Sumisión de Japón a los Estados Unidos en la posguerra; Aboga por una independiente política exterior y de seguridad japonesas

por Admin el 15 Noviembre, 2012

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El 16 de noviembre el Primer Ministro Noda Yoshihiko disolverá la cámara baja de la Dieta (Parlamento) y programará una elección general para diciembre.

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Es muy probable que el Partido Democrático de Japón (PDJ) de Noda perderá la mayoría de escaños de la Cámara Baja en la Dieta y se formará un nuevo Gobierno con la coalición de partidos en los que el Partido Liberal Democrático (PLD) ocupa una posición dominante y el líder del PLD y ex Primer Ministro Abe Shinzo será una vez más elegido primer ministro.

Teniendo en cuenta que Japón se encuentra en la peor crisis de política exterior y de seguridad, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, por la disputa con China sobre las Islas Senkaku/Islas Diaoyu, mientras esquiva los retos a su soberanía territorial por parte de Rusia y Corea del Sur, podemos esperar que el foco de la retórica y del debate en la campaña entre los partidos contendientes será la política exterior y de defensa de Japón.

Hay algunos indicios de ello. El ex alcalde de Tokio Ishihara Shintaro del recién formado "Partido del sol" tendrá en su plataforma la promesa de destrozar y reescribir la actual Constitución de "paz" del Japón que fue redactada en apenas diez días del mes de febrero de 1947, por dos docenas de militares y civiles estadounidenses, supervisados por el teniente coronel Charles L. Kades, del Cuartel General del Comando de Ocupación bajo las órdenes del Comandante Supremo Aliado, Douglas MacArthur.

Los halcones del ex Primer MInistro Abe han abogado por la reinterpretación de la Constitución para permitir a Japón participar en las actividades de la "autodefensa colectiva".

Cambiar abruptamente el rumbo bajo Noda, y con el nombramiento de Morimoto Satoshi, de 71 años de edad, como Ministro de defensa, el DPJ -que tomó el poder en 2009 sobre una plataforma que abogaba por la reubicación de las bases militares de la Marina de Estados Unidos en Okinawa fuera la Prefectura o fuera de Japón y una «Unión de Asia oriental»— parece como un alineamiento con el PLD, otros partidos conservadores y la burocracia para la promoción de iniciativas para "fortalecer la Alianza de seguridad entre Estados Unidos y Japón".

Lo más sustantivo, de estos anuncios hechos el 9 de noviembre, es revisar las "Directrices para la cooperación de defensa de Japón y Estados Unidos" de 1978. Las directrices estipulan los papeles a desempeñar por las Fuerzas de Autodefensa de Japón y por las Fuerzas de Estados Unidos si Japón fuera amenazado con ataque o fuera atacado por un tercer país (en 1978 se presumía que la Unión Soviética).

Pero la discusión de la política exterior y especialmente la política de defensa, es particularmente difícil en Japón por las razones explicadas en un polémico libro recientemente publicado, pero a la vez un "best seller", "La Verdad de la Historia del Japón de Posguerra 1945-2012", escrito por el ex diplomático japonés y embajador en Irán e Iraq, Magosaki Ukeru.

El libro de Magosaki, además de venderse masivamente al público, ha enviado ondas de choque al Gobierno y particularmente a la Cancillería (Ministerio de Relaciones Exteriores). Al igual que el libro !Yo Acuso¡ de Zola, presenta una imagen a menudo espeluznante del oportunismo y servilismo a las demandas hegemónicas de Estados Unidos hechas a los políticos de Japón y, en particular, a los burócratas de Relaciones Exteriores, durante la mayor parte de la posguerra. Describe una brecha filosófica y psicológica que ha existido en la política de Japón entre quienes serían esencialmente ciegos seguidores y partidarios de la política estadounidense y aquellos que buscan un curso independiente y dan prioridad a los intereses de Japón.

Magosaki también es claramente de los últimos porque también se identifica con los primeros ministros Tanaka Kakue, Koichi Miyazawa y Hatoyama Yukio. Coloca al primer ministro Yoshida Shigeru, quien firmó el Tratado de paz de Estados Unidos y Japón y el primer acuerdo del estado de las fuerzas de post-ocupación, en el primer caso, junto con Nakasone Yasuhiro, Koizumi Junichiro y Noda Yoshihiko.

El punto principal de Magosaki — que es difícilmente discutible — es que siempre ha sido el objetivo de la política de Estados Unidos hacia Japón poner por delante los intereses estadounidenses y no — o al menos no principalmente — promover los intereses de Japón. Generalmente, los objetivos de la política de los Estados Unidos le han exigido a Japón hacer grandes sacrificios y tomar riesgos que claramente no están de acuerdo con los intereses japoneses. Un ejemplo entre las decenas que existen, es una concesión para desarrollar un principal campo petrolero iraní que había sido ganada por Japón cuando Magosaki fue embajador de Japón y que fue obligado por Estados Unidos a renunciar. (Luego Irán le otorgó la concesión a China.)

Que 66 años después del final de la guerra y 23 años después del final de la Guerra Fría, Japón sigue siendo anfitrión de las fuerzas de Estados Unidos con más de 35.000 militares de la fuerza aérea, armada y personal de la Infantería de Marina y quizás 5.000 familias civiles de militares; que Estados Unidos está operando decenas de bases, incluyendo las bases aérea de Yokota, Misawa, Iwakuni, Futenma y Kadena; que la séptima flota sigue basándose en Japón (en Yokosuka), parece incongruente, porque Japón ha desarrollado sus propias capacidades de autodefensa.

Magosaki añade otro punto: durante décadas, Estados Unidos ha cambiado la política de seguridad varias veces, globalmente o hacia el Asia. En muchos casos, Estados Unidos ha exigido que Japón se ajuste a las propias políticas de Estados Unidos, incluso cuando hacerlo viola la Constitución de Japón o que en su defecto contraría los intereses de Japón. China siempre se ha mostrado grande. Durante gran parte del periodo de la Guerra Fría, la política de los Estados Unidos fue anti-China y trató de bloquear el comercio japonés y, sobre todo, bloquear la política japonesa de tender puentes con Beijing.

Hoy, el principal objetivo estratégico de Estados Unidos en Asia es encontrar un modus vivendi con China. Magosaki argumenta que Japón puede tener poca esperanza de que la existencia de la "Alianza" entre Estados Unidos y Japón impedirá un acuerdo que no sacrifique el interés de Japón ante los mayores intereses de los Estados Unidos. Más bien, como en el pasado, Japón se verá como un "peón", o tal vez como una "Torre", en el juego de ajedrez con China.

Magosaki cita a un historiador en el sentido de que estudiamos historia no tanto para entender el pasado, sino para entender el presente. En el mes que viene podemos esperar que la historia de las relaciones de seguridad de Estados Unidos y Japón desde la Segunda Guerra Mundial moldeará los discursos de la campaña. Gracias en parte al libro de Magosaki, el apoyo a una política de seguridad japonesa más independiente de Estados Unidos y de la Alianza, podría surgir y crecer en los tiempos que se avecinan.

Stephen Harner para Forbes

Forbes: Japanese Diplomat Decries Japan’s Post-WWII Subservience to the U.S.; Advocates an Independent Japanese Foreign and Security Policy

Exordio: Imperio del Japón


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