Carta de Pío XII a Roosevelt (30-8-1943)

por Admin el 10 Junio, 2010

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CIUDAD DEL VATICANO, 09 de junio 2010 – Publicamos la carta, nunca antes dada a conocer, enviada por SS Papa Pío XII al Presidente de EE.UU. Franklin Delano Roosevelt, el 30 de agosto de 1943, después de uno de los varios bombardeos de Roma por los Aliados.

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Su Excelencia,

Por el momento, los acontecimientos recientes han centrado naturalmente la atención del mundo en Italia, y mucho se ha dicho y escrito sobre cuál es la política que ahora se debe seguir por su propio interés. Tememos, que muchos, dan por sentado que ella es totalmente libre de seguir la política de su elección, y hemos querido expresar a Vuestra Excelencia nuestra convicción de que eso está lejos de ser verdad. De su deseo de paz y qué hacer con la guerra, no puede caber duda, pero en presencia de las formidables fuerzas que se oponen a la actuación e incluso a la declaración oficial de ese deseo, ella se encuentra encadenada e inerme sin los medios necesarios para defenderse .

Si en tales circunstancias Italia aún se ve obligada a soportar golpes devastadores en contra de los cuales ella está prácticamente indefensa, esperamos y oramos para que el líder militar encuentre posible salvar a la inocente población civil y, en particular, iglesias e instituciones religiosas de los estragos de la guerra. Ya, estamos contando, con profundo dolor y pesar, su número muy creciente entre las ruinas de las ciudades más pobladas e importantes de Italia.

Pero el mensaje de confianza que nos ha dirigido Vuestra Excelencia sostiene nuestra esperanza, incluso de faz a la amarga experiencia, que los templos de Dios y las casas levantadas por la caridad Cristiana para los pobres, enfermos y abandonados miembros del rebaño de Cristo, puedan sobrevivir los terribles ataques. Quiera Dios en su infinita misericordia y amor, atienda el grito universal de sus hijos y permita que ellos escuchen una vez más la voz de Cristo diciendo: ¡Paz!

Nos complace la ocasión para renovar la expresión de nuestros mejores sinceros deseos a Su Excelencia.

El Vaticano, 30 de agosto 1943

Papa Pío XII


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