U-853 hundido en la costa este de EE.UU., es un recordatorio de la guerra

por Admin el 5 Noviembre, 2013

en Operaciones

NARRAGANSETT, Rhode Island — Hay un submarino alemán hundido a unas 7 millas de la isla Block de Rhode Island, a 40 metros de profundidad. Bill Palmer, mascando un cigarro apagado, nos dirá que es una máquina del tiempo.

Palmer, un ex paracaidista del ejército y entrenador de atletismo juvenil jubilado, ha realizado decenas de inmersiones en el naufragio del U-853 y ha sacado relojes, uniformes, una armónica, componentes del submarinos y hasta una pistola, que ahora la exhibe en su sótano.

"Estos eran chicos que dieron sus vidas por su país como lo dieron los nuestros", dijo Palmer. "Este es el resultado final de la guerra. Es una tumba. Yo me siento en mi barco, justo encima y la gente que navega cerca me saluda, y me pregunto si ellos saben lo que hay allí abajo".

Mientras la nación se prepara para conmemorar el Día de los Veteranos, algunos marineros que lucharon en la batalla de Point Judith sobrevivieron para recordarnos cuán cerca llegó la Segunda Guerra Mundial a las costas de Estados Unidos. Un pequeño servicio se celebra cada mes de noviembre para recordar a los 55 marinos alemanes que perecieron tan lejos de sus hogares.

El submarino U-853, fue hundido el día antes que Alemania se rindiera, poniendo fin a la guerra en Europa. Las autoridades navales de Alemania ya habían ordenado a todos los submarinos volver a casa, pero el joven capitán del U-853 ignoró o nunca recibió las órdenes.

"El 05 de mayo de 1945, en Point Judith, Rhode Island, el submarino torpedeó y hundió al mercante SS Black Point, que transportaba carbón desde Nueva York a Boston. Doce hombres murieron en el Black Point, el último barco mercante estadounidense hundido en el Atlántico durante la guerra.

Un grupo de buques de la armada estaba cerca, dirigiéndose a Boston para dar descanso a la tripulación en tierra. Kenneth Homberger, a bordo del USS Atherton, planeaba tomar un tren de regreso a Quincy, Illinois, para ver a su novia de la secundaria.

"Estábamos en el horizonte cuando sucedió," dijo Homberger, ahora con 89 años de edad. "Siempre estuvimos acechando a los submarinos, pero no sabíamos si le pondríamos las manos encima a uno de ellos. Ese momento llegó.

"Teníamos un excelente sonarista. Detectó el sonido del submarino y el capitán maniobró la nave", recuerda Homberger. "Finalmente hundimos la presa cerca de la medianoche. Yo manejaba uno de los reflectores de búsqueda. Vimos una larga línea de burbujas que subían. Luego hubo aceite y restos. Hasta que vimos lo que pensamos era la gorra del capitán".

Los 55 miembros de la tripulación a bordo el U-853 murieron por las cargas de profundidad del USS Atherton y su gemelo USS Moberly.

El comandante del Atherton fue Lewis Iselin, un escultor educado en Harvard que murió en 1990. Rara vez habló sobre su papel en una de las últimas batallas navales entre Estados Unidos y Alemania, según su hija, Sarah Iselin, de Norman, Oklahoma. "Hablaba más sobre la guerra en el Pacífico, las experiencias exóticas que tuvo," dijo Sarah Iselin. "A él no le gustaba hablar de la parte fea de la guerra".

El submarino hundido es un lugar popular para los buceadores pero plantea riesgos para aquellos no acostumbrados a bucear en espacios reducidos bajo el agua. Al menos tres personas han muerto explorando los restos del naufragio.

"Si usted no tiene experiencia buceando, no debería intentarlo," dijo Bob Cembrola, un buzo, arqueólogo marino y curador en el "Naval War College Museum" en Newport. "La gente piensa en la Segunda Guerra Mundial y piensan en el Pacífico y Europa, pero estaba pasando aquí. Pensamos en la insensatez de la tragedia de todos esos chicos que murieron en ese submarino."

Ahora es ilegal retirar objetos del U-853, porque se considera una tumba de guerra.

En los años cincuenta y sesenta hubo rumores que los restos del naufragio contenían tesoros: dinero, oro o joyas de contrabando de Alemania en los últimos días de la guerra, hasta mercurio por valor de 1 millón de dólares. Se hicieron propuestas para reflotar el submarino.

Las hélices del submarino fueron sacadas; estuvieron en la entrada de en un hotel de Newport durante años y ahora están en un almacén en la Escuela de Guerra Naval, donde Cembrola espera poder incluirlas en una exposición sobre el U-853.

En 1960, un buzo sacó un esqueleto. El gobierno alemán reaccionó con indignación — como también lo hicieron clérigos locales y oficiales navales. El esqueleto fue enterrado con máximos honores militares en Newport.

Casi todos los años, cuando Estados Unidos conmemora el Día de los Veteranos, se celebra una pequeña ceremonia en la tumba, marcada por una piedra que dice, en alemán, "Un marinero alemán desconocido del U-853."

Sus compañeros permanecen en el U-853. Los huesos se disuelven lentamente en el agua de mar, y en el tiempo, hasta que un día desaparecerán. Entonces lo único que quedará es un casco corroído en el fondo del mar y una anotación sobre las cartas náuticas del área donde se leerá "Peligro, carga de profundidad sin explotar, de mayo de 1945".

The Boston Globe: U-boat wreck off R.I. coast a reminder of war and its cost


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