Los crímenes tácitos de la Segunda Guerra Mundial: La masacre de Dresde de 1945

por Admin el 3 Abril, 2015

en Operaciones

Estamos conmemorando el 70° aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial – la guerra más sangrienta y más horrorosa en la historia de la humanidad que se haya realizado. La guerra que provocó la creación de las Naciones Unidas en 1945 con el fin de proteger al mundo de eventos similares en el futuro – una organización de política y de seguridad global cuyo primer acto jurídico fue emitir la Carta de la ONU, que inspiró la definición de la Convención de Ginebra de 1948 sobre genocidio.

Dresde-1945

Los juicios de Nüremberg y Tokio fueron organizados como "Las Últimas Batallas" por la justicia en los primeros juicios mundiales de los criminales de guerra y asesinos en masa incluyendo la jerarquía superior de estadistas y políticos. Sin embargo, 70 años después de la Segunda Guerra Mundial la crucial cuestión moral todavía necesita una respuesta satisfactoria: ¿Estuvieron todos los criminales de guerra de la Segunda Guerra Mundial ante la justicia en los juicios de Nüremberg y Tokio? O al menos aquellos que no escaparon de la vida pública después de la guerra. Aquí presentaremos sólo uno de esos casos de la Segunda Guerra Mundial que tiene las características de genocidio, seguido por las personalidades directamente responsables: La masacre de Dresde en 1945.

La incursión de Dresde en 1945 no fue sin duda uno de los más destructivos ataques aéreos realizados durante la guerra, sino también en la historia de destrucciones militares masivas y de crímenes de guerra contra la humanidad.[i] El principal y más destructivo ataque aéreo se realizó durante la noche del 13-14 de febrero, por el Comando de Bombarderos Británico, cuando 805 bombarderos atacaron la ciudad de Dresde, que hasta ese momento había estado protegida de ataques similares principalmente por dos razones:

  • 1. La ciudad era de extrema importancia cultural e histórica pan-europea al ser uno de los lugares más bellos de Europa, un "Museo al aire libre", y probablemente la ciudad con la herencia arquitectónica barroca más hermosa del mundo.[ii]
  • 2. Al carecer la ciudad de importancia geoestratégica, económica y militar.

La principal incursión aérea fue seguida por tres incursiones similares durante el día hechas entonces por la 8ª Fuerza Aérea de Estados Unidos. El Supremo Comandante en Jefe aliado (de hecho, Estados Unidos-Gran Bretaña), el General de Cinco Estrellas Dwight D. Eisenhower (1890-1969) estaba ansioso de enlazar a las fuerzas aliadas con el Ejército Rojo soviético que se encontraba muy adentrado en el sur de Alemania. Por esa razón, de un momento a otro, Dresde se convirtió en un punto de gran importancia estratégica, como centro de comunicación que debía ser tomado en cuenta, al menos a los ojos de Eisenhower. Sin embargo, en aquel momento Dresde era conocida como una ciudad que estaba abarrotada con hasta 500.000 refugiados civiles alemanes del este. Para el Cuartel General Supremo -Gran Bretaña-Estados Unidos- estaba claro que cualquier bombardeo aéreo masivo de la ciudad costaría muchas vidas y causaría una catástrofe humana. La decisión de lanzar ataques aéreos masivos sobre Dresde no dependía sólo de la conciencia de Eisenhower, porque no debemos olvidar que Eisenhower era sólo un comandante militar y no un político. Sin duda, la cuestión de Dresde en enero y febrero de 1945 era de carácter político y humano y no sólo militar. Por lo tanto, junto con el Comandante Supremo de las fuerzas aliadas hay una responsabilidad moral y humana directa por la masacre de Dresde de 1945 también en el Primer Ministro Británico Winston Churchill (1874-1965) y el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt (1882-1945).

Sin embargo, estos tres hombres, finalmente aceptaron que las bajas inevitablemente muy altas en Dresde podrían al final, ayudar a acortar la guerra, lo que desde un punto de vista técnico era cierto. Durante una noche y un día de ataques hubo más de 30.000 edificios destruidos y el número de aquellos que murieron en el bombardeo y la subsiguiente tormenta de fuego aún está en disputa entre los historiadores porque las estimaciones van hasta los 140.000. Aquí tiene que notarse que si este número tan alto en la estimación es verdadero significa que durante la masacre de Dresde murieron más personas que en Hiroshima en agosto de 1945 (unos 100.000 que era un tercio de la población total de Hiroshima previo al ataque).

