Los tanques más letales de la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 9 Septiembre, 2015

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Se puede argumentar que el tanque más bueno es el que destruye al enemigo. O, dependiendo del punto de vista, el que no te puede disparar.

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Pero por otro lado, elegir al tanque superior es siempre una pesadilla de análisis técnico e histórico. Hay gran número de variables y muchos expertos y aficionados a la historia refutan a muerte esas variables. Inmerso en esas escaramuzas se encuentra el libro "Armored Champions: The Top Tanks of World War II", escrito por Steven Zaloga, un analista de defensa y  bien considerado escritor sobre los blindados de la Segunda Guerra Mundial.

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Así que vamos a acortar el camino. ¿Cuál es el mejor tanque de la Segunda Guerra Mundial?

Lo sentimos, aficionados a los blindados, pero no hay uno sólo! Zaloga sabiamente evita el intelectual campo minado de elegir El Mejor Tanque de la Gran Generación. Él dice: "Un tanque protegido con blindaje de 45 milímetros era invulnerable en 1941, pero estuvo condenado a un violento final en 1945".  Añade, "Un tanque armado con un cañón de 76 milímetros era una amenaza inminente en 1941, pero en 1945 era apenas una pistolita en un duelo de tanque contra tanque".

Contrariamente, el libro "Armored Champions" evita la elección, aumentando las opciones. En vez de un mejor tanque de la Segunda Guerra Mundial, dice que hay un mejor tanque para cada año de guerra. Pero, lo más importante es cómo el autor aborda la enojosa cuestión de por qué los aparentemente "mejores tanques" frecuentemente aparecen en el lado de los perdedores. Por ejemplo, el marcadamente inferior blindaje alemán diezmó la flota de tanques soviéticos en 1941, mientras que los actualizados Super Shermans israelíes –excedentes de guerra de la Segunda Guerra Mundial– destruyeron a los modernos tanques rusos en 1973.

Zaloga aborda ese dilema escogiendo dos campeones por año. Al primero lo llama "Tanque Elegido", otorgado al vehículo que ocupa el más alto rango según los criterios tradicionales de potencia de fuego, blindaje y movilidad. Pero al segundo lo llama "Elección del Comandante", que se basa en la utilidad total de un tanque a la luz de factores como confiabilidad y cantidad producida. Así, el  legendario Tiger alemán cuenta con más potencia de fuego y blindaje que el humilde cañón de asalto Sturmgeschütz III (el StuG III, era un tanque sin torreta con el cañón metido en la carrocería), "el ejército alemán pudo comprar 10 cañones de asalto StuG III ó tres tanques Tiger," dice Zaloga.  "Teniendo en cuenta la fiabilidad, en cualquier momento la Wehrmacht pudo tener siete StuG IIIs o un tanque Tiger operativos."

Esta opción de análisis produce algunos resultados sorprendentes. El blindaje francés no se ganaba el respeto de nadie, pero en 1940, el Somua S-35 se gana la elección como Tanque Elegido por su equilibrio entre blindaje, potencia de fuego y movilidad. Sin embargo, el problema con el S-35 y muchos otros de los primeros tanques aliados era su torreta de dos hombres, donde el comandante del tanque también era el responsable de disparar el arma. Esto significó que el comandante del tanque no podía mantener toda su atención en el campo de batalla, lo que a su vez significó una falta de conciencia situacional y una incapacidad para responder rápidamente a las cambiantes condiciones en el campo de batalla.

En cambio, el alemán Mark IV, con su cañón principal de baja velocidad, puede haber sido inferior en el papel. Pero tenía una torreta con tres hombres, con un artillero designado y un cargador, dejando al comandante libre para dirigir el tanque. Así, el Mark IV gana la Elección del Comandante, porque era superior como herramienta para ganar batallas.

Algunas opciones de Zaloga son menos sorprendentes. El único tanque en el libro "Armored Champions" que recibe el premio como la Elección del Comandante en 1941 es el T-34. A pesar de su torreta de dos hombres, su superior potencia de fuego, blindaje y movilidad dio una sacudida eléctrica al hasta entonces invencible Panzer alemán, al tiempo que la infantería alemana veía aterrorizada cómo sus armas antitanques rebotaban en el grueso blindaje de los T-34. Algunos podrían objetar que  de todos modos los alemanes diezmaban a los tanques soviéticos en 1941, pero eso fue más el resultado de tripulantes de tanques mal entrenados, falta de mantenimiento e ineptas tácticas soviéticas . El T-34 no fue campeón por ganar batallas en 1941, sino porque evitó que los soviéticos lo hicieran peor de lo que lo hicieron.

