Desechos tóxicos y de municiones sepultados en el mar

por Admin el 22 Julio, 2006

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Adolf Hitler prohibió explicitamente que se utilizaran las armas químicas durante la guerra y afortunadamente los militares alemanes eran muy disciplinados y obedientes a las órdenes superiores, porque de haberse desatado una guerra química, quién sabe qué consecuencias habría tenido. Además, los Aliados estaban bien apertrechados con ese tipo de armas y la retaliación no se habría hecho esperar.  Es seguro que la experiencia de Hitler durante la Primera Guerra Mundial lo llevó a tomar esa determinación.  Pero la cantidad de armas químicas en existencia eran enormes, tan grandes los depósitos en Alemania, como lo eran los inventarios de esas armas en las demás potencias. 

Terminada la guerra, los países vencedores tenían que hacer algo con los monumentales depósitos existentes, no sólo en Alemania sino en todos los países que estuvieron en guerra.   Estados Unidos contaba además con la bomba atómica, respuesta segura en caso que la Unión Soviética hubiera desatado el conflicto durante la Guerra Fría.   Para destruir el exceso, las potencias optaron por la manera más rápida y económica, que era lanzarlos al mar.  Pero, tal decisión fue tomada en principio sin tener en cuenta los posibles efectos que tendría la fuga de los químicos después de años de permanecer bajo las aguas.  Como el Báltico era uno de los mares más cercanos a los lugares donde fueron encontradas las armas químicas, se convirtió en un verdadero y letal basurero. 

Pero las armas químicas no eran los únicos desperdicios que debían desechar, sino también los grandes inventarios de explosivos convencionales.  Para las potencias también el mar era el basurero ideal para esas municiones, sin medir las consecuencias que tendría en el futuro.  Si se suman los buques hundidos con sus cargas de municiones intactas, más los millones de toneladas de combustibles y lo cientos de miles de toneladas de bombas hundidas en barcos obsoletos y contenedores, el problema resulta inconmensurable.

En la actualidad hay estudios sobre los depósitos, pero son inexactos, porque durante los primeros meses de la posguerra muchas toneladas de explosivos y químicos fueron lanzados al mar sin tomar mayores precauciones, incluso variando las rutas asignadas y “para ganar tiempo”, lanzando por la borda los contenedores mientras estaban en ruta a los lugares seleccionados.  Además, los mapas de distribución son aproximados, porque los movimientos del fondo del mar debido a las corrientes arrastran los desperdicios.   Para completar el panorama, los pescadores no respetan las áreas marcadas como prohibidas para la pesca.

El artículo “Desechos tóxicos y de municiones sepultados en el mar“, basado en documentos del Ministerio de Defensa de Gran Bretaña, de la Comisión de Helsinki y de la Comisión de Protección del Medio Ambiente del Báltico así como de artículos periodísticos, trata el tema de manera global con relatos de algunos de los accidentes registrados en varios países por desechos tóxicos y explosivos arrastrados por las mareas a las playas y recogidos por las redes de pesca.


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