Estados Unidos obligó a prisioneros de guerra a trabajar en fábricas de municiones

por Admin el 2 Febrero, 2014

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Muchos residentes saben sobre el antiguo campo de prisioneros de guerra de la vieja Escuela Dodge en lo que ahora es un estacionamiento al este de Liederkranz. Los agricultores llegaban allí diariamente para contratar a prisionero para trabajar en los cultivos, mientras que los hombres locales estaban sirviendo en la guerra.

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Pero el campamento menos conocido fue el de Cornhusker que estaba en el extremo oeste de la antigua planta de municiones del ejército de Cornhusker.

Con cerca de 400 prisioneros, tuvo casi cuatro veces el tamaño del campo de la Escuela Dodge, pero poco se hablaba de ellos.

Edith Robbins, historiadora del Condado de Hall dijo que la tranquilidad del campo Cornhusker puede haberse debido a la naturaleza del trabajo que los prisioneros estaban realizando.

"Esto fue donde estaba construcción la cuarta línea de construcción de bombas", dijo Robbins. "La cuarta era la línea de bombas más moderna y mejor construida en Estados Unidos".

Mientras que el uso de prisioneros como mano de obra en la construcción civil era legal, su participación en actividades de fabricación militar no lo era, dijo.

"Eso fue una cuestión establecida en la Convención de Ginebra", dijo Robbins. "La Convención de Ginebra especifica que los prisioneros de guerra no pueden usarse en ninguna industria relacionada con la guerra".

Robbins detallará su investigación sobre los campos locales de prisioneros de guerra alemanes, en el programa "Voices of the Past" a las 2:00 PM del 9 de febrero en las calles 6ª y Plum de la Estación de Burlington. El programa será gratuito.

Ella se enteró sobre del Campo Cornhusker cuando leyó el libro de Glenn Thompson "Presos en las planicies".

Thompson citó a Sebastian Jocher, prisionero de guerra del ex Campo Cornhusker, quien describió su trabajo en el equipo de construcción. Cuando un ex prisionero de guerra le preguntó sobré qué debía decir en una carta a sus familiares, sobre lo que hacía en Estados Unidos, le dijeron que debía decir que trabajaba en una "fábrica de borradores".

"¿Borradores?", preguntó el prisionero.

"Sí", dijo Jocher. "Una empresa de borradores para borrar del mapa a las ciudades alemanas".

El comentario se esparció en el Campo Cornhusker y algunos presos se declararon en huelga, dijo Jocher en una entrevista de 1992 que forma parte del libro de Thompson.

"Entendimos (en qué estábamos trabajando), pero los prisioneros alemanes recién se dieron cuenta de que trabajaban para una planta de municiones", dijo Jocher.

En el libro de Thompson, Jocher es citado diciendo "Todo el mundo sabía que estábamos trabajando en una planta de fabricación de bombas, pero mi chiste acerca de la fábrica de borradores logró que todos recapacitáramos".

Dijo que una misa de Navidad y un sacerdote católico local que hablaba alemán con fluidez logró que los prisioneros volvieran al trabajo. Robbins dijo que la buena comida y un trato digno también ayudaron.

"No importa donde usted trabajara. Si usted trabajó para una granja o en una construcción, de una forma u otra  estaba trabajando en contra su propio país," dijo Jocher.

Por curiosidad sobre el uso de mano de obra prisionera para construir la línea de fabricación municiones, Robbins hizo investigaciones adicionales.

Ella encontró documentos en el Museo del Condado de Phelps en Holdrege que confirmaron que hubo unos 376 prisioneros en el Campo Cornhusker. En las listas de trabajo, figuran 298 que realizaban trabajos de construcción.

"El contrato fue hecho con una empresa privada, y eso fue lo único que encontró, (el gobierno)", dijo Robbins.

El libro de Thompson señala que la ubicación del campo fue señalada en el Condado de Hall en contraposición a Grand Island. Todos los otros campos fueron referenciados en mapas de gobierno con el nombre de la ciudad más cercana.

"Un informe confidencial indica que esos prisioneros fueron empleados por la compañía de construcción Rentlor-Garner y Weitz & Co. Inc.", afirmó Thompson en su libro.

Un artículo del 23 de octubre de 1944, en el diario "The Grand Island Daily Independent" llevó el titular "Prisioneros serán usados en proyectos en el área de la policía".

"Aproximadamente 200 prisioneros serán alojados en el nuevo campo junto con un destacamento de soldados estadounidenses como custodios", indicó el artículo.

"Los prisioneros de guerra serán empleados como mano de obra común en la construcción de instalaciones adicionales para la planta de artefactos locales, ahora en curso bajo la dirección de ingenieros del ejército," indicó. "Se utilizarán únicamente para la construcción, en la medida permitida, bajo los términos de la Convención de Ginebra para el tratamiento y el empleo de prisioneros de guerra."

El capitán Robert Morrell, ingeniero residente a cargo de las actividades de construcción, dijo que los esfuerzos tradicionales de reclutamiento de mano de obra habían fallado.

Anuncios clasificados en "The Independent" en las semanas previas a la exposición del artículo que la Q.O. Ordnance Co. (empresa de municiones), una subsidiaria de Quaker Oats, que fue contratada para administrar la planta de municiones, hizo publicidad para contratar a los obreros.

"Debido a la escasez de mano de obra, la gente tenía que trabajar en la planta de municiones, porque también el aeropuerto exigió mano de obra, los campesinos también exigieron mano de obra, todos exigieron mano de obra. Dijo Robbins que no habían suficientes trabajadores".

Sin embargo, hubo miles de prisioneros alemanes en el campamento de Atlanta al sur de Holdrege.

Las empresas privadas aseguraron el trabajo de prisioneros para la construcción a fines de 1944 y se mantuvieron en funcionamiento hasta el 05 de febrero de 1945.

"Los presos trabajarían en nuevas construcciones a alrededor de una milla distante de aquellas partes de la planta dedicada a operaciones de manufactura," dijo el artículo del periódico.

Los presos debían ser pagados al salario prevaleciente para trabajos similares, que fue divulgado en los informes de la Cruz Roja de Estados Unidos como a 80 centavos de dólar al día.

El historiador Gene Budde del Condado de Hall, también había documentado que prisioneros alemanes fueron utilizados para construir la Línea de Carga Nº 4.

Sus entrevistas a los residentes locales, que ayudaron en los equipos de construcción y que había transportado prisioneros a los lugares de trabajo, se incluyeron en un segmento de 2003 del programa "Statewide" en la televisión pública.

Línea de Carga Nº 4 comenzó la producción en la primavera de 1945 y fue el sitio de una devastadora explosión ocurrida el 26 de mayo de 1945, que arrasó el edificio Nº 10 y mató a nueve trabajadores.

Robbins también hablará sobre el Campo de la Escuela Dodge, que fue organizado por Leo Stuhr. El gobierno exigió que la comunidad proporcionara viviendas para los prisioneros y les pagó 1 dólar por día por cada prisionero.

Stuhr sugirió utilizar la antigua Escuela Dodge. La escuela estaba en muy mal estado, así que unos 20 prisioneros llegaron en la primera ola y repararon el edificio antes de que llegara un adicional de 80 prisioneros para el trabajo agrícola en los veranos de 1944 y 1945.

"Su trabajo fue crucial", dijo Robbins refiriéndose a los prisioneros.

The GRand Island Independent: War prisoners were used to build part of ordnance plant during WWII


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