Spitfire: Las ametralladoras vuelven a disparar después de 70 años enterradas en la turba

por Admin el 11 Noviembre, 2011

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Una excavación hecha en un lugar de Irlanda, donde se estrelló un Spitfire en 1941, desenterró partes notablemente conservadas de un avión, incluyendo seis ametralladoras Browning. ¿Podrían ser disparadas, después de 70 años enterradas en la turba? Ciertamente que si pudieron, escribe Dan Snow.

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"Era junio en Donegal, cuando nos encontramos en una colina barrida por el viento, rodeados por una multitud de lugareños y vigilados por una unidad del ejército irlandés, mientras filmamos una excavación arqueológica.

Este fue el lugar donde, en 1941, Roland "Bud" Wolfe, un piloto estadounidense, pagado por un rico empresario canadiense, volaba en un Spitfire británico de la Royal Air Force que habría experimentado una falla de motor durante el vuelo sobre la neutral República de Irlanda.

Después efectuar una salida al Atlántico, Wolfe estaba en camino de regreso a su base en Irlanda del Norte cuando se vio obligado a saltar. Se lanzó en paracaídas, llegó a salvo a tierra y su avión se estrelló contra una ladera pantanosa."

Setenta años después, el experto en aviación Johnny McNee fue capaz de identificar el lugar del accidente. La posterior excavación fue acompañada por una intensa expectativa.

"No tuvimos que esperar mucho tiempo para obtener resultados. De repente, el aire fresco de Donegal estaba contaminado con el olor de combustible de aviación.

Minutos después la pala de la retro excavadora golpeó un objeto metálico. Saltamos al pozo para continuar a mano. Una a una las ametralladoras Browning del Spitfire fueron desenterradas.

Teníamos la esperanza de encontrar una en buenas condiciones – pero obtuvimos las seis, en muy buena forma, con las cintas de municiones conteniendo cientos de relucientes balas calibre 0.303. Los soldados irlandeses tomaron posesión de las armas y las llevaron a un arsenal de armas pesadas con valor histórico.

Luego apareció el fuselaje, retorcido, pero en grandes piezas, de más de un metro de diámetro, pintadas con los colores del tiempo de guerra, con las marcas de identificación del avión y el icónico distintivo con los colores de la RAF.

A pesar de estrellarse a más de 300 mph los artefactos están increíblemente bien conservados. La rueda en la cola del Spitfire surgió completamente inflada, el manual de servicio, un botiquín de primeros auxilios con vendas, el panel de instrumentos, el arnés que Wolfe había arrancado cuando se lanzó fuera de la cabina y el casco de cuero que llevó Wolfe.

Tal vez a 20 metros de profundidad se encontró el magnífico motor Rolls Royce "Merlin", que la excavadora elevó acompañada por los gritos de júbilo de la multitud.

Gracias a la blanda turba, la inaccesibilidad del lugar del accidente y el cráter llenando rápidamente con agua, un gran número de partes sobrevivieron al accidente que las autoridades fueron incapaces de aclarar en su tiempo.

Pero el Spitfire Wolfe tenía más sorpresas para nosotros.

Gracias a una "idea loca" del teniente coronel Dave Sexton, oficial de armamento en el ejército de Irlanda, se decidió hacer un intento de disparar una de las ametralladoras Browning, después de haber estado 70 años en el pantano.

Su equipo limpió cuidadosamente las piezas y enderezó las dobladas por el impacto. Finalmente, el martes pudimos estar en un campo de tiro del Ejército Británico, al norte de Athlone, para el gran día.

Las ametralladoras parecían tan buenas como si fueran nuevas. Las condiciones del suelo eran perfectas para su conservación. Por debajo de la turba se había producido una capa de arcilla. La arcilla es anaeróbica, forma un sello hermético alrededor de todas las partes, por lo que no hay oxígeno, lo que limita la corrosión.

Si hubieran sido en los suelos arenosos, que permiten la entrada de agua y aire, el metal habría sido fuertemente corroído.

Los especialistas irlandeses eligieron el mejor cuerpo preservado y agregaron las mejores partes de las seis ametralladoras, para ensamblar una que pudiera ser disparada. Tomaron la decisión de utilizar balas modernas, para reducir el riesgo de atascos.

Usando un casco, protección para los oídos y chalecos antibalas, me puse en cuclillas en una zanja a un metro de distancia de la Browning, que operaría de forma remota.

Cada parte de la ametralladora, hasta el último alfiler, había estado en una turbera durante 70 años.

Este Spitfire había prestado servicio durante los días más oscuros de Gran Bretaña y tiene acreditado  el derribo de un bombardero alemán en la costa de Norfolk a principios de 1941. Los irlandeses habían encontrado grandes cantidades de carbón en el interior del arma, lo que evidencia un uso intensivo.

Accioné la manija del mecanismo de disparo a distancia. La Browning rugió y el cinturón de municiones desapareció, los casquillos percutados fueron escupidos y los fogonazos se destacaron fuertemente contra un cielo gris. Fue regocijante.

Ese fue el ruido que llenaba el aire durante la Batalla de Gran Bretaña.

El arma disparó sin problemas. No puede haber mayor prueba de la capacidad de los armeros e ingenieros de las fábricas del Reino Unido en la década de 1940 que, a pesar de producir armas de fuego a un ritmo de miles por mes, las hicieron con tan alta calidad que podrían sobrevivir a un accidente de avión y estar 70 años bajo tierra, para todavía ser disparadas como el día en que fueron hechas.

Durante el curso de la guerra, una empresa, Birmingham Small Arms (BSA), produjo cerca de 500.000 armas de fuego Browning. Todo esto fue a pesar de ser el blanco de la Luftwaffe. En noviembre de 1940, 53 trabajadores fueron muertos y 89 quedaron heridos.

El disparo era una prueba más de que el Spitfire, con su forma de ala elíptica, el motor y las ametralladoras, fueron uno de los mayores logros en la historia de la industria británica.

Las ametralladoras reconstruidas serán puestas en lugar seguro junto al resto de las aeronaves en exhibición permanente en Derry, donde Wolfe se basó, una ciudad en el borde de Europa, que desempeñó un papel fundamental durante la guerra."

Dan Snow para la BBC News: Spitfire redux: The WWII guns firing after 70 years buried in peat (video)


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Andreas Noviembre 20, 2011 a las 08:14

Seria interesante conocer el procedimiento de limpieza, desensamblaje y reensamblaje del arma. Debe ser un proceso meticuloso, pero me intriga saber como se pudo mantener el anima en buen estado, puesto que cualquier imperfeccion puede dañar el cañon e incluso causar un accidente al momento de disparar.

Julio Pareja Noviembre 20, 2011 a las 12:30

En la turba no hay oxigeno por tanto no hay oxidacion. Al no haber oxigeno tampoco hay bacterias por eso cuerpos se han conservado por miles de años en los pantanos de ese tipo.

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