Bombas sin estallar acechan las rutas de oleoductos en aguas de EE.UU.

por Admin el 30 Septiembre, 2012

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(Reuters) – Millones de kilos de bombas sin estallar vertidos en el Golfo de México por el gobierno estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial representan un riesgo significativo para las perforaciones petrolíferas, según los oceanógrafos de Texas.

No es ningún secreto que los Estados Unidos, junto con otros gobiernos, descargaron municiones y armas químicas en los océanos desde 1946, hasta que tal práctica fue prohibida en la década de 1970 por la ley en Estados Unidos y los tratados internacionales, dijo William Bryant, profesor de oceanografía de la Universidad A&M de Texas.

Debido a que los avances tecnológicos permiten a las petroleras perforar a cada vez mayores profundidades en las aguas del Golfo de México, estos peligros olvidados son una amenazan a medida que la industria petrolera aumenta el ritmo de perforación, después de la mortal explosión del pozo petrolero Macondo de British Petroleum Plc, que hizo explosión en el 2010, provocando el más grande derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos.

Se han encontrado gran cantidad de explosivos sin detonar en la zona marina conocida como Cañón del Mississippi donde se estaba perforando el pozo Macondo de British Petroleum.

En el mes de marzo, el "Bureau of Ocean Energy Management" (BOEM) (Oficina de Gestión de Energía Marina) subastará 38 millones de hectáreas de concesiones de petróleo y gas en el centro del Golfo.

El Gobierno de Estados Unidos determinó las áreas de eliminación de armas y explosivos, zona conocida como UXO, frente a las costas del Atlántico y el Pacífico, así como en el Golfo de México. Pero casi 70 años después de que se crearon esas zonas, nadie sabe exactamente cuántos explosivos fueron depositados, en qué lugares se encuentran esas armas, o si presentan un peligro para los seres humanos o para la vida marina.

"Esas bombas representan una amenaza y nadie sabe cómo lidiar con la situación", dijo Bryant. "Si algunos de esos artefactos filtraran agentes químicos, se convertirían en un problema real. Pero, si muchos de ellos son todavía capaces de explotar, ese sería otro gran problema".

Las zonas de eliminación fueron designadas desde Florida hasta Texas, dijo Bryant, que expondrá los resultados de la investigación en el diálogo internacional de la Conferencia de Municiones Submarinas que comienza el lunes en San Juan, Puerto Rico.

Mientras que la práctica de eliminación de bombas y armas químicas, incluyendo gas mostaza y gas nervioso, en el océano, terminó hace 40 años, recientemente  están empezando a verse algunos efectos, dijo Terrance Long, fundador de la Conferencia de Municiones Bajo el Agua.

"Usted puede encontrar municiones prácticamente en todos los océanos del mundo, en cada mar, en los lagos y en los ríos," dijo el señor Long. "Son una amenaza para la salud humana y el medio ambiente".

La industria petrolera no es ajena a las armas y municiones sobrantes de la Segunda Guerra Mundial.

El año pasado, British Petroleum cerró su oleoducto clave de crudo en el mar del Norte durante cinco días mientras retiraba una mina alemana de 4 metros, mina que se encontraba tranquilamente al lado de la tubería que transporta hasta un 40 por ciento de la producción de petróleo del Reino Unido.

La petrolera británica descubrió la mina durante una inspección de rutina de la tubería, y pasó varios meses elaborando un plan para levantar la bomba y moverla lo suficientemente lejos de la tubería para detonarla con seguridad.

En el Golfo de México, donde se explota el 23 por ciento de la producción petrolera estadounidense y el 7 por ciento de la producción de gas natural doméstico, los peligros son conocidos, pero generalmente son ignorados.

En 2001, BP y Shell encontraron los restos del submarino alemán U-166, de la Segunda Guerra Mundial, a 45 kilómetros de la desembocadura del río Mississippi durante una exploración submarina para instalar una tubería necesaria para el transporte de gas natural a la costa.

Bryant dijo que él y su colega Neil Slowey han documentado bombas desechadas y contenedores con fuga en los últimos 20 años mientras realizaban la investigación para las empresas de energía en el Golfo de México.

Los registros de dónde se vertieron estas municiones están incompletos y los expertos creen que muchas cargas peligrosas fueron simplemente "arrojadas", o descartadas fuera de las zonas designadas.

Bryant dijo que ha encontrado bombas de 500 libras (227 kilogramos) a aproximadamente 60 millas de la costa de Texas y otros artefactos similares a 100 millas mar adentro, muy alejadas de las zonas designadas. Al menos una tubería fue colocada atravesando un lugar de descarga de armas químicas en el Golfo, al sur de la desembocadura del río Mississippi, dijo.

Aunque el riesgo de explosión de una bomba bajo el agua puede ser pequeño, los daños causados al medio ambiente por las armas químicas, como el gas mostaza, es preocupante y deben ser investigado, dijo Bryant.

"Nos gustaría hacer una investigación para poder determinar si este material es perjudicial o no", dijo. "La condición de estos barriles y contenedores se está deteriorando, por lo tanto afecta, ¿no es así? Tenemos que saber lo que pasa."

Llamadas y correos electrónicos a diversas empresas con pozos o tuberías en el Golfo pidiendo comentarios no fueron respondidos. Ni el Ejército de Estados Unidos, ni el BOEM tampoco han respondido.

Los datos de sonar hechos en un estudio de rutina de los fondos marinos realizado por la empresa C & C Technologies identificaron municiones a unos 3.000 pies de profundidad cerca de un proyecto propuesto, según un documento presentado en la Conferencia de Tecnología Offshore de 2007.

Después de determinar que las bombas presentaban un riesgo de bajo a moderado, el proyecto continuó según lo planeado.

La industria de petróleo y gas necesita abordar el problema, dijo Long. "Tiene más sentido enfrentar el problema de las municiones desde un punto de vista de reducción de riesgo para poder llevar a cabo las  operaciones, en vez de tratar de evitar después lo que pueda ocurrir".

El BOEM, que regula las prospecciones en aguas federales, advierte a las empresas que buscan concesiones para perforar o añadir tuberías cerca a explosivos sin detonar, requieren de exploraciones submarinas  para evaluar y gestionar los numerosos peligros naturales y artificiales existentes.

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