Es en 1943 que el contraste entre la capacidad técnica y la utilidad en el campo de batalla llega a ser más llamativo. No en vano, ese año el Tiger I es el Tanque Elegido debido a su grueso blindaje y poderosa arma, que creó "El temor al Tiger" entre las tropas aliadas. Pero los Tigers eran caros, pocos en número (sólo 1.347 fueron construidos, en comparación con los 84.000 T-34s) y eran difíciles de mantener. Las divisiones de infantería alemana agotadas y desesperadas en el Frente Oriental necesitaban la ayuda de los Panzers para evitar las masivas oleadas de T-34s, y unos cuantos batallones de Tigers con exceso de trabajo no los iban a salvar. Fue el pequeño cañón de asalto StuG III, apenas un poco más alto que un hombre, que salvó el día. Era barato, tenía potencia de fuego y un blindaje decente y reforzó a la apremiada infantería alemana contra las implacables ofensivas soviéticas. Por lo tanto, el cañón de asalto StuG III le ganó al Tiger en la Elección del Comandante.

En 1944, el Panther alemán, cuyo balance entre potencia de fuego, protección y movilidad influenció a los diseños occidentales de la posguerra, gana por sus cualidades técnicas, mientras que el soviético T-34/85 fue más útil debido a sus sólidas capacidades junto con el gran número de unidades fábricadas. Si los tanques estadounidenses y británicos están extrañamente ausentes en su lista, es debido a la mediocridad de modelos como el Sherman y el Cromwell. Aunque el británico Matilda reinó brevemente en el norte de África en 1940-41, y el Sherman era realmente bueno cuando debutó en 1942, no fue sino hasta que la guerra estuvo casi terminada que los tanques aliados occidentales se ganaron aplausos. En 1945, el estadounidense Pershing M 26 bordeando casi lo imponente, tenía sobrepeso y eran poco fiables, el  rey alemán Tiger es el Tanque Elegido, mientras que el Sherman M4A3E8 gana la Elección del Comandante por su confiabilidad, cantidad producida y munición de alta velocidad perforante de blindaje.

Mucho del material del libro será familiar para los que saben algo sobre diseño de tanques y blindados de la guerra. Pero Zaloga tiene un don para hacer que otros aspectos sean fascinantes. Por ejemplo, el T-34 tenía especificaciones impresionantes pero problemas graves de fiabilidad en el campo de batalla: expertos estadounidenses examinaron un T-34 de 1942 y se asombraron al descubrir que la vida del motor diesel del tanque era sólo de 72 horas, mientras que el filtro de aire estaba tan mal diseñado que los motores sólo podían sobrevivir unos pocos cientos de millas en caminos polvorientos antes de ser desechados (los estadounidenses también descubrieron que el británico Cromwell exigía 199 horas-hombre de mantenimiento comparado con 39 horas-hombre de los M4A3).

¿Hacen los rankings históricos una diferencia más allá de la mera curiosidad? La respuesta es sí, para aquellos lo suficientemente sabios para aprender de la historia. Los militares de los E.E.U.U. después de 1945, ha sido aficionado a las armas vanguardistas; si se pudiera transportar el Pentágono de hoy hacia 1943, sin duda elegirían fabricar Tigers en lugar de Shermans o T-34s.

En un momento en que el presupuesto de defensa de Estados Unidos está lidiando para costear carísimos sistemas como el caza F-35, vale la pena recordar que una característica de diseño relativamente menor –ya sea una torrecilla de tanque para dos hombres o unos pocos bits de software defectuoso– pueden significar una gran diferencia al valorar la eficacia real de un arma. No importa cuán maravilloso se vea en el papel.

El autor de este artículo, Michael Peck, es un contribuyente frecuente de TNI, es un escritor sobre defensa e historia residente en Oregón. Su trabajo ha aparecido en Foreign Policy, WarIsBoring y muchas otras publicaciones finas. Se le puede encontrar en Twitter y Facebook.

National Interest: Killers: The Most Lethal Tanks of World War II


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