El desarrollo del ala voladora Ho 229 de los hermanos Horten en Alemania

por Admin el 7 Noviembre, 2016

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Por Sebastian Roblin – Northrop Grumman reveló que este año está desarrollando un segundo bombardero Stealth tipo ala voladora , el Raider B-21, como sucesor de su bombardero  B-2. Sin embargo, fueron un par de hermanos alemanes al servicio de su país que desarrollaron la primera ala voladora propulsada con motores jet, que ha sido debatiblemente apodada "Caza Stealth de Hitler."

Pero maximizar la velocidad y el alcance, no la característica Stealth, fue la principal motivación detrás del ala jet con forma de murciélago.

Walter Horten fue un piloto as de caza en la Luftwaffe, que se anotó siete derribos volando como caza de apoyo del legendario Adolf Galland durante la Batalla de Inglaterra. Su hermano Reimar fue un diseñador de aviones que no tenía una formación aeronáutica. En su juventud, los dos diseñaron una serie de innovadores planeadores tripulados, sin la cola característica de los aviones tradicionales.

En 1943, Herman Goering jefe de la Luftwaffe,  presentó el llamado proyecto "3 x 1000", que eran las especificaciones para un avión que pudiera volar a 1 mil kilómetros por hora con una carga de 1 mil kilogramos de bombas y con combustible suficiente para volar 1 mil kilómetros de viaje de ida y vuelta, conservando un tercio de la capacidad de combustible para su uso en combate. Tal avión podría atacar objetivos en Gran Bretaña venciendo a cualquier caza enviado para interceptarlo.

Claramente, los nuevos motores de turborreactor que Alemania había desarrollado serían necesarios para que un avión alcanzara tales velocidades. Pero los motores jet quemaban su combustible muy rápidamente, haciendo imposible incursiones sobre objetivos muy distantes. La idea de los hermanos Horten fue utilizar un diseño de ala voladora, sin plano de cola que es aerodinámicamente más limpio generando casi ninguna resistencia al aire. Tales fuselajes requieren menos potencia para alcanzar altas velocidades y por lo tanto consumen menos combustible.

El diseños de ala voladora no era una idea completamente nueva y había sido utilizada antes, tanto en planeadores como aviones. Durante la Segunda Guerra Mundial, Northrop desarrolló su propio avión de alto rendimiento el  XB-35, ala voladora de bombardeo para el ejército estadounidense, aunque no pudo entrar en producción en masa. A pesar de las ventajas aerodinámicas, la falta de cola solía hacer que el vuelo de esos aviones fueran propensos a entrar en pérdida o en incontrolables guiñadas.

A los hermanos Horten les dieron el visto bueno para realizar el proyecto en agosto de 1943. Primero construyeron un planeador sin propulsión conocido como el H.IX V1. El V1 tenía alas en delta largas y delgadas hechas de madera contrachapada para aligerar el peso. Estas alas "con forma de campana"  compensaba el problema de la guiñada o desviación incontrolada de lado a lado. Al carecer de un timón o alerones, el H.IX fue equipado con "elevones" (combinaciones de alerones y elevadores) y dos tipos de spoilers para el control. Los elevones podrían ser movido diferencialmente para inducir el rolido o juntos en la misma dirección para cambiar el ángulo vertical, mientras que los spoilers fueron utilizados para inducir la guiñada.

Después de pruebas exitosas del planeador V1 en Oranienberg en marzo de 1944, el prototipo V2 posterior fue equipado con dos motores turborreactores jet Jumo 004B encapsulados a ambos lados de la cabina, con tubos de acero soldados con autógena. También tenía un primitivo asiento de eyección y un paracaídas de frenado para ser desplegado durante el aterrizaje, mientras que un tren de aterrizaje  triciclo fue rediseñado para permitir que el avión llevara cargas muy pesadas.

El primer vuelo de prueba se realizó el 02 de febrero de 1945. El jet en forma de mantarraya mostró ser de un manejo suave y resistente a la entrada en pérdida. El prototipo incluso según dicen los informes, superaron al avión caza jet Me 262, equipado con los mismos motores Jumo 004, en un combate simulado.

Pero el proceso de prueba fue interrumpido el 18 de febrero cuando uno de los motores del jet V2 se incendió y se detuvo en pleno vuelo. El piloto de pruebas Erwin Ziller realizó un número giros y descensos en un intento por arrancar el motor, antes de al parecer sufrir un desmayo por el humo en la cabina y el avión cayó en espiral a tierra, hiriéndolo gravemente.

