Proyecto X-Ray

por Admin el 20 Julio, 2006

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¿Que pensaría el Presidente George W. Bush si su esposa le dijera que un amigo muy respetable quiere presentarle un proyecto  que consiste en bombardear con bombas incendiarias las ciudades de Irak o Irán o de cualquier país petrolero, Venezuela tal vez, pero no usando bombarderos Stealth, sino murciélagos?  Sí, murciélagos, esos pequeños quirópteros, mamíferos alados, que para muchas personas les resultan desagradables en extremo porque los confunden con los vampiros chupasangre de las películas, cuando la mayoría se alimentan de insectos y de fruta.  ¿Aceptarían los altos jefes militares del Pentágono considerar ese proyecto?  Y que tal si lo aceptan; ¿firmaría Bush la autorización para invertir varios millones de dólares en un proyecto de esa naturaleza?

En pleno Siglo 21 suena como una idea disparatada, pero en 1941, Eleanor Roosevelt le pidió a su marido, el Presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt que atendiera a un amigo que quería presentarle un proyecto.  Roosevelt no podía negarse puesto que una pequeñez como esa no era nada para hacer feliz a su esposa, después de todo el respetable Presidente tenía su “entretenimiento” personal y por tanto era una manera de compensarla con un pequeño acto de cortesía.

Pero Roosevelt quedó encantado con el proyecto que le presentó el Dr. Adams, un médico cirujano dentista, muy respetable y conocido en las altas esferas del gobierno, pues además de dentista era Presidente de una compañía de aviación que cooperaba con el gobierno llevando a la Primera Dama en cortos viajes dentro del país.  Pero además, Adams era un inventor innato que desarrolló un método para recoger y entregar valijas de correo sin que su avión aterrizara.  En las propias palabras del Presidente, el Dr. Adams “no era un tonto” y por eso firmó la orden de proceder con las investigaciones y sacar adelante el Proyecto X-Ray.

Aunque parezca una novela fantástica que en Exordio podría ser publicado en la sección “Entre la Verdad y la Ficción”, el proyecto del Dr. Adams fue real y le costó al gobierno de Estados Unidos dos millones de dólares.  Para las pruebas, se usaron miles de murciélagos que eran equipados con bombas incendiarias y se transportaban y lanzaban en paracaídas desde aviones a 1500 metros de altura.   Por ser un proyecto real y complejo con el que esperaban incendiar las ciudades de Japón y acortar la guerra, el artículo sobre el Proyecto X-Ray ya está publicado en la sección de Armamento.


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