Veterano aviador recuerda vuelos secretos sobre Europa

por Admin el 16 Abril, 2013

en Operaciones

Durante más de 40 años, Russell Bond, veterano de la Segunda Guerra Mundial no pudo hablar sobre sus 33 misiones de vuelo "Top Secret" sobre Europa realizados para la "Office of Strategic Service" (OSS). No podía incluso contárselo a su familia, incluyendo a sus ocho hermanos, quienes también prestaron servicio en la Segunda Guerra Mundial, todos los cuales regresaron ilesos a casa en Fond du Lac, Wisconsin.

b-24

Han sido 72 años desde que comenzó la participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Con cada día que pasa, fallecen unos 1.000 veteranos de los 16 millones que sirvieron — y con ellos se va un pedazo de la historia de EE.UU. Según la División de Asuntos de Veteranos de Carolina del Norte, sólo hay 39.219 veteranos de la Segunda Guerra Mundial vivos en Carolina del Norte.

Quedando tan pocos, resulta muy importante que sus historias se conozcan antes que su capítulo en los libros de la historia se cierre para siempre.

Como un "Carpetbagger" ("aventurero"), Bond, que ahora tiene 89 años, formó parte de la tripulación que voló bajo y lento lanzando dinero, equipo, municiones y espías en Alemania y Francia, dijo. Uno de los espías que lanzaron en paracaídas fue William Colby, el quien después fue jefe de la Agencia Central de inteligencia (CIA).

"Ignorábamos la verdad de lo que realmente estábamos haciendo", dijo Bond, un ex operador de radio del Cuerpo Aéreo del Ejército. "No supimos lo que realmente hicimos hasta 1987. Hasta ese momento todo era completamente secreto."

Después de una misión sobre Alemania, la tripulación contó más de 1.800 agujeros de metralla en su avión causado por el fuego antiaéreo.

"El fuego de aquella noche fue tan intenso que se podría decir que se podía caminar sobre él en el cielo," dijo Bond, cuyo rango más alto alcanzado fue de Sargento Técnico.

Muchas de las misiones que Bond voló eran misiones solitarias, significa que ningún otro avión les acompañaba.

"Nunca vi otro avión excepto los enemigos", dijo Bond. "Una vez tuvimos un JU-88 justo al lado izquierdo nuestro. Estábamos muertos de cansancio y regresando a nuestra base… Pude ver la cara del piloto y todo. Entonces sólo se separó y pensamos que regresaría para derribarnos pero no lo hizo. Él nos dejó regresar a nuestra base. Nunca pude entenderlo.

"Hasta el día de hoy todavía no lo entiendo."

Una de las misiones en las que participó Bond requería volar sobre Normandía durante las operaciones del Día-D.

"Sobrevolamos las naves", dijo Bond. "Increíble el número de buques que teníamos. Nunca vi tantos barcos en mi vida y nunca los volveré a ver".

Después de cada misión Bond y sus compañeros regresaron a Inglaterra. Eso era especialmente difícil debido al secreto de sus misiones y la naturaleza secreta de su B-24.

"Era todo negro", dijo sobre el avión. "No tenía luces de navegación. En el interior teníamos luces tenues — pequeñas lámparas amarillas anaranjadas. Nuestro mayor temor era nuestro regreso a Inglaterra, porque las fuerzas estadounidenses e inglesas no sabían lo que nosotros hacíamos. Un avión sin marcas, sin luces, volando sobre Inglaterra, quedaban asombrados. Antes de aterrizar mandaba las señales de radio para poder tomar tierra sin problemas."

Sin embargo, las  misiones de Bond no siempre fueron secretas.

Inicialmente, voló a siete misiones de vuelo de combate como parte del 467º Grupo de Bombardeo.

"Muchas, muchas veces, pensé que si me quedaba en el grupo de bombardeo pesado algún día no regresaría," dijo. "Tuvimos muchas misiones de terror. Despegábamos a las 10:30 de la noche y volvíamos a las 5:30 de la mañana. Volábamos tan bajo en la Francia ocupada y Alemania, que no nos oían llegar y su radar no podía detectarnos. Tuvimos suerte de poder volver."

A veces, el B-24 de Bond llevaba más de 4 toneladas de bombas que cayeron sobre Alemania durante las misiones de bombardeo.

"Algunas veces había hasta 30 aviones en una misión," dijo Bond. "Hasta ese momento las pérdidas de la fuerza aérea eran enormes. Recuerdo haber visto caer siete B-17 de una sola vez sin que se viera abrir ni un solo paracaídas."

Por las 40 misiones de combate de Bond fue condecorado con la Cruz de Vuelo Distinguido, la Medalla del Aire con siete Hojas de Roble y la Medalla de Operaciones del Teatro Europeo.

Pero mirando hacia atrás en su hoja de servicio Bond se siente orgulloso, porque él no se enfoca en lo negativo.

"Hicimos cosas sobre las que nadie sabe nada", dijo Bond. "He visto nuevos libros que se publican en los últimos cinco años y ni una palabra se menciona sobre nosotros. Éramos los "Carpetbaggers", una organización muy pequeña, tal vez de 2.000 personas. Nos dijeron sólo las cosas que teníamos que saber para completar la misión. Nada más allá de eso. Así de secreto era nuestro trabajo entonces y es genial haber sido parte de eso".

Por Thomas Brennan
The Daily News, Jacksonville, N.C.

Stripes: WWII veteran recalls once top-secret flights over Europe


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