Pese a este accidente, Goering ya había aprobado la producción de cuarenta alas voladoras, que serían fabricadas por la compañía Gotha, que construyó la  mayoría de entrenadores y planeadores militares durante la Segunda Guerra Mundial. Los aviones de producción fueron designados como Ho 229 o Go 229.

Debido a la gran velocidad del Ho 229 — se creía que la versión de producción sería capaz de alcanzar los 975 kilómetros por hora — fue reclasificado como caza armado con dos cañones Mark 103 de 30 mm. Se comenzó la producción de cuatro nuevos prototipos — designados V3 al V6 — dos de los cuales serían cazas nocturnos de dos asientos.

Sin embargo, el Ho 229 nunca despegó. Cuando las tropas estadounidenses del 8º Cuerpo de Ejércitos ingresaron a la fábrica en Friedrichroda, Alemania, en abril de 1945, encontraron las secciones del fuselaje de los prototipos en distintas etapas de producción. Un solo par de las alas correspondientes se encontraron a 75 millas de distancia. El más completo de los cuatro, el prototipo V3, fue enviado a Estados Unidos para su estudio junto con las alas y hoy puede verse siendo restaurado en el Centro Aéreo Udvar-Hazy de Estados Unidos y en el Museo del Espacio en Chantilly, Virginia.

Los Horten  se reasignaron para cumplir las especificaciones de un ala voladora Jet de bombardeo con rango suficiente para transportar una bomba atómica a la costa este de los Estados Unidos. Los esquemas resultantes de las alas voladoras Horten "Bombardero Amerika" H.XVIII nunca se completaron, excepto en la serie "Capitán América".

Una palabra que no has visto hasta ahora en esta historia es "stealth", y eso es porque no hay ninguna documentación de la década de 1940 apoyando la idea de que el ala voladora fue pensada para ser un avión stealth. Y sin embargo, los hermanos Horten habían tropezado con el hecho de que un diseño de ala volante presenta un tipo de blanco reducido a la detección del radar, condición ideal para ser un avión stealth.

Reimer Horten se trasladó a la Argentina después de la guerra y en 1950 escribió un artículo para la Revista Nacional de Aeronáutica argumentando que los aviones de madera absorben las ondas de radar. Treinta años más tarde, cuando las teorías detrás de avión Stealth llegaron a ser más conocidas, Reimer escribió que intencionalmente había buscado hacer el ala volante Horten un avión stealth, alegando que él incluso había construido el fuselaje con una mezcla especial de carbón mezclado con aserrín y pegamento absorbente a las ondas del radar, sin notificarlo a sus superiores. Se realizaron dos pruebas para determinar la presencia del polvo de carbón, una de los cuales dio positivo apoyando su afirmación y la otra no. En general, los historiadores están escépticos de que el Stealth fuera una de las metas del diseño inicial.

En 2008, Northrop Grumman se asoció con el canal National Geographic para reconstruir una maqueta del Ho 229, que probaron para ver la reflexión del radar enfrentando una simulación de la red de radares británicos costeros. Sus resultados fueron menos abrumadores, las alas voladoras fueron detectadas en un 80 por ciento a la distancia estándar de vuelo de un caza alemán Bf. 109.

Los investigadores de Northrop destacaron que la combinación de la velocidad mucho mayor del Ho 229, ese modesto mejoramiento les habría dado a los cazas defensores muy poco tiempo para reaccionar con eficacia.

Pero por supuesto, la característica principal del ala voladora siempre fue su velocidad, que podría haber superado la velocidad máxima de los mejores cazas aliados de la época en más del 33 por ciento. El tiempo de detección no hubiera importado mucho si podían volar más rápido que todo lo que podrían enviar para interceptarlo. Además, el stealth habría tenido poca utilidad en el papel de caza que realmente habría asumido el Ho 229, como los cazas aliados diurnos  que se desplegaron sobre Alemania tampoco se beneficiaron por ello.

El Ho 229 pudo haber sido un adversario formidable sobre los cielos de la Segunda Guerra Mundial, pero en verdad el avión estaba lejos de estar listo para su producción en masa hacia el fin de la guerra. Si bien parece excesivo que el Ho 229 fuera pensado para ser un avión stealth, hay pocas dudas de que fue pionero en características de diseño que actualmente se usan en aviones difíciles de detectar.

Sébastien Roblin tiene una maestría de grado en Resolución de Conflictos de la Universidad de Georgetown y ha servido como instructor de la Universidad para el Cuerpo de Paz en China. También ha trabajado en la educación, la edición y el reasentamiento de refugiados en Francia y los Estados Unidos. Actualmente escribe sobre historia militar y seguridad para War Is Boring.

National Interest: Did Nazi Germany Actually Try to Make a Stealth Fighter?


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