Lviv: museo recuerda masacres Soviéticas

por Admin el 1 Junio, 2010

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Natalia A. Feduschak LVIV, Ukraine – Hacia finales de junio de 1941, cuando el ejército alemán inició su ofensiva en Lviv y los soviéticos estaban en franca retirada, Iván Kindrat y otros tres estudiantes de medicina corrían hacia la prisión de la ciudad conocida como Número Uno.

Un conocido que vivía al otro lado de la calle de la cárcel les dijo que en la noche del 28 de junio de 1941, había escuchado disparos y gritos espeluznantes que provenían de allí.

Lo que Kindrat vio en la prisión, que era administrada por la NKVD, la policía secreta soviética, le horrorizó.

celda

Celda típica donde se encerraban hasta 15 presos.

"Desde el patio, las puertas conducían a un gran espacio, lleno de cadáveres de arriba a abajo", escribió más tarde. "Los de abajo aún estaban calientes. Las víctimas tenían entre 15 y 60 años, pero la mayoría eran de 20 a 35 años de edad. Estaban tirados en varias poses, con los ojos desorbitados y sus caras parecían máscaras de terror. Entre ellos se encontraban muchas mujeres. En la pared izquierda, tres hombres habían sido crucificados, sus caras apenas estaban cubiertas por la ropa tirada de sus hombros, tenían los órganos masculinos cercenados. Debajo de ellos, medio sentadas e inclinadas – dos monjas tenían los órganos sexuales en la boca. Las víctimas del sadismo de la NKVD fueron asesinados con un tiro en la boca o la parte posterior de la cabeza. Pero la mayoría fueron apuñalados en el estómago con una bayoneta. Algunos estaban desnudos o casi desnudos, otros con ropa formal de calle. Un hombre estaba amarrado, probablemente recién detenido".

En menos de una semana, las fotografías que tomó Kindrat en la prisión, fueron publicadas en el Krakivsky Visti, un periódico en idioma ucraniano con sede en Cracovia, Polonia. Algunas fotos nunca aparecieron en la prensa. Fueron censuradas por las autoridades porque "no querían arriesgarse, mostrando esos salvajes crímenes", escribió Kindrat.

Mientras el 9 de mayo pasado, en Ucrania, Rusia y Bielorrusia se conmemoraba detalladamente el 65º aniversario de la victoria de la Unión Soviética sobre Alemania, el Museo de Lviv de la cárcel en Lonckoho se presenta como un duro recordatorio de la otra parte de la historia – el terror desatado por las autoridades soviéticas contra su propia gente, tanto durante, como después de la Segunda Guerra Mundial.

Los documentos del archivo soviético descubierto más tarde revelaron que de 3.638 detenidos en la prisión, 1.366 fueron ejecutados entre el 22 y el 28 de junio de 1941, aunque el museo anota que el número está más cercano a las 1.700 personas. De la población carcelaria asesinada en Lviv, en los días finales de la primera ocupación soviética de la ciudad, que duró desde 1939 hasta 1941, el 42 por ciento provino de la cárcel Número Uno.

"El museo está destinado a preservar la memoria nacional", dijo Iryna Yezerska, un joven investigador que se centra en la historia de la prisión. "Es un recordatorio para que crímenes como estos vuelvan a ocurrir."

Situado cerca al famoso Instituto Politécnico de Lviv, en las inmediaciones del centro de la ciudad, el museo de la prisión de Lonckoho se inauguró el 29 de junio de 2009, tras casi cuatro años de iniciativas de los ciudadanos locales, exigiendo que las autoridades de Ucrania honren la memoria de los que fueron asesinados y detenidos allí durante el año del régimen soviético. Fue designado museo nacional el 13 de octubre de 2009.
Uno de los principios rectores del museo es mostrar a los visitantes las condiciones en que vivían los detenidos e indicar los lugares donde se llevaron a cabo las ejecuciones en masa, dijo Ruslan Zabiliy, director del museo.

"Queríamos preservar lo que estaba aquí", dijo Zabiliy.

Parte de la exposición del museo muestra el número de personas de las ciudades y pueblos de los alrededores, detenidas en la prisión, durante la primera ocupación soviética.

A tal fin, el museo es un objeto congelado en el tiempo. Con la pintura descascarada y el óxido en las paredes, el edificio se parece a como era cuando la policía secreta abandonó el edificio en los primeros años de la independencia de Ucrania.

