Reportero recibe disculpas por haber sido despedido al dar primicia de rendición de Alemania

por Admin el 4 Mayo, 2012

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En los momentos finales de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Edward Kennedy, corresponsal de Associated Press, le dio a su agencia de noticias tal vez la mayor primicia de su historia. Informó, un día antes de hacerse pública la noticia, que los alemanes se habían rendido sin condiciones en una antigua escuela en Reims, Francia.

Por ello, Edward Kennedy fue reprendido públicamente por la AP, y luego sin mayor trámite lo despidieron.

El problema: Kennedy desafió a los censores militares al publicar la historia. El primer ministro británico Winston Churchill y el presidente Harry Truman habían acordado retrasar las noticias de la capitulación por un día, con el fin de permitirle a Stalin organizar una segunda ceremonia de rendición en Berlín. Kennedy también fue acusado de romper un juramento que él y otros 16 periodistas habían hecho para mantener la rendición en secreto durante un tiempo, como condición para que se les permitiera publicarlas de primera mano.

Sesenta y siete años más tarde, el máximo ejecutivo de la AP se disculpa por la manera en que la empresa trató a Kennedy.

"Fue un día terrible para la AP. Todo fue manejado en la peor forma posible", dijo el presidente y CEO, Tom Curley.

Kennedy, dijo, "lo hizo todo bien." Curley rechazó la idea de que la AP tenía el deber de obedecer la orden de retener la noticia dado que estaba claro que la orden fue dada por razones políticas y no para proteger a las tropas.

"Una vez que la guerra termina, no se puede ocultar una información como esa. El mundo necesita conocerla", dijo en una entrevista.

Curley, quien se jubila este año, también ha co-escrito una introducción al recién publicado libro de memorias de Kennedy, "Ed Kennedy’s War: V-E Day, Censorship & The Associated Press." (La guerra de Ed Kennedy. Día de la Victoria, la censura y la AP)

Kennedy, quien murió en un accidente de tráfico en 1963, buscó durante mucho tiempo una reivindicación pública de su antiguo empleador. Su hija, Julia Kennedy Cochran, de Bend, Oregon, dijo que estaba "muy contenta" por la disculpa.

"Creo que hubiera significado mucho para él", dijo.

La rendición alemana ocurrió el 7 de mayo de 1945 a las 2:41 am.

Kennedy fue uno de los 17 periodistas designados para presenciar la ceremonia. Él y los demás fueron reunidos a toda prisa por los comandantes militares, y luego obligados, por un general de EE.UU., a guardar el secreto mientras el grupo volaba sobre Francia. Como condición para que se les permita ver la rendición en persona, a los corresponsales se les prohibió informar sobre lo que habían visto hasta que fueran autorizados por el Cuartel General Aliado.

Inicialmente, a los periodistas se le dijo que la noticia debía ser mantenida en secreto sólo durante unas pocas horas. Pero después de la rendición, el tiempo del secreto se extendió otras 36 horas – hasta las 15:00 del día siguiente.

Kennedy quedó estupefacto.

"Lo absurdo de ocultar una noticia de tal magnitud era inconcebible", escribió más tarde.

Sin embargo, en un principio se quedó tranquilo. Luego, a las 2:03 pm, la rendición fue anunciada por las autoridades de Alemania, a través de una emisión de radio en Flensburg, una ciudad ya en manos de los Aliados. Eso significaba, Kennedy creyó, que la transmisión había sido autorizada por los censores militares, los mismos que amordazaron a la prensa.

Furioso, Kennedy fue a ver al jefe de la censura estadounidense y le dijo que no había manera de que pudiera continuar ocultando la noticia. La promesa estaba rota. El ejército había faltado a su parte del acuerdo, al permitir a los alemanes anunciar la rendición. Y además no había secretos militares en juego.

El censor le indicó que se retirara. Kennedy pensó el asunto durante 15 minutos, y luego actuó.

Usó un teléfono militar, no sometido al control de la censura, para enviar su nota de prensa a la oficina de AP en Londres. En particular, no informar a sus propios editores sobre el embargo de la noticia, ni de su decisión de esquivar la censura. La AP puso la historia en el cable en cuestión de minutos.

Para algunos de los competidores de Kennedy, la primicia era una traición en la escala de Pearl Harbor. Llenos de rabia, los censores militares continuaron negándose a permitir que ninguna organización de noticias transmitiera sus propias historias, es decir, la AP continuaría teniendo la exclusiva por un día.

