La tularemia causó gran mortandad entre las tropas alemanas en Stalingrado

por Admin el 28 Agosto, 2017

en Operaciones

Las ratas propagaron la enfermedad entre las tropas alemanas muy rápidamente. El efecto fue sorprendente.

La Tularemia, o fiebre de los conejos, tiene fama de tener el récord de virulencia. Pero, los científicos recientemente han decodificador el genoma de la bacteria Francisella tularensis. Lo grave es, que sólo diez de estas bacterias son suficientes para causar una extremadamente peligrosa enfermedad. Especialistas occidentales creen que el microbio puede ser utilizado como una muy eficaz arma biológica, porque posee la capacidad de ser inhalada.

El microbio fue descubierto en 1911 durante un brote de la llamada fiebre de los conejos, cuando la enfermedad mató a un gran número de las ardillas de tierra en la zona de Lago Tulare, en California. El lago le dio el nombre a la enfermedad – la tularemia. Los científicos determinaron que la tularemia puede ser peligrosa para los seres humanos pues cualquiera puede contraer fácilmente la infección después de tener contacto con un animal infectado. La enfermedad pronto se convirtió en frecuente entre los cazadores, los cocineros y los trabajadores agrícolas. Los organismos patógenos penetran en el cuerpo a través raspaduras o heridas superficiales en la piel y por las membranas mucosas.

La enfermedad se desarrolla de una forma muy rápida y aguda desde el principio. El paciente sufre de dolor de cabeza, fatiga, mareos, dolores musculares, pérdida de apetito y náuseas. La cara y los ojos se enrojecen y se inflaman. La inflamación progresa hacia la linfadenitis, la fiebre y la supuración de las glándulas, y eventualmente se desarrolla con complicaciones que amenazan la vida.

Una epidemia de la tularemia estalló en la primavera de 2000, en Kosovo. A comienzos de mayo de ese año, cerca de 650 personas cayeron enfermas con la fiebre de los conejos. Las tuberías de agua de Kosovo fueron destruidas por el bombardeo que la región estaba sufriendo, causando escasez de agua potable, y fue imposible detener la epidemia.

Como se supo después, la tularemia es una enfermedad de transmisión respiratoria. Un hombre en Estados Unidos contrajo la infección en el año 2000, cuando cortaba su césped,  y la podadora pasó por encima a un conejo infectado.

Pero, el problema se convirtió en una epidemia de mucho más importancia en Estados Unidos en el año 2001, cuando la tularemia se convirtió en una potencial amenaza biológica. La Francisella tularensis fue un ejemplo perfecto de arma biológica para los terroristas. El microbio posee una gran capacidad de infectar, lo que resulta en una alta tasa de mortalidad. Además, sólo una cantidad microscópica de las bacterias es suficiente para desencadenar una epidemia masiva.

No hace falta decir que los servicios secretos estuvieron llevando a cabo investigaciones científicas de las llamadas "armas rata". La URSS las utilizó durante la Segunda Guerra Mundial en contra del 6º Ejército del general Friedrich Paulus. Eligieron la tularemia. Las ratas rápidamente propagaron de la enfermedad entre las tropas alemanas. El efecto fue sorprendente: Paulus tuvo que hacer un alto en su ofensiva a Stalingrado. De acuerdo a los documentos de archivo, alrededor del 50 por ciento de los prisioneros alemanes, que fueron llevados cautivos después de la batalla de Stalingrado, mostraban los síntomas clásicos de la tularemia. Por desgracia, cada acción lleva a una reacción. El uso de ratas infectadas contra el ejército alemán tuvo también un efecto inverso: cuando la enfermedad se apoderó de la línea de frente, también infectó a un gran número de soldados soviéticos.

Los científicos soviéticos continuaron su investigación del microbio de la tularemia después de terminada la Segunda Guerra Mundial. Biólogos militares lograron la perfección de la bacteria al final de la década de 1970, después de haber aumentado su capacidad destructiva.

Sin embargo, los médicos rusos no creen que la tularemia pueda ser referida como una eficaz arma bacteriológica. Si la enfermedad es tratada de manera oportuna y apropiada, después de curada la infección el organismo desarrolla una inmunidad de por vida contra la enfermedad. Además, una persona infectada no representan un peligro para otras personas. Por otro lado, la luz solar directa mata a la bacteria Francisella tularensis en sólo 30 minutos. También, el microbio muere en agua hirviendo en sólo uno o dos minutos. La desinfección de líquidos mata a los patógenos en 3 a 5 minutos. Cuando aparecieron los antibióticos, como la estreptomicina, levomycetin, tetraciclina, lograron destruir al germen en un período muy corto de tiempo.

Científicos británicos han descubierto recientemente que la tularemia contiene genes que no pueden ser encontrados en ningún otro organismo en el mundo. Pero, como el genoma ha sido desclasificado, ahora, los seres humanos pronto inventarán la anti-vacuna contra la tularemia, que les dará la oportunidad de utilizar la enfermedad como un arma de destrucción masiva.

Pravda: Soviet Army used ‘rat weapon’ during WWII

Exordio: La Tularemia durante la guerra


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