero de las violaciones de mujeres civiles francesas, alemanas y británicas por soldados de Estados Unidos, basado en registros de consejos de guerra descubiertos por el Sr. Lilly, que obtuvo una fuerte oposición cuando fue publicado en Francia en 2003. Pero el autor, del libro que destacó la acusación penal, manifiestamente desproporcionada de soldados negros, luchó denodadamente para encontrar una editora estadounidense en medio de las tensiones habidas entre Estados Unidos y Europa sobre Irak.

"Las editoras estadounidenses no quieren tocar el tema ni con una estaca de tres metros de largo," dijo el Sr. Lilly, profesor de Sociología en la Universidad de Northern Kentucky. (Finalmente, Palgrave Macmillan publicó su libro en los Estados Unidos en 2007).

Hoy el lado tenebroso de la liberación no está totalmente ausente en el libro “The Guns at Last Light: The War in Western Europe, 1944-1945”, el volumen final de la trilogía más vendida de Rick Atkinson sobre la guerra, publicada este mes, incluye una breve discusión de la campaña del ejército contra las enfermedades venéreas ("¡No se olviden que los alemanes estuvieron revoloteando en Francia durante mucho tiempo, antes de que ustedes llegaran aquí!", advertía una publicación del Ejército a los soldados en diciembre de 1944), así como también menciona una referencia al trabajo del Sr. Lilly.

Los pocos estudiosos que han mirado más de cerca las violaciones por los soldados de Estados Unidos atribuyen su acusación racial sesgada al "ejército de Jim Crow" (cartas de soldados negros durante la guerra), presentando con gran felecidad las violaciones como un problema sólo entre las unidades de apoyo, no combatientes, que estaban limitadas a soldados en su mayoría negros.

"Los soldados blancos obtienen pases por su condición de combatientes dice el libro “The Bitter Road to Freedom” (2008), una historia de la liberación de Europa occidental desde la perspectiva de los civiles locales, a menudo traumatizados. "El Ejército no estaba interesado en enjuiciar a un sargento marcado con cicatrices obtenidas en combate."

La Sra. Roberts, que estudió de cerca las transcripciones de 15 consejos de guerra en el norte de Francia, sin duda percibe racismo estadounidense en ellas. “Let’s Look at Rape!”, un panfleto del Ejército de 1944 atribuido a "un capellán Negro", contiene una imagen prominente de un lazo con nudo corredizo, una sugerencia clara que el Ejército iba a "proteger la línea de color", escribe. (Entre los soldados ahorcados por violación y homicidio se encuentra Louis Till, padre de Emmett Till.)

Pero su análisis es apenas halagador para los franceses, cuyas acusaciones a menudo tembleques, que es como ella las ve, reflejaban la propia necesidad de achacar las humillaciones de la ocupación, a "otro" grupo étnico. ("No tenemos más soldados aquí, sólo unos pocos negros que aterrorizan el vecindario," señaló un civil en abril de 1945).

La Sra. Roberts dijo que el libro ha atraído mucho interés entre las editoras francesas, donde el deseo de explorar el lado más oscuro de la liberación arremete contra el persistente temor de parecer ingratos. En el país, ella insiste, el objetivo es "no empañar la historia de Normandía".

The New York Times: The dark side of liberation

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