En sus largos pasillos hay celdas que una vez estuvieron destinadas a los condenados a muerte: Las ventanas están tapiadas de manera que la luz del sol no se filtra para evitar dar indicios sobre la hora del día.  El personal del museo ha recreado las habitaciones donde los detenidos fueron interrogados y en una celda está pintado un cuadrado blanco en el suelo que muestra cuánto espacio se asignó a cada prisionero – medio metro cuadrado. Aunque las celdas se supone que tenían capacidad para seis personas, a menudo congregaban 10 a 15 personas durante días y meses y meses. La sala donde se tomaban las fotografías de los reclusos permanece intacta.

Las habitaciones también rememoran los días sangrientos de junio de 1941, cuando la policía secreta soviética comenzó a masacrar a los ucranianos. Pegados en las paredes de una habitación están los recortes, de Ukrainskiy Schodenniy visti (el Diario Ucraniano), que publicaba anuncios de las personas que buscaban a sus familiares detenidos por la NKVD. Otro muro muestra el número de personas de los pueblos cercanos que murieron en la prisión.

Películas en blanco y negro de los cuerpos profanados que yacen en el patio de la prisión con los familiares inclinados llorando y buscando a sus seres queridos, se repite angustiosamente una y otra vez en otra habitación. Al llegar a la prisión, los alemanes filmaron inmediatamente los resultados de la masacre soviética y utilizaron la película con fines de propaganda. La película se proyectó internacionalmente. Pronto, los corresponsales extranjeros de países entonces neutrales, así como la Cruz Roja Internacional, llegaron a Lviv para documentar esos horrores.

No pasó mucho tiempo, sin embargo, antes que los alemanes iniciaran sus propias ejecuciones en la prisión.

En primer lugar estaban en su lista los miembros de la facción más radical, la Organización de Nacionalistas Ucranianos, a menudo denominado Banderites. Fundada en 1929, ONU se esforzó por crear un estado ucraniano independiente y unificado, con frecuencia utilizando la lucha armada para lograr sus objetivos. Los juicios de Nuremberg dieron a conocer un documento secreto del 25 de noviembre 1941, que se encuentra en exhibición en el museo, donde el liderazgo de Alemania pidió a su policía secreta que "inmediatamente después de la detención y el interrogatorio, los banderites fueran secretamente ajusticiados como ladrones".

En una sección de la prisión. Los detenidos eran interrogados y se les tomaba fotos en las cámaras de la izquierda. Al final del pasillo hay un memorial de cristal que muestra los nombres de las personas que perecieron en el prisión.  Hasta ahora han sido identificadas 800 víctimas.

Después que la Unión Soviética consolidó su poder sobre el oeste de Ucrania en 1944, la prisión continuó siendo el centro de detención primario de Lviv para los nacionalistas ucranianos que fueron apresados e interrogados, antes de ser enviados a campos de trabajo siberianos, si no eran antes ejecutados en el sitio. En los años sesenta y setenta, la cárcel albergó a  algunos de los principales disidentes de Ucrania, incluido el difunto Chornovil Vycheslav, y objetores de conciencia.

Sin embargo, a pesar de su larga y sobre todo trágica historia, el museo de la prisión se enfrenta hoy a un futuro incierto.

El museo tenía que formar parte del Instituto Ucraniano de Memoria Nacional, hasta que el nuevo gobierno de Ucrania comenzó a enviar señales de que el instituto puede ser liquidado.

Aunque una de las ventajas de ser un museo nacional es que se financia con cargo al presupuesto nacional, este año, el gobierno del primer ministro Mykola Azarov no ha asignado ningún dinero para el museo, incluidos los sueldos de los empleados, dijo Zabiliy. Algunos dicen que en Lviv, debido a su importancia, las autoridades de Kiev tienen miedo a cerrar el museo, pero esperan que deje de funcionar por falta de dinero.

Zabiliy dijo que está seguro de que el museo va a sobrevivir, aunque como resultado del recorte del presupuesto, muchos de los planes de expansión están ahora en suspenso. El personal tenía la esperanza de crear un museo con las últimas tecnologías de medios para darle al visitante una mejor idea de la compleja historia que condujo a las atrocidades que tuvieron lugar allí, así como crear las condiciones para que los académicos realizaran sus investigaciones.

En la actualidad, el museo está funcionando a través de donaciones de filántropos locales que creen en su importancia, dijo Zabiliy.  "Las personas no son apáticas", dijo.

Natalia A. Feduschak es corresponsal occidental ucraniana del Kiev Post. Ella puede ser contactada en nfeduschak@hotmail.com

Kiev Post: Lviv museum recounts Soviet massacres


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