"Estoy asado, harto, quemado y desplazado", escribió Drew Middleton, un corresponsal del New York Times. Llamó a la supresión de la noticia, "el más colosal ‘bodrio’ en la historia de la guerra." Su periódico lo siguió con un editorial apaleando a la AP por hacer gala de un histórico "golpe a la prensa."

"Si fue un ‘golpe’", escribió el periódico, "un solo golpe debido a que los dieciséis colegas de Kennedy optaron por respaldar sus compromisos."

La retribución no se hizo esperar. Los militares suspendieron brevemente la facultad de la AP de enviar alguna noticia del teatro europeo. Cuando esa prohibición fue levantada, más de 50 corresponsales de guerra compañeros de Kennedy firmaron una carta de protesta pidiendo que sea restablecida. Los militares expulsaron a Kennedy de Francia.

La retaliación también llegó de parte de Robert McLean, presidente de la AP en ese entonces.

"The Associated Press lamenta profundamente la distribución hecha el lunes del informe de la rendición incondicional en Europa, porque la investigación pone de manifiesto que fue distribuida con anterioridad a la autorización dada por el Cuartel General Supremo Aliado", dijo en una declaración pública el 10 de mayo.

El director general de AP, Kent Cooper, dijo que Kennedy debería haber consultado con los editores acerca de la decisión de publicar. Más tarde, dirigió una carta al periodista diciendo que había violado un "principio cardinal" del periodismo, romper la promesa de mantener confidencial la noticia.

"Ningún empleado de la agencia Associated Press tiene el derecho de hacer caso omiso de lo que decide la fuente, como prueba de confianza, cuando sabe que aquellos que la imponen tienen la intención de mantenerla en vigencia", dijo.

Otros periodistas defendieron a Kennedy. En un ensayo en el The New Yorker, publicado el 19 Mayo de 1945, bajo el subtítulo "La Rendición de AP," AJ Liebling absolvió a Kennedy de la acusación de romper el "compromiso" que supuestamente había hecho a bordo de la aeronave que volaba a Reims.

"El que una promesa arrancada como ésta, en un avión a varios miles de metros de altura, tenga alguna fuerza moral, es una pregunta para los teólogos," escribió Liebling. "Supongo que Kennedy se habría negado a prometer nada, perdiéndose un hecho que ningún periodista en el mundo querría perderse, es más, no puedo imaginar un corresponsal que lo haga."

Wes Gallagher, el reportero de la AP que reemplazó a Kennedy en Europa y se convirtió en el director general después de Cooper, apoyó a su colega, opinando que había hecho lo correcto.

De acuerdo con el libro de sus memorias, Gallagher le dijo el sucesor de Truman, el presidente Dwight D. Eisenhower: "Si yo hubiera sido Kennedy, habría hecho lo mismo – salvo que lo habría llamado a usted primero."

Después de ser despedido de la AP, Kennedy aceptó un puesto como editor en jefe de la "Santa Barbara News-Press" en California, y luego se convirtió en editor del Herald de la Península de Monterey. Murió a los 58 años tras ser atropellado por un automóvil.

Kennedy escribió sus memorias de la guerra antes de su muerte. Su familia se aferró al manuscrito durante décadas antes de que su hija, Cochran, comenzó a buscar un editor para publicarlas.

Dijo que a pesar de que sólo tenía 16 años cuando su padre murió, ella tuvo la impresión de que él aún sentía un gran regocijo por su carrera, a pesar del ingrato episodio.

Algunas personas dijeron después de la guerra: "Oh!, Ed Kennedy es un hombre quebrado. Está por ahí como editor de un pequeño periódico en California. "Creo que la gente tenía la idea de que él estaba sintiendo lástima de sí mismo. Pero no era así. No era el tipo de persona que se sentaba por ahí sintiendo lástima de sí mismo."

Curley dijo que la hija de Kennedy se acercó a él, casi al mismo tiempo en que se había interesado en el asunto, mientras ayudaba con el trabajo sobre el libro "Breaking News:. ¿Cómo la AP cubrió la guerra, la paz, y todo lo demás" La publicación de las memorias de Kennedy hizo posible que surgieran las disculpas de la AP, dijo Curley.

Llamó al despido de Kennedy "una gran, gran tragedia" y lo enalteció, y también a los editores que publicaron la historia de la rendición, manteniendo los más altos principios del periodismo.

"Ellos hicieron lo correcto" dijo Curley.  "Ellos se pusieron de pie ante el poder."

The Telegraph: Reporter receives apology after being fired for World War Two scoop.

Exordio: Firma del Acta de Rendición en Berlín
Exordio: Actas de Rendición de Alemania (7-5-1945)


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