Japón revisará disculpa sobre las esclavas sexuales durante la guerra

por Andreas el 3 Marzo, 2014

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TOKIO – Japón examinará nuevamente la disculpa histórica que hizo hace dos décadas a las mujeres obligadas a trabajar en burdeles militares japoneses durante la guerra, dijo un portavoz del gobierno el viernes, en una decisión que podría indignar más Corea del Sur, de donde procedieron muchas de esas mujeres.

El vocero, Primer Secretario del Gabinete, Yoshihide Suga, dijo que un equipo de expertos examinará qué evidencias históricas había sido utilizadas en la composición de la disculpa, conocida como la declaración de Kono. La declaración, emitida en 1993 por el Primer Secretario del Gabinete en aquel tiempo, Yohei Kono, reconoció por primera vez que el Ejército Imperial había estado al menos indirectamente implicado en el asunto conocido eufemísticamente como "mujeres de confort" coaccionándolas a proporcionar sexo a soldados japoneses durante la Segunda Guerra Mundial.

El Sr. Suga no dijo si la consulta posiblemente podría llevar al retiro de la disculpa, una acción que probablemente causaría una explosiva reacción de Corea del sur, donde las mujeres son vistas como un fuerte símbolo emocional de la brutal colonización de principios del siglo XX de su nación por Japón.

No estaba claro si el Sr. Suga ofrecía formar el equipo simplemente como una forma de desviar la presión de los partidarios de la extrema derecha del Primer Ministro Shinzo Abe. Ellos han argumentado que la declaración debe ser desestimada porque, dicen, hay insuficiente evidencia objetiva apoyando el testimonio de las mujeres que los militares japoneses no las obligaron a proporcionar sexo. (La mayoría de los académicos, rechazaron esa posición diciendo que los militares por lo menos indirectamente fueron cómplices porque permitieron el funcionamiento de los burdeles).

Funcionarios del gobierno de Abe han afirmado que el Sr. Suga no apoya descartar la declaración porque está consciente de que tal medida podría ser condenada en naciones como Estados Unidos, donde ven el asunto como una cuestión de derechos humanos.

Cualquiera que sea la intención, formar el equipo de académicos puede agitar el enojo de Estados Unidos, que se ha frustrado por la incapacidad de sus dos aliados asiáticos de trabajar juntos para contrarrestar la creciente fuerza de China. Durante las visitas de funcionarios estadounidenses, estos han instado reiteradamente al Sr. Abe, un abiertamente conservador, a no intentar un revisionismo de la historia que podría aislar a Japón en la región.

Para muchos coreanos, la presión de los derechistas japoneses es vista como prueba de una falta de remordimiento por el tratamiento a las trabajadores de los burdeles en la época de la guerra y a otras víctimas de la colonización japonesa de la península de Corea. El Presidente de Corea del sur, Park Geun-hye, se ha negado incluso a reunirse con el Sr. Abe hasta que Japón muestre más arrepentimiento sobre el tema.

La decisión del viernes también puede conducir a la renovada preocupación en Washington y en otros lugares que el Sr. Abe, quien mostró un tono pragmático en su primer año en el cargo, puede estar recurriendo a su agenda nacionalista para retar a lo que él llama una visión masoquista de la historia de Japón durante la guerra. En los últimos días, su gobierno ha enfrentado los crecientes llamados de los legisladores de derecha en el Parlamento para revisar la declaración de Kono. Los analistas dicen que parecen haber sido alentados a pronunciarse por la visita del Sr. Abe en diciembre al polémico Santuario Yasukuni en Tokio.

Recientemente, los legisladores nacionalistas han exigido que el gobierno investigue si la declaración de Kono se basó en pruebas adecuadas o no. Un ex funcionario que ayudó en la redacción fue llamado a declarar y testificó que la evidencia principal fue el testimonio de 16 supuestas esclavas sexuales pero que no se encontraron documentos para corroborar sus historias.

Ese testimonio pareció confirmar la posición de los legisladores, que han cuestionado los testimonios de las mujeres, acusándolos de estar políticamente motivadas. Dicen que las mujeres no fueron coaccionadas sino que fueron prostitutas que trabajaban en los burdeles para ganar dinero.

El viernes, el Sr. Suga pareció ceder a esa presión, diciendo que podría montarse un equipo de investigadores para revisar la declaración. Dijo que el equipo trabajaría en secreto, al parecer para evitar injerencias políticas.

"Nos gustaría lanzar un equipo para volver a examinar y entender el fondo del asunto" de la declaración, le dijo el Sr. Suga a una comisión parlamentaria del presupuesto. "Será extremadamente difícil, pero es importante revisar y ver cuál fue la situación".

La cuestión comenzó a recibir atención internacional en la década de 1990 cuando cientos de trabajadoras de los burdeles de guerra comenzaron a hablar sobre lo que les había pasado medio siglo antes.

Los estudiosos dicen que decenas de miles de coreanas y otras mujeres trabajaban en burdeles militares japoneses, y muchas de los sobrevivientes, en los años 80 y 90, dicen que fueron engañadas o coaccionadas para que laboraran en condiciones miserables que las dejaron estériles para el resto de sus vidas.

NY Times: Japan to Revisit Apology to Wartime Sex Slaves

Exordio: Report No. 49: Interrogatorio de prostitutas

Exordio: Prostitución para militares de Japón


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