Una persona con responsabilidad directa en la transformación de Dresde en un crematorio al aire libre, cuando la ciudad fue bombardeada con bombas incendiarias de destrucción masiva prohibidas (Saddam Hussein fue atacado  en 2003 por la Alianza de la OTAN bajo la acusación presunta y finalmente falsa que poseía exactamente ese tipo de armas – armas de destrucción masiva), fue "Bombardero Harris" – el comandante de la Royal Air Force -las fuerzas británicas durante la incursión de Dresde. El "Bombardero Harris" era en realidad Arthur Travers Harris (1892-1984), Jefe del Comando de Bombarderos británico en 1942-1945. Él nació en Cheltenham, se unió a la Real Fuerza Aérea británica en 1915, antes de luchar como  soldado en el África sudoccidental. Llegó a ser comandante del 5° Grupo desde 1939 hasta 1942, cuando se convirtió en el jefe de este grupo (Comando de Bombarderos). El punto es que era precisamente Arthur Travers Harris quien obstinadamente defendía la necesidad del bombardeo de área masivo de Alemania bajo la idea de que tal práctica llevaría a la destrucción total de Alemania (incluyendo asentamientos civiles) lo que finalmente obligaría a Alemania a rendirse sin la participación de las fuerzas aliadas en la invasión militar por tierra. El punto crucial es que la estrategia de este "Bombardero Harris" recibió el apoyo completo del PM Británico Winston Churchill quien, por lo tanto, se convirtió en el político que bendijo y legitimó las masacres aéreas masivas en la forma legal de genocidio como fue descrito en la carta de la ONU y otros documentos internacionales de Postguerra sobre la protección de los derechos humanos (ej. los convenios de Ginebra de 1949). Sin embargo, el "Bombardero de Harris", Dwight Eisenhower, Roosevelt y Winston Churchill transformaron el bombardeo de objetivos seleccionados como los sistemas de transporte, áreas industriales o las refinerías de petróleo en la destrucción aérea masiva de asentamientos urbanos enteros transformándolos en hornos crematorios al aire libre como fue hecho por primera vez en la historia en Dresde – una ciudad con una herencia histórica rara (hoy la Dresde de preguerra estaría protegida en la lista de la UNESCO de lugares que son Patrimonio de la Humanidad) pero que fue aplastada durante una noche y un día.[iii]

Esta práctica exitosa se hizo muy pronto común por las fuerzas aliadas en los casos de otras ciudades alemanas,[iv] como Würtzburg – una ciudad vivienda medieval sobrepoblada que estalló en una tormenta de fuego en marzo de 1945 cuando en una noche el 90% de la ciudad fue destruida a pesar que no tenía ninguna importancia estratégica.[v] Sin embargo, el bombardeo estratégico de asentamientos urbanos en la Segunda Guerra Mundial alcanzó su apogeo cuando destrozó Hiroshima y Nagasaki bajo la orden del Presidente de Estados Unidos (Demócrata) Harry Truman – el "Harris Atómico" (1884-1972) que autorizó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre estas dos ciudades japonesas para poner fin a la guerra contra Japón, sin más pérdidas para las tropas militares de Estados Unidos, obligando a la rendición incondicional de Japón.[vi]

Sin duda, uno de los resultados más evidentes de la guerra fue:

"La destrucción sin precedentes. Era más visible en las devastadas ciudades de Alemania y Japón, donde los bombardeos aéreos masivos, una de las principales innovaciones de la Segunda Guerra Mundial, resultaron mucho más costosos en vidas humanas y edificios que lo que causaron los bombardeo de ciudades españolas en la guerra civil española".[vii]

Por eso y por otras razones, creemos que muchas personalidades civiles y militares superiores aliadas que tomaron decisiones en la Segunda Guerra Mundial debieron haber sido acusados en Nüremberg y Tokio junto con Hitler, Eichmann, Pavelic y muchos otros. Sin embargo, es verdad el viejo dicho que son los vencedores los que escriben la historia y re-escriben la historiografía. Por lo tanto, en vez de ver a Dwight Eisenhower, Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt (FDR), Harry Truman o Arthur Harris en las cortes de los juicios de Nüremberg y Tokio como acusados por tales cargos de crímenes de lesa humanidad y genocidio, como fueron los acusados alemanes, que incluyeron funcionarios y oficiales militares de alto rango junto con industriales alemanes del NSDAP, policías y médicos, nosotros estamos, 70 años después de la Segunda Guerra Mundial, leyendo y aprendiendo de embellecidas biografías de esos criminales de guerra que destruyeron Dresde, Hiroshima o Nagasaki como si fueran héroes nacionales, luchadores y protectores de la libertad y la democracia.[viii]  Por ejemplo, en cualquier biografía oficial de Winston Churchill no está escrito que él fue responsable de la limpieza étnica de los civiles alemanes en 1945, pero sabemos que el primer ministro británico prometió claramente a los polacos que después de la guerra que limpiaría étnicamente el territorio de alemanes.[ix]

