La historia poco conocida del bombardero TU-4 soviético, copia del B-29

por Admin el 11 Abril, 2017

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Por Sébastien Roblin – Es poco conocido que la Unión Soviética tenía sus propios bombarderos B-29—en todo el mismo avión, excepto en algunos aspectos.. Y al igual que su homólogo estadounidense, esta copia del B-29 fue el avión que lanzó las primeras bombas atómicas de la Unión Soviética.

Pocos aviones tienen un gran récord en la historia como lo tuvo el  bombardero cuatrimotor estadounidense Boeing B-29, que lanzó las dos primeras bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Lo que es menos conocido es que la Unión Soviética tenía sus propios B-29—que era literalmente el mismo avión, en todo, menos en algunos detalles. Y al igual que el original estadounidense, este duplicado del B-29 fue el que lanzó las primeras bombas nucleares de la Unión Soviética.

En la Primera Guerra Mundial, Rusia fue pionera en el uso de bombarderos pesados cuando con éxito puso en servicio el enorme cuatrimotor Muromets diseñado por Sikorsky contra el Kaiser Guillermo de Alemania. El concepto se extendió rápidamente a todas las grandes potencias en guerra, y después de la guerra fue utilizado como parte de una nueva doctrina de bombardeo estratégico. Los bombarderos estratégicos son grandes aeronaves que transportan pesadas cargas de bombas a través de grandes distancias para destruir objetivos estratégicos detrás de las líneas enemigas, tales como fábricas, refinerías de petróleo, puentes y ferrocarriles—o, como ocurrió con frecuencia en la Primera y Segunda Guerra Mundial, contra la población civil en los centros urbanos.

Sin embargo, durante la Segunda Guerra Mundial, la Fuerza Aérea Soviética (VVS) utilizó en gran medida un brazo aéreo táctico centrado en golpear a los que estaban cerca de la línea del frente. La VVS sólo envió noventa y tres nuevos bombarderos estratégicos Pe-8 de cuatro motores durante la guerra, mientras que Gran Bretaña y los Estados unidos desplegaron miles de bombarderos pesados.

El programa de armas más costoso de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial fue el desarrollo del último bombardero estratégico, el Boeing B-29 Superfortress. El B-29 superó a sus predecesores en velocidad, alcance y carga de bombas. También contaba con armas defensivas como las torretas de ametralladoras a control remoto y por otro lado, los once tripulantes se beneficiaban del presurizado compartimiento para la tripulación.

Los nuevos B-29 fueron desplegados en el Teatro del Pacífico comenzando en 1944, donde su gran rango de acción les permitió lanzar incursiones en las propias islas japonesas, en definitiva incluyendo los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, así como los aún más mortíferos bombardeos incendiarios de Tokio. Las primeras unidades fueron operadas desde las bases en el sur de China hasta que Estados Unidos capturó las islas más cercanas a Japón.

En esos momentos, la Unión Soviética recibía aviones de los Estados Unidos a través del programa de Préstamo y Arriendos, por lo que Moscú hasta por dos veces pidió que Estados Unidos le envíe bombarderos B-29. Washington se negó.

Sin embargo, entre julio y noviembre de 1944, los B-29 bautizados con los nombres "Ramp Tramp", "Ding Hao" y "General H.H. Arnold Special" que operaban desde China se vieron obligados a aterrizar en Vladivostok, debido a daños recibidos en combate o fallas en el equipo mientras realizaban incursiones contra objetivos en Manchuria y Japón. Un cuarto B-29 se estrelló en territorio soviético y fue recuperado.

A pesar de la alianza entre Estados Unidos y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética no estaba (todavía) en guerra con Japón, por lo que las autoridades Soviéticas confiscaron los aviones estadounidenses—y se negaron a las solicitudes de que fueran enviados de vuelta. Las tripulaciones fueron internadas durante meses antes de ser liberadas en el neutral Irán.

Deseando un nuevo bombardero estratégico tan pronto como fuera posible, Stalin ordenó a la oficina de diseño de Tupolev a abandonar sus propio programa de diseño y en su lugar hacer una copia exacta de los B-29. Lo que procedieron a hacer—tornillo por tornillo. Uno de los capturados B-29 fue completamente desmantelado en el proceso, mientras que los otros dos fueron utilizados para fines de referencia y de entrenamiento de vuelo.

Una de las principales dificultades para el masivo esfuerzo de copia era que el B-29 había sido diseñado en conformidad con las unidades inglesas de medición (yardas, pies, pulgadas, etc.) mientras que la Unión Soviética utilizaba el sistema métrico—no sólo era necesario pues hacer grandes conversiones, sino que era necesario fabricar hojas de aluminio con nuevas medidas, así como la fabricación de muchos otros componentes completamente nuevos diseñados a partir de cero. El enorme esfuerzo terminó involucrando a sesenta oficinas de diseño y novecientas fábricas diferentes.

