Reclamos de los veteranos filipinos de la II GM

por Admin el 14 Noviembre, 2009

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Este sombrío sábado por la mañana un grupo de ancianos veteranos filipinos comen sus hamburguesas en un pequeño McDonald, en la Avenida Roosevelt, en Elmhurst, y hablan sobre sus familias y la lucha contra los japoneses. Tienen audífonos en los oídos y usan bastones para apoyarse mientras hablan de un pasado lejano que los une. Cuando se le pide una entrevista, Climaco Gador la declina, con golpecitos en la cabeza sugiere que su mente no es tan clara como lo era antes.

Después de una batalla de 63 años para lograr la compensación del gobierno, los soldados filipinos que lucharon por los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial se enfrentan a otra lucha: recibir sus beneficios antes de morir.

Sonny Sampayan, de 50 años de edad, veterano filipino-estadounidense y coordinador de un grupo de veteranos filipinos, dijo que hay al menos 55 supervivientes filipinos veteranos de la Segunda Guerra Mundial, en Nueva Jersey y Nueva York.
Los hombres obtuvieron una importante victoria este año cuando, por una disposición poco conocida del paquete de estímulo federal, el gobierno de los EE.UU. acordó destinar US$198 millones para pagar sus reclamos. La asignación siguió a años de negociaciones entre la Coalición Americana de Veteranos de Filipinas y el Departamento de Asuntos de Veteranos.

El gobierno estima que hay 18.000 veteranos filipinos supervivientes, a quienes se les debe pagar, de los cuales 3.000 de ellos aún se encuentran en los Estados Unidos. Sin embargo, Asuntos de Veteranos ha recibido cerca de 33.000 solicitudes, lo que puede ser la razón del retraso.

Diez de los 25 veteranos que quedan en Nueva York se reúnen cada semana en Elmhurst. Rafael De Perata, recuerda que hace 65 años dejó a su esposa y a su hija de seis meses de edad, para unirse a la lucha contra los japoneses en La Unión, al oeste de Manila, De Perata, recuerda la mañana que se quedó dormido y fue abandonado por sus compañeros de infantería. Se supo más tarde que los japoneses aniquilaron a toda la compañía. “Soy muy afortunado de estar vivo”, dijo De Perata, ahora tiene 88 años y está de luto llorando la pérdida de su esposa. Ese veterano fue uno de los 250.000 filipinos que lucharon por los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, sus servicios nunca fueron pagados.

Pero De Perata y sus compañeros veteranos, aproximadamente 3.000 en todo el país, dicen que el proceso ha sido lento. De los 25 en el área metropolitana, sólo cuatro han recibido sus cheques. Muchos de ellos no tienen cónyuges, que podrían beneficiarse con los pagos en el caso de su muerte.

La cláusula del gobierno en la ley de estímulo ha concedido US$15.000 dólares para cada ciudadano filipino residente en EEUU y US$9.000 para cada veterano que vive en las Filipinas. Muchos dicen que habrían preferido una pensión mensual que un pago global.

De Perata, quien participó activamente en los esfuerzos para obtener la indemnización, siente que el gobierno no ha reconocido sus contribuciones. “La cantidad no es proporcional a lo que hicimos, pero es lo que nos han dado”, dijo. “Nos consideramos los mendigos y los mendigos no eligen”.

Santiago Hipolito, de 81 años, es uno de los más veteranos del grupo. Hipolito sirvió para las fuerzas de EE.UU. cuando tenía 15 años, y dijo que fue el primer filipino veterano de la Segunda Guerra Mundial que se hizo ciudadano de los EE.UU.. Pero al igual que los otros le preocupa no recibir el pago.

Ambos, Hipolito y De Perata solicitaron el pago entre finales de febrero y principios de marzo, sin embargo, la única correspondencia que han recibido del Departamento de Asuntos de los Veteranos llegó en agosto, confirmando que la Oficina había recibido la solicitud y que estaba en proceso.

Durante la Segunda Guerra Mundial, al cuarto de millón de filipinos que sirvieron les prometieron recibir los mismos beneficios que los soldados estadounidenses. Sin embargo, el presidente Truman retiró estos beneficios en la Ley de Rescisión de 1946, dictada pocos meses antes de que Estados Unidos reconociera la independencia de Filipinas.

Ronald Sagudan, el enlace con los veteranos Asiáticos-Americanos Isleños del Pacífico, dijo que la oficina se esfuerza por emitir los cheques lo antes posible, pero que estaban teniendo problemas por reclamos duplicados. Según el Departamento de Asuntos de Veteranos, se han recibido 3.836 solicitudes y el 11,7 por ciento de esos reclamos de indemnización han sido concedidos.

“Cada reclamo es diferente, dependiendo de la cantidad de información que un veterano tiene, esto es lo que hace el proceso tan difícil”, dijo Sagudan. También dijo que la solicitud debía ser enviada al Centro Nacional de Registros de Personal en St. Louis Missouri. “Ellos tienen décadas de los registros por clasificar y tienen que encontrar a cada persona”, dijo. Sagudan añadió que la asociación de veteranos está trabajando con las asociaciones locales de veteranos filipinos para garantizar que todos tengan garantizados sus derechos.

Eric Nachica, un voluntario de la Coalición Americana de Veteranos filipinos en Virginia, dijo que el grupo había sido invitado para el desayuno en el Cementerio Nacional de Arlington en Día de los Veteranos de este mes. Dijo que la coalición había pedido al Secretario de Asuntos de Veteranos Eric Shinseki hacer una declaración pública reconociendo los esfuerzos hechos durante la Segunda Guerra Mundial por los Veteranos filipinos. Todavía no han recibido una respuesta. Sampayan también dijo que se aseguraría que los veteranos sean reconocidos en el desfile de este año en Nueva York.

De regreso en Elmhurst, De Perata permanece sentado con una fotografía en blanco y negro de sí mismo como un joven guerrillero y tirando hacia abajo el ala del sombrero de invierno dado por el Ejército de EE.UU dice “Con estos retrasos uno podía morir en cualquier día sin haber conseguido nada”. “Deberían pagarnos ahora.”

Queens Chronicle
“Filipino vets face new battle 63 years after WWII” por Clair MacDougall, Chronicle Contributor


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