Inglaterra se prepara para la guerra

por Admin el 11 Enero, 2007

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Cuando las fuerzas alemanas invadieron Polonia, Gran Bretaña declaró la guerra inmediatamente puesto que recientemente tanto Inglaterra como Francia habían firmado un tratado de defensa mutua. La declaración de guerra fue prácticamente un acto simbólico porque ni Londres ni París estaban ni dispuestos, ni capacitados para enfrentarse a Alemania.

Durante los años 30 la población británica estuvo bombardeada por la propaganda del Ministerio de Propaganda de Alemania utilizando la radio como principal medio de difusión. Una de las estrategias ideadas por Goebbels era utilizar versiones inglesas y estadounidenses de música de la época, en especial el swing y el jazz o creaciones nuevas producidas e interpretadas por Charlie y su orquesta.

Una de esas canciones fue “I’m sending you the Sigfried Line” (Te estoy enviando la Línea Sigfrido) cuando la vieja Línea Sigfrido fue remodelada, más como un cebo, que como una forma efectiva de defensa estática pero obsoleta, que los alemanes habían descartado en favor de la Blitzkrieg, cuando fue creada la Wehrmacht.

Declarada la guerra, la prensa y la radio británicas lanzaron una serie de noticias falsas, tal vez con el propósito de mantener elevada la moral de la población, pero que resultaba absurda en caso que las cosas le salieran mal a los Aliados, como efectivamente ocurrió. Pero al comienzo, una enfervorizada población británica estaba segura que la guerra desatada por Alemania terminaría rápidamente o a la brevedad posible si los combates se estaban sucediendo como anunciaban los diarios más prestigiosos. La canción de la Línea Sigfrido fue devuelta a los alemanes con un pequeño cambio: “I’m sending you the Siegfried Line (to hang your washing on)” (Te estoy enviando la Línea Sigfrido (para que cuelgues tu ropa a secar)).

La verdad fue, que en semanas Polonia fue arrasada, ninguna de las supuestas victorias aliadas habían ocurrido y poco después las islas británicas se encontraban amenazadas por la indetenible maquinaria alemana que había ocupado toda Europa y las islas británicas del Canal de la Mancha, antes que la mayoría de la población inglesa ni si quiera hubiese pensado en esa posibilidad. En contraste la minoría de las clases medias y altas, por estar mejor informados estaban a punto de entrar en pánico, sólo de pensar que la amenaza de invasión era una posibilidad real. El fervor se convirtió en paranoia y el propio gobierno envió sus reservas en oro y papeles a Canadá para ponerlas a buen recaudo. Luego ordenó tomar las previsiones para afrontar la inminente invasión.

Mientras tanto, uniéndose al coro de los titulares de los diarios el Primer Ministro Chamberlain aseguraba que la victoria era cuestión de tiempo. Cuando los alemanes ocuparon Paris y luego las islas británicas en el Canal de la Mancha, Chamberlain no tenía argumentos para defenderse y fue echado del puesto por la mayoría parlamentaria. En esos momentos no había otro que tomara las riendas que Winston Churchill, puesto que el reemplazante Lord Halifax se sintió incompetente para asumir tamaña responsabilidad y declinó el cargo. Churchill, que andaba en el retiro rumiando todavía sus errores de la Primera Guerra Mundial, aceptó el reto. El viejo zorro político tenía las agallas suficientes para encontrar los medios para enfrentar a los alemanes, aunque para ello se sirviera de cuanta artimaña fuera necesaria para lograr sus propósitos, aún a costa de sus propios aliados.


Bibliografía

LIBRO: The day peace broke out.  The VE-Day experience por Mike Brown.
Radio

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