Ocupación soviética de Europa Oriental

por Admin el 25 Enero, 2006

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La ofensiva soviética en dirección hacia los países de Europa Oriental se convirtió en una carrera buscando, no sólo la victoria militar, sino la conquista política de todos los países limítrofes con la Unión Soviética y de ser posible más allá.  Los planes de Stalin eran claros para los principales líderes políticos y militares occidentales, excepto para Roosevelt que todavía confiaba en, quien según él, era su amigo: Stalin.

 


Tropas soviéticas en Budapest.

 

A medida que el Ejército Rojo cruzaba la frontera de cada país, los propagandistas políticos y los comisarios soviéticos organizaban la bienvenida de las fuerzas liberadoras comunistas.  En algunos casos, los partidos comunistas locales cooperaban de buen grado, no sólo en las celebraciones, sino participando directamente en la conformación de los nuevos gobiernos pro comunistas, que en todo caso debían tener la aprobación del Kremlin.

Uno a uno, Polonia, Checoslovaquia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Yugoslavia y Austria fueron cayendo en poder de los rusos estableciendo inmediatamente gobiernos sumisos a la voluntad de Moscú.  Entre todos esos países marcó la diferencia la Yugoslavia de Tito quien con su ejército de partisanos pudo mantener a raya las pretensiones de Stalin, quien a regañadientes ordeno al Ejercito Rojo a abandonar el país, una vez que fueron desalojadas las tropas alemanas de Belgrado.

Cuando el Ejército soviético ocupó Berlín y Alemania se rindió, la persecución y la venganza en toda la Europa Oriental estaba lejos de terminar.  Millones de personas perdieron la vida, millones fueron desplazados y muchos otros millones más desaparecieron sin dejar rastro.

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