Heridas de Iwo Jima

por Admin el 24 Agosto, 2009

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Cincuenta años después de la Batalla de Iwo Jima, la esposa del General Kuribayashi, comandante de la isla, y la primogénita del Coronel Takeichi Nishi, comandante del 27 de Tanques, asistieron a una ceremonia en Iwo Jima con motivo de la conmemoración de la épica batalla. Asistieron representantes de Estados Unidos, pero para los asistentes de las familias japonesas no había la menor duda que los estadounidenses la convertirían en un desfile festejando la victoria. Los miembros de la asociación de familiares de los japoneses caídos en Iwo Jima, recomendaron que debían retirarse si eso sucedía. En prevención de esa situación, el Ministro de Relaciones Exteriores, Yohei Kono, comunicó a Richard Mackey, Comandante de las Fuerzas del Pacífico de EEUU, su esperanza de que la ceremonia no se convirtiera en un evento indecoroso.

Durante la ceremonia, la viuda del General Kuribayashi, de casi 100 años de edad, leyó el panegírico, con una casi inaudible voz, pero que opacó los pomposos discursos de los militares estadounidenses:

“Quiero expresar mi más sincera gratitud a todos los involucrados en esta conmemoración por el 50 aniversario de los caídos, tanto japoneses como estadounidenses, en la Batalla de Iwo Jima.
Mirando en retrospectiva, todos y cada uno de esos hombres fueron héroes. Se dice que esa batalla fue la mayor batalla de la Segunda Guerra Mundial, pero cuando pensamos en cuán trágica fue la lucha y lo que deben haber sufrido, no nos queda nada, sino lágrimas.
Creo, que la preciada paz que tenemos hoy día, fue construida para nosotros por aquellos que se sacrificaron de manera tan desinteresada.
A las almas de nuestros seres queridos que partieron, que descansen en paz.
Estas son mis palabras de panegírico en este día del recuerdo.
Ruego por la felicidad de todos.”

Los japoneses tuvieron la mala experiencia 10 años antes, cuando el comando de las fuerzas estadounidenses solicitaron permiso para realizar una ceremonia el día 19 de marzo, aniversario del desembarco en Iwo Jima. Muchas de las familias de los japoneses caídos se opusieron. También hubo discordancias con la fecha, los estadounidenses querían que fuera el día 23 de febrero, cuando fue izada la bandera en el Monte Suribachi y los japoneses el 23 de marzo, el día del “Igyokusat” (“muerte con honor”).

Había pues la posibilidad que la ceremonia en la cumbre del Monte Suribachi, donde se encuentra el monumento In Memoriam de la victoria de los estadounidenses, pudiera ser nuevamente una ocasión de una nueva confrontación entre los vencedores y los vencidos. La decisión de erigir una monumento In Memoriam en la colina que mira a Okinahama en la costa sur de Iwo Jima y conducir una ceremonia con pleno respeto por todos los caídos, hizo posible una reunión celebratoria de paz.

El Capitán Tsunezo Wachi, superviviente de Iwo Jima, cristalizó el simbolismo de la Reunión con Honor, sin hacer que el 40 aniversario de la Batalla de Iwo Jima fuera ni una celebración de victoria de EEUU. Después de la guerra, Tsunezo Wachi se convirtió en monje budista, dedicando su vida a recuperar los cuerpos de los japoneses caídos, darles sepultura y rezar por sus almas.

Pero la historia futura a probado que las dificultades para lograr una completa reconciliación son muchas. En 1968, Iwo Jima regresó a manos japonesas después de 23 años, Estados Unidos pidió que su bandera ondeara permanentemente en el Monte Kuribayashi, pero el gobierno japonés se opuso. Tsunezo Wachi pidió, que una estatua de la diosa budista de la compasión, fuera colocada al lado de la estatua con la bandera de Estados Unidos en bronce que se encuentra en el Cementerio de Arlington, como símbolo de paz y amistad, pero el gobierno de Estados Unidos se opuso.

En 1995, por el 50 Aniversario del fin de la guerra, el gobierno japonés protestó ante el de EEUU, por la inclusión de un hongo atómico en las estampillas de correos que conmemoraban el fin de la guerra. El diseño fue cambiado. Por su parte la Asociación de Veteranos de EEUU, declaró que la muestra de la bomba atómica en el Smithonian, “era muy comprensivo con los japoneses”. La muestra fue abandonada poco después. Para la ceremonia conmemorativa del 50 aniversario del fin de la guerra, en Hawai, los japoneses se opusieron a enviar al Primer Ministro, lo que obligó a cambios en el protocolo de celebración. El nombre de la ceremonia fue cambiado a “fin de las hostilidades.”

Biografía del Teniente General Tadamichi Kuribayashi


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