Restos de granadas japonesas de cerámica de la Segunda Guerra Mundial

por Admin el 4 Junio, 2015

en Operaciones

KAWAGOE, Prefectura de Saitama – Piezas de cerámica esparcidas por la orilla de un arroyo de esta localidad son testimonio de un desesperado momento cuando fabricantes, artesanos y utensilios fueron movilizados para producir en masa armas mortales para cooperar con el esfuerzo de guerra de Japón.

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Las piezas son de miles de granadas de cerámicas fabricadas durante la Segunda Guerra Mundial en medio de una grave escasez de metal.

Los restos de estas granadas se concentran en un área que abarca decenas de metros. Es casi imposible caminar a través del banco del río sin pisar las piezas de cerámica.

La pólvora y los detonadores no están, pero algunas de las piezas de cerámicas han conservado su forma original.

Los historiadores dicen que los restos de las granadas sirven como un importante símbolo de la desesperación de Japón cerca del final de la guerra.

Sin embargo, la Junta Municipal de Educación dijo que designar a esos restos de granadas como un bien cultural protegido de Kawagoe sería difícil, debido a que las armas, destruidas y abandonadas, son consideradas desechos.

La producción de granadas de cerámica se puso en marcha en 1944, según Masaaki Kidachi, catedrático de Arqueología de la Ingeniería de Cerámica de la Universidad de Ritsumeikan en Kyoto.

Al carecer de suficiente metal para producir granadas convencionales, el ejército optó por la cerámica para las armas, aunque se cree que son menos letales.

Los principales fabricantes de cerámicas en todo el país fabricaron las granadas y las enviaron a la fábrica de Asano Carlit en Kawagoe, donde se rellenó la pólvora y se instaló el fusible.

Al terminar la guerra los excedentes de la fábrica pronto terminaron en el arroyo donde han permanecido durante 70 años. El complejo de la que fue la fábrica se ha convertido en terreno de cultivo y zona residencial.

La mayoría de las granadas producidas eran esféricas, de 8 centímetros de altura con unos 300 gramos de peso.

Los colores y el esmalte en las piezas de cerámica en Kawagoe sugieren que las granadas fueron fabricadas en grandes alfarerías alrededor de Japón.

Las granadas de mano enterradas al concluir la Segunda Guerra mundial fueron descubiertas más tarde  durante trabajos de construcción cerca de las fábricas de cerámica en las prefecturas de Kyoto y Gifu, según los informes.

En la Prefectura de Okinawa, sitio de la feroz batalla de Okinawa en 1945, las granadas de cerámicas con pólvora y fusibles intactos aparecen de cuando en cuando, incluso hoy en día, según la sección de Información del Ministerio de Defensa.

Restos de granadas de cerámica también se han excavado en el sitio donde estuvo la base de la Armada Imperial japonesa en Kochi, de la Prefectura de Kochi.

Un documento compilado después de la guerra por una unidad de la Marina, demostró que la base tenía una reserva de 20.000 granadas de cerámica.

Algunas de ellas están en exhibición en el Museo de la Paz, que es un centro de gestión privada en Kochi.

Yasuto Fukui, un investigador del Museo, dijo que él asegura que los niños que visitan las instalaciones tocan las piezas de granadas de cerámica.

"Cuando les digo que estas cerámicas que parecieran que no tienen nada que ver con la guerra, realmente fueron construidas como armas, los niños las miran seriamente," dijo. "Trato de que entiendan el horror de que esas armas fueron una vez producidas en masa en su país".

Un productor de cerámica que cooperó con los esfuerzos de guerra de Japón ahora está destacando la importancia de la paz a través de floreros que se asemejan a una granada de cerámica.

La Alfarería Fujihira en Kyoto fabricó cerca de 300 de tales floreros en 2006, después que Tetsuo Sekimoto, profesor de Formación Tridimensional en La Universidad Kyoto de Arte y Diseño, propuso el proyecto.

"Sugirió la idea de convertir una antigua arma en un florero como una ofrenda por la paz", recordó Sekimoto.

Los jarrones son casi idénticos a las granadas, que la compañía fabricó durante la guerra.

"Me gustaría que la gente que compra este vaso aprenda acerca de la triste historia de este producto," dijo Naomichi Suehiro, Presidente de Alfarería Fujihira.

Dijo que sólo quedan un puñado de esos vasos.

(Este artículo fue escrito por Takuya Isayama y Takeo Kato para Asahi Shimbun).

Asahi Shimbun: Ceramic-grenade remnants a symbol of Japan’s desperation in World War II


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Juan Carlos Junio 4, 2015 a las 18:20

Me parece muy ingenioso el artefacto.

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