V1 y V2 sobre Gran Bretaña

por Admin el 8 Febrero, 2007

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A mediados de junio de 1940, Hitler dio la orden de lanzar una de sus “armas maravillosas”, el “Vergeltungswaffe Einz” o Arma de la Venganza 1, una bomba voladora que desde el día 14 de junio le quitó el sueño a la gente en Gran Bretaña. No era para menos, se trataba de “un avión sin piloto”, según unos, “una bomba voladora” según otros, pero finalmente conocido como “Doodlebug” una especie de “escarabajo ruidoso” como un “Ford Modelo T” subiendo una cuesta.

Pronto la gente se dio cuenta que el artefacto volaba a la velocidad de un avión y que mientras se le escuchara el motor no había peligro, bueno lo había para otros, pero no para el que lo escuchaba. Al terminarse el combustible el “escarabajo” se iba en picada y estallaba al tocar tierra. Pero los británicos se dieron cuenta también que la bomba voladora no iba dirigida a ningún blanco en particular porque su guía de vuelo era muy rudimentaria. De hecho sólo se le apuntaba en una dirección prefijada y se le cargaba combustible para que volara durante un tiempo determinado. Al detenerse el motor, caía por inercia. Los alemanes esperando que hiciera explosión en un blanco importante y los británicos rogando que no cayera sobre su casa.

El efecto fue más psicológico que estratégico, pues era imposible apuntarlo a una fábrica, base militar, cuartel o el 10 de Downing Street, que para el efecto hubiera sido ineficaz porque Churchill y su Gabinete de Guerra estaban bien protegidos bajo tierra. La táctica defensiva era la alerta temprana, la artillería antiaérea y los cazas que prestos se lanzaban en pos de las V1 apenas sonaba la alarma.

Los británicos esperaban más armas terribles y efectivamente a comienzos de setiembre, una enorme explosión sacudió Chiswick. Esta vez, nadie escucho ni vio nada. No hubo alerta, pero la explosión fue real. Churchill ordenó decir que se trataba de la explosión de una tubería de gas, cosa que los vecinos de Chiswick sabían que no era cierto. Pasaron dos meses para que el premier anunciara los ataques de cohetes que a velocidad supersónica estaban atacando a Inglaterra. El problema era preocupante para los británicos puesto que no había forma de detener a esos cohetes que silenciosamente caían del cielo sembrando el pánico entre la población.

Luego del análisis correspondiente los británicos llegaron a la conclusión que los V2 tampoco eran precisos, aunque mucho más mortíferos que la bomba voladora y obviamente causaban mayor daño psicológico porque simplemente aparecían sin previo aviso y si acaso eran detectados imposibles de detener pues no existía avión tan veloz, ni arma antiaérea precisa como para derribarlos.

Afortunadamente para los británicos la nueva arma llegó demasiado tarde y era estratégicamente ineficiente, aunque no se puede dejar de lamentar el número de víctimas civiles que causó, a pesar que no se compara con el número de bajas y el sufrimiento que pasó la población de las grandes ciudades alemanas.

A medida que fueron capturados los lugares de lanzamiento de las V1 y V2, los Aliados no perdieron tiempo para trasladar a sus países todo el equipo encontrado. La V1 y las V2, fueron la base sobre la que se inició la guerra espacial entre Estados Unidos y la Unión Soviética, amén de la construcción de un sinnúmero de proyectiles tierra-aire usados durante la Guerra Fría por ambos países.

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