En Japón los expertos en desactivar bombas continúan su labor 70 años después de la guerra

por Admin el 15 Febrero, 2013

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Makoto Ohashi, una sargento de primera clase del escuadrón de bombas de Japón, dijo una oración justo antes de desactivar el fusible de una bomba de 225 kilogramos de la Segunda Guerra Mundial. "Esto siempre me pone nervioso", dijo el militar de 37 años de edad. "El explosivo podría detonar".

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El mes pasado, demostrando sus habilidades en un ejercicio, con la misma técnica que empleó para desactivar una bomba activa en el centro de Tokio en octubre, Ohashi siguió la rutina que le ha servido para desactivar 12 bombas en la última década.

Casi 70 años después de la Segunda Guerra Mundial, la Fuerza Terrestre de Autodefensa de Japón todavía está desactivando bombas esparcidas en toda la nación, incluyendo el centro de Tokio, donde una vez hubo bases militares y cuarteles generales.

Cerca de 6.000 toneladas de explosivos han sido recuperados por el ejército en todo el país desde que el gobierno comenzó a mantener registros en 1958, según informes del Ministerio de Defensa.

El equipo de especialistas en desactivación de bombas de Ohashi -que aparecieron en la película de Hollywood "The Hurt Locker" (2008)- irán este fin de semana a Hamamatsu en Japón central, sede de Suzuki Motor Corp. y Yamaha Corp., para detonar una bomba de 860 kilogramos que fue encontrada por los equipos de construcción, que trabajan en un centro de mantenimiento de la Compañía de Ferrocarriles del Centro de Japón.

Más de 10.000 residentes serán evacuados mientras Ohashi y cinco miembros de su equipo de veinte retirarán la bomba y la transportarán a un agujero de 4,5 metros excavado en una playa cercana para la detonación.

Bombas abandonadas

Las obras de construcción en Japón rutinariamente destapan bombas que fueron lanzadas por Estados Unidos o que fueron dejadas por las fuerzas estadounidenses de ocupación en depósitos de municiones. Los equipos de eliminación de municiones de Japón manejaron 38 toneladas de explosivos en el año fiscal que terminó en marzo de 2012, según el Ministerio de Defensa.

El año pasado, una bomba de 225 kilogramos fue deshabilitada con seguridad en el barrio de Motoakasaka de Tokio, cerca de los jardines del Palacio del Príncipe Heredero de Japón. Otro hallazgo obligó a más de 100 cancelaciones de vuelos en el aeropuerto de Sendai, en el noreste del país, después de ser descubierto por equipos de reparación en una pista de aterrizaje dañada durante el tsunami de marzo de 2011.

El Primer Ministro Shinzo Abe, del Partido Liberal Democrático que regresó al poder en diciembre, se ha comprometido a impulsar la construcción para estimular la economía. Eso puede generar un incremento de los descubrimientos de nuevas bombas, dijo Noboru Yamaguchi, catedrático de la Academia Nacional de Defensa en Yokosuka, al sur de Tokio.

Ataques aéreos de la Segunda Guerra Mundial

"Vamos a incrementar las excavaciones para las nuevas construcciones, y eso lleva a la posibilidad que nos encontremos con más explosivos sin detonar", dijo Yamaguchi, teniente general retirado del Ejército Japonés.

Cerca de 160.000 toneladas de bombas cayeron en las principales islas de Japón, sobre todo lanzadas por los aviones B-29 estadounidense durante los últimos cinco meses de la guerra, según registros de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. El Ministerio de Defensa de Japón no tiene ninguna estimación del número de bombas sin detonar que quedan, ya que es imposible saber cuántas de ellas no estallaron, dijo el coronel Takeshi Yoshizuka, que dirige la sección de municiones del ejército.

En Alemania, donde los ataques comenzaron en 1940 y hubo muchas más batallas terrestres con apoyo de artillería, casi 2 millones de toneladas de obuses cayeron durante la Segunda Guerra Mundial, más de 12 veces la cantidad que se lanzaron en el Japón, dijo Randall Hansen, profesor de Ciencias políticas en la Universidad de Toronto y autor de "Fuego y furia: el bombardeo aliado de Alemania 1942-1945."

Trabajo peligroso

La mayor cantidad de explosivos en Alemania da lugar a una mayor prevalencia de accidentes en el desactivamiento de bombas. Tres especialistas de eliminación murieron y seis miembros del equipo resultaron heridos en junio de 2010 en la ciudad de Gottingen, cuando un proyectil explotó mientras se preparaban para desactivarlo, informó la revista alemana Spiegel. En agosto pasado, una bomba de 250 kilos detonó en una explosión controlada que salió mal en el norte de Munich, la tercera mayor ciudad de Alemania, rompiendo ventanas y causando incendios en edificios cercanos.

El primer equipo de eliminación de explosivos de Japón fue formado en 1974, después de que un proyectil explotó durante las reparaciones de alcantarillado en un jardín de infantes en Okinawa, matando a un estudiante y tres trabajadores e hiriendo a 34, según el teniente coronel Tomohiro Nozawa, un portavoz del Ministerio de defensa.

Ningún miembro del escuadrón japonés ha resultado herido durante las misiones de eliminación, dijo el teniente coronel Masataka Takahashi, quien lidera la 102º Unidad de Eliminación de Bombas del Ejército, que cubre el centro y este de Japón. Otras tres unidades a tiempo completo trabajan en diferentes lugares del país.

"Ese record debe mantenerse", dijo Takahashi, cuyo equipo incluye al sargento Ohashi. "Nuestra misión es continuar ese legado".

Mientras que la mayoría de los explosivos encontrados en Japón han sido pequeños obuses olvidados en los campos de batalla en la cadena de islas de Okinawa, las bombas más grandes se están descubriendo en el territorio continental densamente poblado del país, tales como la bomba de 225 kilogramos de Motoakasaka en el centro de Tokio.

Esa bomba fue encontrada en septiembre, a unos cuatro metros bajo tierra, por equipos de excavación en preparación para la construcción de un edificio de oficinas de nueve pisos, dijo Nobuyuki Kobayashi, un gerente de proyecto para Kajima Corp., la empresa de construcción encargada.

"La bomba apareció en una esquina donde pasaba desapercibida," dijo Kobayashi, quien guarda en su oficina una antigua botella de sake hecha de arcilla que se recuperó de un lugar en construcción. "Si nosotros no hubiéramos ido a excavar tan profundamente, nunca la habríamos encontrado."  Ohashi y su equipo llegaron al sitio un mes más tarde para eliminar la bomba.

Recordando la mañana de otoño, Ohashi entró en la zanja y colocó sus herramientas en el orden que planeaba utilizarlas: rotulador. Disco adaptador para colocarlo en la punta de la bomba. Llave adecuada para el perno hexagonal del disco, para desenroscar el fusible.

La colocación precisa de las herramientas en su tapete plástico verde es parte de la rutina que Ohashi sigue para su tranquilidad mental. Unos 30 minutos más tarde, completó la última parte de su ritual.  Girando la llave para desenroscar el fusible susurró, "Por favor, sal".

Contacto con los periodistas en esta historia: Jacob Adelman en Tokio jadelman1@bloomberg.net; Kiyotaka Matsuda en Tokio kmatsuda@bloomberg.net

Contacto con el editor responsable de esta historia: Teo Chian Wei cwteo@bloomberg.net

Bloomberg: Hurt Locker Bomb Squads Scour Japan 70 Years After WWII


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