El avión clon resultante, conocido como el Tupolev Tu-4, que pesaba sólo un poco más que el original de B-29, tenía un par de diferencias. En particular, el Tu-4 utilizó un motor ruso de 2.400 caballos de fuerza el motor radial ASh-73TK en vez del original Duplex Cyclon de 2.200 caballos de fuerza. Además, las ametralladoras de calibre .50 del B-29 fueron reemplazadas con los mucho más pesados cañones de veintitrés milímetros.

El Tu-4 fue un poco más lento que el B-29 con una velocidad máxima de 348 kilómetros por hora, aunque el avión ruso se jactaba de tener un mayor techo de servicio de treinta y seis mil pies contra los treinta mil de los B-29. La carga de bombas estándar era también diferente: el B-29 podría llevar hasta veinte mil libras de bombas, mientras que el Tu-4 estaba capacitado para cargar seis bombas de 2.200 libras. En particular, el Tu-4 carecía del radio de acción de los modelos B-29, estando limitado a un rango efectivo de ida y vuelta de novecientos kilómetros llevando la máxima carga de bombas.

Con la entrada de la Unión Soviética en la guerra contra Japón, Stalin devolvió finalmente uno de los B-29 que retuvo en 1945. Dos años más tarde, los observadores occidentales presentes en la exhibición aérea del Día de la Aviación en la Base Aérea de Tushino se sorprendieron al contemplar una formación de lo que parecían ser cuatro B-29. La OTAN, les puso el nombre en código "Bull", y desarrollaron a toda prisa un plan de defensa aérea contra la amenaza del nuevo bombardero estratégico.

El primer regimiento de Tu-4 fue activado en 1949, y dos años más tarde, el avión estaba haciendo historia: un especialmente modificado Tu-4A fue el primer avión soviéticos en lanzar una bomba atómica, la bomba de cuarenta y dos kilotones RDS-3 Marya que estalló en Semipalatinsk el 18 de octubre de 1951. El compuesto de plutonio y uranio RDS-3 tenía el doble de la potencia que la primera bomba RDS-1 soviética, que era del estilo de la bomba "Fat Man" estadounidense con núcleo de plutonio.

Fueron construidos un total de 847 aviones Tu-4 a lo largo de 1952, y ese tipo de avión sirvió como pilar fundamental de la fuerza de bombardeo estratégico de la Unión Soviética durante los primeros años de la Guerra Fría. Sin embargo, el Tu-4 carecía del rango para alcanzar los objetivos en los Estados Unidos y regresar a su base. Por ello, fueron modificados un pequeño número de los bombarderos para su reabastecimiento en vuelo en un intento por resolver ese problema.

A mediados de la década de 1950, el Tu-4 comenzó a ser sustituido por el avión de propulsión a chorro el Tu-16 "Badger" y el de más largo radio de acción el Tu-95 "Bear". El último de Tu-4 fue retirado del servicio en la Unión Soviética en la década de 1960.

Sin embargo, el tamaño del Tu-4 era adecuado para probar nuevos desarrollos. Los Tu-4 fueron utilizados como plataforma de prueba para la tecnología del reabastecimiento aéreo de combustible, la guerra electrónica, y reconocimiento de radiación. El Tu-4NM podía ser usado como plataforma de lanzamiento en vuelo de los aviones no tripulados LA-16, y hubo también una versión Tu-4K para ataques marítimos, que llevaban bajo las alas lanza misiles anti-buque guiados por radar KS-1 Komet con un alcance de más de cincuenta millas. Después de pasar como prototipos de un avión de pasajeros y avión de carga (el Tu-70 y Tu-75, respectivamente), más de trescientos Tu-4 se convirtieron más adelante en el Tu-4D como transportes de tropas.

Stalin también le entregó a China diez Tu-4 en el año 1953, que se mantuvieron en servicio hasta el año 1988.  La Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación, incluso trató de convertir dos de ellos para servir como su primera aeronave AWAC, aunque el disco de radar resultó excesivamente voluminoso. Algunos de los Tu-4 chinos ahora pueden ser vistos en el Museo de la Fuerza Aérea del Ejército de Liberación del Pueblo.

En última instancia, el B-29 demostró ser una plataforma de servicio adaptable en los Estados Unidos y la Unión Soviética. La experiencia soviética también demostró, una vez más, que algunas brechas tecnológicas son tan grandes que no pueden ser superadas con un poco de ingeniería inversa.

Sébastien Roblin tiene una Maestría en Resolución de Conflictos de la Universidad de Georgetown y sirvió como instructor universitario para el Cuerpo de Paz en la China. También ha trabajado en la educación, la edición y el reasentamiento de refugiados en Francia y los Estados Unidos. Actualmente escribe sobre la seguridad y la historia militar para "War Is Boring".

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