Si el juicio de Nüremberg, 1945-1949 fue "La última batalla" por la justicia,[x] entonces está incompleto. Por otra parte, a dos de los asesinos más ardientes de Dresde – Churchill y Eisenhower se les premió después de la guerra con un segundo premierato y dos períodos presidenciales, en sus respectivos países.

Notas:

[i] Sobre este caso, ver más en [L. B. Kennett, A History of Strategic Bombing: From the First Hot-AirBaloons to Hiroshima and Nagasaki, Scribner, 1982].

[ii] Sobre historia y arquitectura de Dresde, ver [W. Hädecke, Dresden: Eine Geschichte von Glanz, Katastrophe und Aufbruch, Carl Hanser Verlag, München-Vien, 2006; J. Vetter (ed.), Beautiful Dresden, Ljubljana: MKT Print, 2007].

[iii] Sobre los bombardeos incendiarios de Dresde, ver más en [P. Addison, J. A. Crang (eds.), Firestorm. The Bombing of Dresden, 1945, Ivan R. Dee, 2006; M. D. Bruhl, Firestorm: Allied Airpower and the Destruction of Dresden, New York: Random House, 2006; D. Irving, Apocalypse 1945: The Destruction of Dresden, Focal Point Publications, 2007; F. Taylor, Dresden. Tuesday, February 13, 1945, HarpenCollins e-books, 2009; Charler River Editors, The Firebombing of Dresden: The History and Legacy of the Allies’ Most Controversial Attack on Germany, CreateSpace Independent Publishing Platform, 2014].

[iv] Sobre este asunto, ver más en [J. Friedrich, The Bombing of Germany 1940-1945, New York: Columbia University Press, 2006; R. S. Hansen, Fire and Fury: The Allied Bombing of Germany, 1942-1945, New York: Penguin Group/New American Library, 2009].

[v] Sobre el caso de Würtzburg, ver [H. Knell, To Destroy a City: Strategic Bombing and its Human Consequences in World War II, Cambridge, MA: Da Capo Press/Pireus Books Group, 2003].

[vi] Sobre este asunto, ver más en [C. C. Crane, Bombs, Cities, & Civilians: American Airpower Strategy in World War II, Lawrence, Kansas: University Press of Kansas, 1993; A. C. Grayling, Among the Dead Cities: The History and Moral Legacy of the WWII Bombing of Civilians in Germany and Japan, New York: Walker & Company, 2007].

[vii] J. M. Roberts, The New Penguin History of the World, Fourth Edition, London: Allien Lane an imprint of the Penguin Press, 2002, p. 965.

[viii] Ver, por ejemplo [R. Dallek, Harry S. Truman, New York: Henry Holt and Company, LLC, 2008; J. E. Smith, FDR, New York: Random House, 2008; S. E. Ambrose, The Supreme Commander: The War Years of Dwight D. Eisenhover, New York: Anchor Books A Division of Random House, Inc., 2012; A. D. Donald, Citizen Soldier: A Life of Harry S. Truman, New York: Basic Books, 2012; W. Manchester, P. Reid, The Last Lion: Winston Spencer Churchill: Defender of the Realm, 1940-1965, New York: Penguin Random House Company, 2013; B. Johnson, The Churchil Factor: How One Man Made History, London: Hodder & Stoughton Ltd, 2014; B. Harper, Roosevelt, New York City, Inc., 2014; P. Johnson, Eisenhower: A Life, New York: Viking/Penguin Group, 2014].

[ix] T. Snyder, Kruvinos Žemes. Europa tarp Hitlerio ir Stalino, Vilnius: Tyto alba, 2011, p. 348 (original title: T. Snyder, Bloodlands. Europe Between Hitler and Stalin, New York: Basic Books, 2010).

[x] D. Irving, Nuremberg: The Last Battle, World War II Books, 1996.

Global Research: The Unspoken Crimes of World War II: The Dresde Massacre of 1945

Exordio: Bombardeo de Dresde


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